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domingo, 26 de octubre de 2025

LOS SUDARIOS (2024), DE DAVID CRONENBERG.

Los sudarios nos presenta, de entrada, una situación desconcertante. Su protagonista es un empresario de éxito que se ha enriquecido con un sofisticado sistema que permite a los familiares de fallecidos poder ver en tiempo real y con gran calidad de imagen, el interior del ataud del ser querido y contemplar su inevitable descomposición. Quizá sea la vuelta de tuerca definitiva a la obsesión actual por la imagen y por espiar la intimidad de los demás. Un tema muy de Cronenberg, pero que no se desarrolla adecuadamente, puesto que todo se centra en la figura de Karsh y su obsesión por la muerte de su esposa de una enfermedad larga y cruel que él recrea constantemente en su mente. Luego la película se vuelve irónica al tratar el tema de la fidelidad y el duelo. Quizá si se hubieran desarrollado más estos asuntos a través de un enorme actor como Vicent Cassel, la película hubiera ganado muchos enteros, pero pronto todo deriva a una confusa trama de espionaje industrial y tecnológico que tampoco lleva a ninguna parte. Los sudarios puede disfrutarse solo como una nueva exposición de las eternas obsesiones de su director, pero es una película demasiado deslavazada, que alarga demasiado su propuesta inicial sin que la historia concluya satisfactoriamente.

P: 4

sábado, 2 de agosto de 2025

THE APPRENTICE (2024), DE ALI ABBASI.

Contemplo a Trump en el telediario y soy de los que todavía no puede creerse que un individuo como este haya llegado nada menos que la presidencia de los Estados Unidos. Se trata de un tipo sin pelos en la lengua que exhibe de forma absolutamente obscena su condición de multimillonario y que utiliza a la vista de todos el inmenso poder que atesora para favorecer sus propios intereses y los del grupo social al que pertenece. Es un hombre de ideas muy simples que ha sabido tocar alguna tecla de numerosos norteamericanos para que sus mensajes más básicos y machacones acaben calando. Pero Trump también fue joven y esta película intenta reflejar cómo se forjó este hombre dejando sus pocos escrúpulos por el camino. El The apprentice se humaniza a Donald Trump y se le retrata como un joven un tanto abrumado por el peso de sus responsabilidades en el negocio inmobiliario familiar, un tipo que debe hacer frente a las acusaciones de racismo que se han lanzado desde el gobierno. Y va a aprender a hacerlo no utilizando los medios legales, sino los tejemanejes que le ofrece el otro protagonista de esta historia, el abogado Roy Cohn (primorosamente interpretado por Jeremy Strong), un tipo corrupto y sin escrúpulos que será el primero en darse cuenta del diamante en bruto que es Trump. The apprentice es una película interesante, pero solo deja atisbar un potencial que se hubiera desarrollado mejor si se hubieran reflejado los años posteriores del personaje, cuando empieza a interesarse por la política y las personas que lo hicieron. Claro que esto hubiera sido difícil de hacer en una película de dos horas: el fenómeno Trump requiere una serie de varias temporadas. The apprentice, que refleja muy bien el ambiente neoyorkino de los años setenta y ochenta, es solo un aperitivo de lo que un Donald Trump cinematográfico puede dar de sí.

P: 5

domingo, 4 de agosto de 2024

FALLING (2020), DE VIGGO MORTENSEN.

La primera película como director de Viggo Mortensen aborda una terrible historia familiar, en la que unos hijos intentan ayudar a un padre en absoluta decadencia, con los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer. Pero es que este padre ha sido siempre un ser autoritario y la enfermedad no ha endulzado precisamente su carácter. Así pues, Falling es una historia de amor incondicional de los hijos a un padre intolerante que no lo merece. Un padre que, cuando lo vayamos conociendo mejor, descubriremos que es uno de esos hombres derrotados por su pasado, una circunstancia que él quiere pagar con los que lo rodean y, sobre todo, consigo mismo. Desde luego si la relación con su hijo varón, que es quien más se implica en los cuidados, funciona es porque es un verdadero estoico, capaz de aguantar sin inmutarse los numerosos insultos homófobos que le dedica su padre. Solo la nieta será capaz de sacar una sonrisa a un anciano caduco que, si bien no es capaz de caer simpático en ningún momento al espectador, este acaba apiadándose de él y de su evidente sufrimiento. Una película muy correcta pero que no destaca en ninguna de su facetas, ya que se intuye que su director no ha querido arriesgar y ha entregado una historia convencional bien filmada.

P: 5

sábado, 21 de enero de 2023

Y LLOVIERON PÁJAROS (2019), DE LOUISE ARCHAMBAULT.

En lo más profundo de los bosques canadienses viven unos ancianos que han decidido retirarse del mundo, fundamentalmente porque quieren que el resto del mundo los deje en paz. Allí pasan sus días en absoluta armonía con la naturaleza y financiando sus gastos a través de un pequeño cultivo de marihuana. Hasta allí llega una fotógrafa interesada en retratar la vejez, además de una nueva compañera, una mujer que ha pasado toda su existencia en instituciones mentales y quiere vivir sus últimos días en libertad. Y llovieron pájaros quiere ser una reflexión sobre lo que es verdaderamente importante y acerca de si realmente necesitamos vivir en sociedad para sentirnos plenos y felices. Los tres habitantes de la pequeña comunidad apenas hablan de sus conflictivos pasados, por lo que su aislamiento voluntario tiene un sentido, así que se toman con mucho recelo cualquier visita del exterior. Para dinamizar la trama se incluye un devastador incendio en el bosque en el que habitan. Todo muy humanista, excepto la costumbre que impera en la pequeña comunidad cuando uno de sus miembros siente que ha llegado al límite y quiere suicidarse: lo hace acompañado por su perro, cuando la mascota podría quedarse perfectamente viviendo con sus compañeros. Una película interesante que retrata de manera muy hermosa los maravillosos paisajes canadienses y sabe profundizar en las emociones de sus personajes, aunque le sobran algunos minutos de metraje.

P: 5

jueves, 6 de enero de 2022

THE NEST (2020), DE SEAN DURKIN.

El capitalismo especulativo vigente en occidente desde los años ochenta ha creado a muchos individuos así: gente que necesita prosperar dando una imagen de nuevo rico que dista mucho de su realidad económica. Rory es un individuo prototípico en este sentido: ha pasado toda su vida laboral anhelando un pelotazo financiero que nunca llega, aunque una vez consiguió tener un millón de dólares en la cuenta corriente que se evaporaron en poco tiempo. Pero Rory cree que hay que ser optimista a toda costa y vivir en un mundo de fantasía, al que arrastra a su familia, pretendiendo que el éxito está a la vuelta de la esquina y solo hace falta un poco de suerte para conseguirlo. Por eso, cuando se traslada a Londres para trabajar para su antigua empresa no duda en empezar a vivir a todo tren, a pesar de que sus reservas económicas se encuentren bajo mínimos. El conflicto con su esposa, una mujer más con los pies en la tierra (se dedica a una ocupación tangible, la cría de caballos, frente a las especulaciones financieras en el aire de su marido), no va a tardar en llegar. Quizá la historia de Rory sirva como parábola de la situación actual de un capitalismo que no es capaz de estirar más el chicle de su espiral de especulación y deuda. Una película muy interesante, que se atreve a retratar a un personaje muy de nuestro tiempo a través de un solvente Jude Law.

P: 7 

sábado, 17 de noviembre de 2012

COSMOPOLIS (2003), DE DON DELILLO Y DE DAVID CRONENBERG (2012). EL CAPITALISMO FUNERAL.


Un hombre muy joven, impecablemente trajeado está en actitud de espera en una acera de Nueva York. Se trata de Eric Packer, un alumno aventajado de esa escuela de amos del Universo que tan bien describió Tom Wolfe en La hoguera de la vanidades y Oliver Stone en Wall Street. Pero Eric, como irá descubriendo poco a poco el lector, también tiene afinidades con Patrick Bateman, el protagonista de la novela American Psycho, de Bret Easton Ellis. Es un hijo del capitalismo salvaje, al que la posesión de abundantes bienes materiales no le basta como aliciente de su existencia y busca algo más profundo y destructivo.

La fortuna de Eric no proviene de ninguna actividad productiva que cree riqueza en su país. Él es un mero especulador, alguien que sabe manejar muy bien diversas informaciones para ganar millones apostando a favor o en contra de divisas soberanas, alguien capaz de provocar crisis económicas en países remotos con tal de lograr beneficios a su selecta clientela. ¿Y qué sucede con un joven de veintiocho años cuando ha amasado una fortuna incalculable? Por una parte, ser tan odiado como envidiado. Eric no carece de enemigos y por su eso su vida está blindada: cada movimiento que decide debe ser consultado con su equipo de seguridad, que le informa cada día de nuevas amenazas. Cosmopolis describe una jornada de Eric, que ha decidido volver a su antiguo barrio, concretamente a su antigua barbería, para cortarse el pelo. Y ha elegido un día especialmente complicado: cuando la presencia del presidente de los Estados Unidos y de varias manifestaciones anticapitalistas tienen colapsada la ciudad.

El protagonista se mueve en una limusina insonorizada equipada con todos los lujos que es una especie de parábola de su aislamiento del mundo real. Eric puede observar el exterior, la vida cotidiana de la gente normal, la de los miserables, las manifestaciones contra los de su estirpe, sin que nada le afecte. Su visión del mundo es solo aparentemente inconmovible ya que, después de todo, el viaje que emprende hacia su pasado va a ser transformador. La novela de DeLillo, escrita hace una década, fue profética, y no es casualidad que Cronenberg haya aprovechado este material para rodar una adaptación que habla mucho de la crisis actual de un sistema que se resiste a transformarse, a aceptar controles, a hacerse más humano. Eric Packer es un triunfador, pero también una víctima de un sistema que le ha otorgado un papel protagonista del que ya no se puede desprender. A lo largo de la narración se abunda en esta falta de control, en esta locura económica que en realidad no produce bienes, sino que invita más bien a apostar como si de un casino se tratara:

"Que quiere hacerte creer que hay tendencias y fuerzas previsibles. Cuando en realidad todo son fenómenos que obedecen al azar. Aplica las matemáticas y otras disciplinas, desde luego. Pero al final te las ves con un sistema que escapa a todo control. Histeria a muy altas velocidades, día a día y un minuto tras otro. Los habitantes de las ciudades libres no tienen por qué temer la patología del Estado. Generamos nuestros propios frenesíes, nuestra propia convulsión en masa, impulsados por máquinas pensantes sobre las cuales no tenemos en definitiva ninguna autoridad. El frenesí apenas es perceptible durante la mayor parte del tiempo. Es sencillamente nuestra manera de vivir."

Una manera de vivir que exige estar en guardia las veinticuatro horas, puesto que los mercados no descansan nunca, y son amantes muy exigentes. Tras haber descrito la vida y pensamientos de Eric, la segunda parte de la novela es una especie de descenso a los infiernos del protagonista, que ya ha entrevisto a través de los cristales blindados de su limusina que ese día no es un día cualquiera, sino una jornada de cambios, pero en un sentido muy distinto al que predican los apologistas de la crisis. 

La adaptación de David Cronenberg ha dejado casi intacto el material original. Se trata de una película de difícil digestión para quien no haya disfrutado la novela, ya que sus diálogos resultan muy artificiales al ser llevados a la pantalla. Lo mejor del film es el ambiente que crea el realizador canadiense, de una Nueva York monstruosa y casi apocalíptica, como si en sus calles se estuviera librando una batalla silenciosa entre el bien y el mal. La gran sorpresa es Robert Pattinson, perfecto en el papel de Eric Packer, quizá porque, por primera vez en su carrera, interpreta a un vampiro auténtico, un ser que da miedo de verdad.

viernes, 25 de mayo de 2012

PROFESOR LAZHAR (2011), DE PHILIPPE FALARDEAU. TRAUMA EN LAS AULAS.


Candidata al Oscar el año pasado, ahora llega a España esta curiosa película del subgénero de "profesores carismáticos", en la que podrían encuadrarse obras como "Adiós Mr. Chips", "Rebelión en las aulas" o "El club de los poetas muertos".


La trama comienza con una tragedia: una joven profesora se ha suicidado colgándose de una cuerda en el aula durante el recreo. Dos de sus alumnos, Simon y Alice, son los primeros en ver el cadáver de su maestra. El trauma está servido: Simon se siente culpable, porque acusó a la profesora de haberle dado un abrazo (parece que en Canadá el asunto de los contactos corporales profesor-alumno es muy estricto) y su compañera no para de recordárselo. La clase tiene que recibir atención psicológica: todo les recuerda a su profesora fallecida: el absurdo de la muerte se ha instalado demasiado pronto en sus jóvenes vidas.


Para sustituir a la maestra, llega un hombre singular, Bashir Lazhar, alguien también traumatizado por las amenazas terroristas que ha recibido en su país, Argelia. Bashir es ante todo un hombre tranquilo, alguien que sabe tratar a los niños, pero que también esconde sus secretos, algo que quizá puede intuir una niña tan inteligente como Alice.


"Profesor Lazhar", es una película interesante, bien rodada, pero fallida, porque nunca acaba de decantarse por el mensaje que pretende ofrecer. Hay pinceladas sobre la muerte, sobre el desarraigo, sobre la psicología de los niños, pero es como si el director no se atreviera a profundizar en estos temas. Más bien parece que el lema de Falardeau ha sido buscar la sencillez a cualquier precio, una apuesta poco arriesgada, que consigue la corrección formal, que deja una sensación agradable en el espectador, pero no consigue una reflexión profunda en el mismo.