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sábado, 4 de abril de 2026

COSAS PEQUEÑAS COMO ESTAS (2024), DE TIM MIELANTS.

Hace algunos años tuve ocasión de ver una película muy interesante, Las hermanas de la Magdalena, la estremecedora historia de unos conventos que funcionaron en Irlanda hasta 1996 que básicamente se dedicaban a explotar laboralmente a jóvenes que debían así expiar sus presuntos pecados, muchos de ellos relacionados con relaciones prematrimoniales. Cosas pequeñas como estas nos cuenta la historia de Bill Furlong, un hombre hecho a sí mismo que ha conseguido levantar un negocio moderadamente próspero de reparto de carbón. Estamos en 1985 y Furlong lleva una vida tan ordenada como consagrada a su familia, mientras intenta calmar la permanente ansiedad que le causan los recuerdos de una infancia de pobreza y privaciones. Ahora que ha conseguido una estabilidad, el protagonista teme perderlo todo, sobre todo cuando advierte como el convento local de la Magdalena, uno de sus principales clientes, trata a sus jóvenes internas. Algunas de las imágenes recuerdan a las de los campos de concentración del Tercer Reich. Lo malo es que Furlong no es un héroe, es un hombre temeroso con una posición social modesta, sin poder alguno para cambiar las cosas. ¿Debe arriesgarlo todo poniendo en peligro a su propia familia para denunciar una situación conocida y aceptada por la comunidad? Este es el gran dilema al que nos enfrenta la película de Mielants, un planteamiento muy interesante que podría haberse desarrollado mejor si el personaje principal no fuera tan plano y contenido, por lo que al final el resultado acaba siendo demasiado frio en una historia que reclamaba mayor profundidad.

P: 6

viernes, 6 de marzo de 2026

BUGONIA (2025), DE YORGOS LANTHIMOS.

Es innegable que desde comienzos de su carrera Yorgos Lanthimos ha triunfado imprimiendo un estilo muy personal a sus películas, contando las historias que le apetece, pues por muy locas que sean éstas, siempre va a obtener una notable respuesta del público. Bugonia apela a miedos muy contemporáneos, a teorías de la conspiración que aseguran que estamos gobernados por extraterrestres que organizan en la sombra nuestras desgraciadas jornadas laborales y nuestra existencia dedicada al consumo. Dos jóvenes iluminados quieren desenmascarar este gran engaño que están seguros rige nuestras vidas y ponen su foco en una empresaria muy exitosa, que identifican como una malvada extraterrestre andromedana que ha adoptado forma humana. A partir de aquí Bugonia se transforma en un filme del género de secuestros, pero muy peculiar, puesto que se establece una lucha dialéctica entre Teddy, el cerebro de los dos secuestradores y la presunta extraterrestre, mientras el primo autista de aquel contempla la situación sin conseguir decantarse de un lado u otro. Se trata, aparentemente, de un diálogo entre la locura y la razón, aunque siendo Lanthimos el director, las cosas no son tan evidentes. Poco a poco la trama se va volviendo más incómoda, porque el guión va plantando semillas de dudas al espectador y el tercer acto resulta realmente apoteósico, digno de una trama de este calibre. Versión de una película surcoreana de hace veinte años, Bugonia no va a decepcionar a los seguidores del director griego: está muy bien dirigida y su trama, aunque absurda, cuenta con la suficiente coherencia interna como para resultar interesante en todo momento.

P: 7

domingo, 1 de diciembre de 2024

EN EL NOMBRE DEL PADRE (1993), DE JIM SHERIDAN.

Retrato de una de las más grandes injusticias cometidas por la justicia británica, En el nombre del padre se inscribe en el contexto del conflicto de Irlanda del Norte, en sus años más duros, en los que el IRA cometía atentados en el corazón de Londres. La necesidad de encontrar un culpable a la sangrienta bomba colocada en un pub llevó a que se arrestara a unos jóvenes que se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado y que dicha ola justiciera se llevara también a su familia. La película comienza con una soberbia descripción de lo que era la vida cotidiana en el Ulster y cómo cualquier pequeño evento podía desatar la violencia. Aunque Daniel Day-Lewis ofrece una interpretación magistral, el alma de la película es Pete Postlethwaite interpretando a su padre, un hombre bueno por naturaleza que acepta resignado su destino en prisión e intenta insuflar esperanza a su hijo siempre desde una posición de extrema decencia. Como drama judicial En el nombre del padre también funciona como una película vibrante y emocionante, aunque el espectador ya conozca a priori el resultado final del caso de los cuatro de Guildford. Una película modélica en todos los sentidos. Sorprende que Sheridan se superara a sí mismo poco tiempo después entregando esa obra maestra llamada The boxer.

P: 9

martes, 26 de marzo de 2024

POBRES CRIATURAS (2023), DE YORGOS LANTHIMOS.

Inspirándose en Frankenstein, de Mary Shelley, Lanthimos entrega esta película sobre un ser femenino amoral nacido de un experimento muy singular. Se trata de una mujer joven recién fallecida a la que se le coloca el cerebro de la hija que llevaba en su vientre y se la revive. A partir de ahí Bella va a comenzar un aprendizaje muy singular, instigado por su creador, el doctor Baxter, un hombre maduro con la apariencia del monstruo de Frankenstein. Un punto de inflexión en el aprendizaje de Bella va a ser el descubrimiento de la sexualidad como un poderoso instrumento de placer y escándalo que va a ser utilizado a partir de ahora por la protagonista de una manera absolutamente amoral, propia de un ser que no atiende a convenciones sociales. Habrá hombres que creerán aprovecharse de ella, pero será ella la que utilice su radical libertad para estar o no con ellos según sus apetencias. Su inmoralidad llega a tal punto que no le importa prostituirse en un burdel parisino, todo ello en búsqueda de una identidad femenina y a la vez liberadora. Una película que hace de la transgresión creativa un verdadero lema y que destaca por su singular estética, que se mueve entre Terry Gilliam y Tim Burton. Una película muy original y a la vez muy propia de estos tiempos, que debe mucho a la soberbia interpretación de una entregada Emma Stone.

P: 7

martes, 6 de diciembre de 2022

EL PRODIGIO (2022), DE SEBASTIÁN LELIO.

Resulta curioso - e innecesario, creo, en este caso - que El prodigio comience mostrándonos cómo su primera secuencia está rodada en un estudio. Al igual que sucedía al principio de cada capítulo de la serie Secretos de un matrimonio, parece que se nos quiere recordar que lo que vemos es ficción y solo ficción. En cualquier caso y salvado este detalle, la película de Sebastián Lelio resulta una propuesta muy sugerente que nos lleva a mitad del siglo XIX, a la muy católica Irlanda, donde una enfermera es contratada para investigar el caso de una niña que lleva, supuestamente, cuatro meses sin ingerir alimento alguno sin consecuencias visibles en su salud. Para realizar su labor de vigilancia la protagonista se irá turnando con una monja. El clima en el que se desarrolla la narración es lo más logrado de la cinta, hasta el punto de que podría dudarse de si nos encontramos ante la contemplación de un milagro o no. Otro de los aspectos interesantes es el retrato de un fanatismo religioso que lleva a una familia muy humilde a exhibir a la niña como si de un fenómeno de feria se tratara ante diferentes visitantes. Lo cierto es que dicha familia se la juega, porque si se desvelara que todo es un fraude serían expulsados de la comunidad. Poco a poco, cuando conocemos un poco más de las circunstancias de la familia, el drama va ganando terreno al suspense. Mucha de la responsabilidad de que la película sea una obra notable y sugerente la tiene la sólida actuación de Florence Pugh, en un papel nada fácil de interpretar.

P: 6

viernes, 28 de enero de 2022

THE BOXER (1997), DE JIM SHERIDAN.

Extraordinaria reflexión acerca de lo que significa nacer y crecer en una sociedad en conflicto, The boxer es incluso superior a la magnífica En el nombre del padre, del mismo director. En esta ocasión Sheridan se centra en el drama intimista de un hombre que ha pasado toda la juventud en la cárcel por haber colaborado con el IRA. Una vez que es puesto en libertad intenta romper con el pasado y vivir su vida al margen, pero él mismo intuye desde el primer momento que sus pretensiones son imposibles cuando la violencia y el fanatismo se han instalado en el día a día de su ciudad desde hace décadas. Además, hay una preciosa historia de amor que se quedó pendiente, presidida por una química entre Daniel Day-Lewis y Emily Watson que la hace absolutamente verosímil para el espectador. El sufrimiento callado de ambos ante la injusticia a la que se vieron sometidos por las circunstancias pasadas y presentes es una de las piedras de toque de la película, porque el hecho de que Danny haya renunciado a la lucha armada y que ella esté casada con un preso - el mejor amigo de la juventud del protagonista - son factores que propician que su relación se convierta en algo políticamente prohibido. Conmueve contemplar como Danny quiere seguir luchando por su dignidad en un cuadrilátero, el espacio del que nunca debió salir. The boxer muestra lo difícil que es superar los conflictos más enconados, puesto que cualquier pequeña chispa, por mucha voluntad negociadora que se ponga por ambas partes, puede hacer que la moral de grupo se imponga irracionalmente a los deseos de una convivencia justa para todas las partes. Una auténtica obra maestra que vi en su momento en el cine y que veinticinco años después me ha emocionado igual que entonces.

P: 10

lunes, 18 de abril de 2016

LA HABITACIÓN (2015), DE LENNY ABRAHAMSON. EL MUNDO TRAS LA CAVERNA.

En su famoso mito de la caverna, que Platón dirige a todos los hombres, se presenta a un ser humano cuyo conocimiento de la verdad está nublado por unos sentidos que le ofrecen una información muy limitada de la auténtica configuración de la realidad, o al menos de lo que el filósofo llama el mundo de las ideas. Como los hombres encadenados de Platón, que creen que las sombras de los caminantes que pasean a su espalda están vivas, Jack, que ha nacido en un cruel cautiverio, cree que el universo se acaba en los márgenes del exiguo espacio en el que vive encerrado junto a su madre. Para protegerlo, para darle un sentido a su existencia, ella se lo ha hecho creer así. La única realidad son ellos mismos y su pequeño mundo. La única ventana que poseen para asomarse a lo que sucede fuera es un televisor que emite imágenes con muy mala recepción, lo que facilita la tarea de Brie cuando le explica a su hijo que dichas imágenes representan cosas que no existen. El momento más delicado del cautiverio - que para Brie dura ya una década - llega cuando aparece el secuestrador para mantener relaciones sexuales con ella. Durante las visitas, Jack debe permanecer oculto en el armario, pero el chiquillo no puede evitar hacerse muchas preguntas. ¿Quién es ese ser casi mítico que se materializa desde el exterior, donde se supone que no hay nada? Aunque la vida no es nada fácil para esta familia desdichada, la llama de la esperanza en una próxima liberación se ha mantenido incólume en Brie. Ha llegado la hora de explicar a su hijo cual es su verdadera situación, de hacer volar su imaginación hacia el mundo de las ideas, hacia una realidad tan vasta y compleja que difícilmente puede ser explicada desde la oscuridad de su habitación.

El director Lenny Abrahamson decidió explicar esta historia desde el punto de vista del niño, lo cual es una apuesta clara por remover la sensibilidad del espectador. Jack es a la vez un niño tierno y curioso y un pequeño salvaje que, cuando por fin conoce el mundo verdadero, se siente abrumado y fascinado frente a una realidad que contiene muchos más objetos y personas de los que nunca podría haber imaginado. En esta segunda parte, después de habernos narrado la vida cotidiana en el cautiverio, la película se centra en el difícil proceso de adaptación a la nueva realidad por parte de madre e hijo. Si en la primera mitad, la narrativa adaptada por Abrahamson era magistral, pues nos iba ofreciendo poco a poco la información acerca de la situación de ambos, conforme la mirada del niño iba coincidiendo con la del espectador, cuando por fin escapan, La habitación se transforma en algo más convencional y rutinario, casi en uno de esos filmes rodados para la televisión que se exhiben los domingos a la hora de la siesta. El pulso narrativo se sostiene, puesto que lo contado hasta ese momento ha sido muy impactante y existe interés por conocer el destino de los personajes. Pero resulta un poco decepcionante la forma en la que plantean y resuelven los conflictos, con poca profundidad, como si no se quisiera preocupar en exceso a un espectador que ya ha contemplado demasiada maldad en la primera parte. 

Es interesante apuntar que Emma Donoghue, la autora de la novela y del guión de la película se inspiró en un caso real: el de Elizabeth Fritzl, una austriaca que estuvo secuestrada por su padre durante años y alumbró varios hijos durante su cautiverio. Existe un documental acerca de esta sórdida historia: Monster: The Josef Fritzl Story, de David Notman-Watt, en el que un niño de cinco años (la misma edad del protagonista de La habitación) narra su terrible experiencia. Por cierto, lo mejor de la película de Abrahamson, además de su inspirada primera mitad, es la actuación portentosa de Jacob Tremblay, un niño-actor que es capaz de transmitir sin matices el desamparo, la dependencia de su madre y el sentido de la maravilla (matizado con buenas dosis de aprensión) que le produce descubrir que el mundo es un lugar infinitamente más grande y complicado de lo que él había imaginado hasta entonces.