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viernes, 19 de agosto de 2022

LAYER CAKE (2004), DE MATTHEW VAUGHN.

¿Es posible trabajar en el negocio del tráfico de drogas pero tener las manos limpias? El protagonista de esta película lo cree así. Después de una carrera inmaculada en la que no ha sido más ambicioso de lo necesario, cree tenerlo todo controlado para retirarse y vivir el resto de su existencia cómodamente. Sin embargo, en el crimen organizado hay jerarquías y el jefe del protagonista - nunca sabremos su nombre - quiere encargarle un último trabajo. Como no podía ser de otra manera, lo que parece una tarea rutinaria, se convierte en una pesadilla y el personaje interpretado por Daniel Craig se va a dar cuenta en pocos días que los riesgos que ha asumido durante años se pueden materializar en una pequeña orgía de violencia y que es imposible actuar como un empresario normal cuando uno se rodea para hacer negocios de gente poco recomendable. Aunque el planteamiento de Layer Cake es impecable, la película se pierde pronto en diversos giros argumentales repentinos que pueden despistar algo al espectador, aunque ahí está la presencia de un espléndido Daniel Craig pre-Bond para mantener en todo momento el interés en la trama y recuperar el hilo argumental. 

P: 6

domingo, 5 de junio de 2011

X-MEN, PRIMERA GENERACIÓN (2011), DE MATTHEW VAUGHN. PRIMERA GÉNESIS.


Me ha gustado muchísimo la nueva película de Matthew Vaughn. Y no solo porque yo fuí un friki irredento de los mutantes en mis tiempos, sino porque es una estimulante propuesta de fantasía y aventuras y gustará igualmente a quien nunca se haya acercado a un cómic de los X-Men. Vaunghn realiza un acercamiento muy respetuoso al espíritu del original, desarrollando perfectamente a los personajes y dosificando sus espectaculares escenas de acción. Aquí el artículo:

De entre las muchas creaciones superheróicas nacidas de la fértil imaginación de Stan Lee, quizá la más afortunada fue la de los X-Men, que hicieron su primera aparición en formato comic-book en 1963. Los hombres-X no eran superhéroes al uso. Salvaban a la humanidad en repetidas ocasiones, sí, pero sus acciones no eran reconocidas, sino que se les odiaba y temía, ya que se les suponía la siguiente escala en la evolución humana, llamada a sustituir al Homo sapiens.

En realidad, si leemos entre líneas, en la serie se está hablando del racismo de los años sesenta, de la intolerancia hacia el diferente. Los mutantes de Xavier buscan la integración, la coexistencia pacífica entre humanos y mutantes. Pero Magneto, su némesis, pretende, inspirándose en las ideas nazis que destruyeron su infancia, la preponderancia de los hombres superiores, algo inevitable según su concepción darwinista del mundo.

Lo cierto es que, a pesar de su original planteamiento, en sus primeros años la serie nunca llegó a despegar del todo. La imaginación de Stan Lee se volcó en series como "Los cuatro fantásticos", "Thor" o "Spiderman", dejando a los mutantes un poco huérfanos de ideas. Esta situación cambió a finales de los años setenta, cuando Chris Claremont se hizo cargo de los guiones. Junto a John Byrne formaría un tándem que daría lugar a los momentos más memorables de la serie, ya que se tomó la decisión de humanizar a los personajes y profundizar en los caracteres de miembros del grupo tan carismáticos como Lobezno. Todo esto llevó a que las series mutantes fueran las más vendidas durante muchos años, lo cual produjo una obscena multiplicación de sus títulos, a fin de explotar el filón.

El último eslabón de esta popularización de los mutantes vendría a través del cine. Bryan Singer fue el encargado de de adaptar esta franquicia a la pantalla grande, con resultados más que notables en sus dos primeras entregas, que incidían en el argumento de la discriminación de estos seres, maravillas genéticas a los que la gente corriente observa temerosa como a rarezas a las que hay que controlar de algún modo. Una tercera entrega, de mucha menos calidad que las dos anteriores y una decepcionante producción dedicada en exclusiva a Lobezno parecían haber agotado las posibilidades de la franquicia. Hasta la aparición de la película de Matthew Vaughn.

"X-Men, Primera generación" es en realidad una precuela de las anteriores. Narra la amistad de juventud del profesor Xavier y de Magneto, antes de pasar a ser enemigos irreconciliables. Ambos están interpretados con suma solvencia. James MacAvoy proporciona a su personaje una energía y optimismo que apenas están ya presentes en el Xavier más maduro. La gran revelación de la cinta es Michael Fassbender, que interpreta a un ser amargado y con una gran ira interior, por haber perdido la infancia (y a toda su familia) en los campos de exterminio nazis. Aunque Xavier lo intenta, su redención es imposible y así lo comprende el espectador en las primeras escenas, cuando utiliza su poder para matar a sangre fría a tres nazis refugiados en Argentina.

Destaca también el carisma de Kevin Bacon interpretando al refinado Sebastian Shaw, torturador de Magneto en su infancia y decidido a borrar a la raza humana de la faz de la Tierra a través de su manipulación de las potencias contendientes en la Guerra Fría. Porque uno de los aspectos más destacados de la película es su cuidado diseño de producción, que recrea a la perfección el ambiente de los años sesenta. La aparición de una de las estrellas de "Mad men", January Jones, interpretando a la Reina Blanca, no hace sino reforzar esa impresión de regreso al pasado.

Es de agradecer que la película del director de "Kick Ass" cuente con un sólido guión, coherente con el universo mutante de los cómics y a la vez perfectamente comprensible por el espectador neófito. Las escenas de acción son tan espectaculares como dosificadas, porque lo que aquí importa de verdad es profundizar en las relaciones entre personajes, sobre todo en la truncada amistad entre Xavier y Magneto, que transmiten una gran química en pantalla.

El reclutamiento y entrenamiento de los primeros hombres-X se construyen a través de escenas muy divertidas y dinámicas. El contexto de Guerra Fría en el que se desarrolla la película es aprovechado perfectamente para integrar la historia, siendo el momento culminante la crisis de los misiles de Cuba, históricamente cuando la humanidad estuvo más cerca de un desastre nuclear.

"X-Men, Primera Generación" funciona perfectamente como película de aventuras con pretensiones. Las referencias a otros filmes clásicos del género están presentes en muchos momentos de la cinta. Hay algunas escenas que recuerdan poderosamente los mejores momentos de la serie Bond. El viaje de Magneto desde la luz a las tinieblas, con el odio como motor principal, es similar al de Darth Vader en la serie "Star Wars". El mismo Magneto se define a sí mismo como un Frankenstein de la era moderna. En definitiva, una estupenda película que se toma muy en serio la mitología mutante y a sus personajes, a la vez que esclarece algunos enigmas que quedaron ocultos en la trilogía anterior.