En una entrevista reciente publicada en Babelia, a raíz del lanzamiento del primero de volúmenes de su autobiografía, Richard Dawkins seguía mostrándose como un luchador irredento en el campo de las ideas, abogando por la responsabilidad de las familias en la educación de sus hijos respecto a las ideas irracionales. "No eduquen a sus hijos ni en dioses ni en hadas", recomendaba encarecidamente Dawkins. Ni siquiera le parecía correcto hacerlos creer en Papa Noel. Para él, uno de los fundamentos de la inteligencia durante la edad adulta va a ser el escepticismo temprano. Cuanto antes nos planteemos el funcionamiento del mundo, antes obtendremos las herramientas para reflexionar acerca de él. La ciencia nos ofrecerá unas respuestas mucho más complicadas que las religiosas, pero tendrán la ventaja de poder ser probadas, de contener un halo de autenticidad que jamás podrán ofrecer los distintos credos. Además, la ciencia raramente cuenta con dogmas absolutos: todas sus teorías están sometidas a falsación o, al menos, a su perfeccionamiento. A cambio de este esfuerzo, nos ofrece soluciones prácticas para vivir mejor: la medicina, la biología, las energías alternativas o internet:
"El asombro reverencial que la ciencia puede proporcionarnos es una de las más grandes experiencias de la que es capaz la psique humana. Es una profunda pasión estética comparable a la música y a la poesía más sublimes. Es, ciertamente, una de las cosas que hacen que valga la pena vivir, y lo hace de manera más efectiva, si cabe, al convencernos de que nuestro tiempo de vida es finito."
El título del ensayo, Destejiendo el arco iris, hace referencia a un poema de Keats. Contra lo que han escrito muchos poetas y filósofos, Dawkins no cree que la ciencia, al explicar ciertos fenómenos, acabe con la belleza y el misterio del universo. La experiencia nos dicta más bien que la resolución de un enigma nos lleva a hacernos nuevas preguntas: nuestra generación no verá desentreñados todos estos misterios. Tampoco las siguientes. Por eso, aunque el libro cuenta con abundantes citas poéticas, y su autor admire profundamente a sus inspirados autores, eso no quiere decir que esté de acuerdo con algunas de las afirmaciones que se esconden tras tan hermosos versos:
"¿Acaso no vuelan todos los encantos
Al mero toque de la fría filosofía?
Una vez había en el cielo un arco iris tremendo;
Conocemos su trama, su textura; está indicada
En el insulso catálogo de las cosas comunes.
La filosofía cercenará las alas de un Ángel,
Conquistará todos los misterios con la regla y la línea,
Vaciará el aire de fantasmas, y la mina de gnomos…
Destejerá un arco iris…"
La poesía no se acaba en lo que captan nuestros sentidos. También existe en lo que nos está vedado y vamos descubriendo progresivamente y en los nuevos misterios que se generan. El autor de El espejismo de Dios, aprovecha algunos capítulos para hablarnos de algunos de los temas de los que es especialista desde su Cátedra de Divulgación Científica de la Universidad de Oxford, por ejemplo reflexionando acerca de como fue posible la evolución, de como un pariente directo de los simios se convirtió, gracias al sorprendente desarrollo de su cerebro, en la especie preponderante en la Tierra. También explica qué son exactamente nuestros genes, como los heredamos, como llevamos inscrito el código de las que serán nuestras mejores capacidades y la aplicación práctica que tiene el conocimiento de la genética, por ejemplo, ante los tribunales de justicia.
Pero los capítulos más interesantes del libro son los que se dedican a denunciar a las pseuciencias, a los astrólogos, espiritistas e iluminados que se aprovechan de la necesidad natural de la gente de creer en algo, de poseer evidencias de que la vida tiene un sentido:
"La decadencia de las religiones occidentales tradicionales ha creado un vacío que parece estar siendo ocupado no por la ciencia, con su visión más clarividente y grandiosa del cosmos, sino por lo paranormal y la astrología. Cabía esperar que, a finales del siglo xx, el más fecundo de todos desde el punto de vista científico, la ciencia se hubiera incorporado a nuestra cultura y nuestro sentido estético se hubiera ampliado para ir al encuentro de su poesía. Sin revivir el pesimismo de C.P. Snow en los años cincuenta, veo con disgusto que, a las puertas del fin de siglo, estas esperanzas no se han materializado. Los libros de astrología se venden más que los de astronomía. La televisión allana el camino a magos de segunda categoría que se hacen pasar por médiums y clarividentes. Este capítulo intenta explicar la superstición y la credulidad, así como la facilidad con que pueden explotarse."
Realmente parece un contrasentido que en la época en que la ciencia ha adquirido su mayor prestigio (aunque algunos países se dediquen a recortar en las partidas dedicadas a investigación), y se han popularizado como nunca las revistas y los libros divulgativos, persistan unas creencias que no resisten el más sencillo análisis racional. Es gracioso, por ejemplo, que la astrología se base en unas constelaciones que nosotros podemos ver en el cielo, cuando las estrellas que supuestamente las forman se encuentran a veces a cientos de miles de años luz entre sí y es solo nuestra limitada perspectiva (ni que decir tiene, respecto a las luces nocturnas que vemos cada noche en el cielo, que la mayoría pertenecen a un pasado remoto), la que nos hace agruparlas, como si eso significara algo. Lo mismo sucede con la ufología o el espiritismo. Son disciplinas populares porque excitan la imaginación y ofrecen respuestas esperanzadoras. La ciencia tiene la misión de desenmascarar todos estos fraudes y activar el escepticismo y el espíritu crítico de la gente. Todos podemos ser engañados y manipulados, pero es más difícil hacerlo con quienes tienen algunas nociones acerca del auténtico funcionamiento de la naturaleza, mucho más complicado, pero también más maravilloso y sorprendente de lo que jamás explicó religión o sistema de creencias alguno.
Mostrando entradas con la etiqueta richard dawkins. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta richard dawkins. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de septiembre de 2014
martes, 7 de agosto de 2012
EL ESPEJISMO DE DIOS (2006), DE RICHARD DAWKINS. EL ATEÍSMO CIENTÍFICO.
Le tenía un poco de miedo a este libro, puesto que nunca fui bueno en ciencias y creía que iba a contener terminología fuera de mi alcance. Pero, lejos de esto, el ensayo de Dawkins, es un apasionante alegato, desde un punto de vista claramente divulgativo, contra la religión y su intento de acaparar la explicación de nuestra existencia. Dawkins cree que las herramientas que ofrece la ciencia son mucho mejores que las teológicas, a la par que nos descubre un universo mucho más fascinante. Como sucede con los brillantes ensayos de Russell, Hitchens o Sagan, recomiendo fervientemente la lectura del científico británico. Aquí el enlace:
A todos les
sucede más o menos de la misma manera: desde pequeños son adoctrinados en la
idea de que existe un Dios omnipotente, invisible a nuestros ojos, pero que
está en todas partes y vigila nuestras acciones. Además, hace dos mil años,
mandó a su hijo a la Tierra para redimir nuestros pecados. La cosa no acaba
aquí: si crees y obedeces la ley divina, irás al cielo. Si no crees o cometes
pecados, irás al infierno. Esto que parece tan sencillo, se va complicando con
la edad. Las enseñanzas religiosas van a marcarte para siempre, quieras o no y
por mucho que las rechaces racionalmente, siempre estarán ahí, pues el
condicionamiento infantil es prácticamente imborrable:
"Por
supuesto, quien tiene fe es inmune a toda argumentación: su resistencia ha sido
construida durante años de adoctrinamiento infantil, utilizando métodos que han
tardado siglos en madurar (ya sea mediante evolución o mediante diseño). Entre
los recursos inmunológicos más eficaces figura el cuidado extremo para evitar
incluso abrir un libro como este, que seguramente es obra de Satán." (Richard Dawkins, El
espejismo de Dios, pag. 9)
Ciencia y
religión: dos visiones contrapuestas del mundo
Esta es una
de las grandes barbaridades que denuncia el biólogo Richard Dawkins en este maravilloso libro, que debería
ser lectura obligatoria en todos los centros de enseñanza, como alternativa a
las clases de religión. Y es que a la visión del mundo que muestran las
religiones, el divulgador británico opone la visión de la ciencia que, hasta el
momento, excluye completamente a Dios de la ecuación de la creación del mundo.
Diseño
inteligente contra darwinismo
Estimar que
el universo ha sido creado por una especie de diseñador divino es muy tentador:
aparentemente todo parece dispuesto por una inteligencia superior para que
funcione debidamente, pero este argumento es ampliamente superado por la visión
darwiniana del mundo: la evolución natural es
la que ha conseguido que el mundo sea tal y como es hoy, dejándose muchos seres
en el camino que no han sabido adaptarse a las circunstancias: el diseño de
nuestro mundo no es fijo, sino que ha sufrido constantes cambios durante
millones de años. Además, si aceptáramos la idea de un diseñador divino ¿quién
diseñó al diseñador?
La utilidad
de la religión
Para Dawkins
el pensamiento religioso es pura fabulación. Otorga el mismo valor a la
doctrina cristiana que el que podría otorgarse a la mitología romana o a las
religiones precolombinas. Aun siendo falsa ¿es útil la religión al hombre?
Cualquiera podría pensar que al menos, ofrece consuelo y esperanza al hombre,
un punto de vista firme. En realidad esto puede ser así en algunos casos, pero
también es cierto que el sistema de premios y castigos y las irracionales
exigencias religiosas provocan comúnmente miedo y ansiedad, cuando no fanatismo
y cerrazón. Además, la Biblia o el Corán son guías de moralidad cuanto menos
dudosas: están llenas de matanzas, adulterios, destrucción de ciudades, guerras
divinas y muchos otros hechos poco edificantes que son siempre justificados por
la inescrutable voluntad de Dios. Como escribió Ken Hartung:
“La Biblia
es una guía para la moralidad de grupo, completada con instrucciones para el
genocidio, para la esclavización de los grupos ajenos y para la dominación del
mundo. Pero la Biblia no es mala en virtud de sus objetivos o incluso de su
glorificación del asesinato, de la crueldad y de la violación. Muchos trabajos
antiguos lo hacen -la Iliada, las sagas de Islandia, los cuentos de los
antiguos sirios y las inscripciones de los mayas, por ejemplo-. Pero nadie
vende la Iliada como una base para la moralidad. Ahí está el problema. La
Biblia se vende, y se compra, como guía para indicar a las personas cómo
deberían vivir sus vidas. Y es, de lejos, el best-seller mundial de todos los
tiempos.” (citado por
Richard Dawkins, El espejismo de Dios, pag. 231)
El abuso
religioso en la infancia marca la vida de mucha gente
Como se ha
dicho más arriba, una de las principales denuncias de Dawkins, la que él
considera más sangrante, es el adoctrinamiento religioso que prácticamente todo
el mundo recibe desde pequeño. Puede ser más o menos intenso, pero siempre
termina siendo una barrera para que circule el libre pensamiento y para mucha
gente, las primeras dudas acerca de lo que le han enseñado sus padres y
maestros pueden ser una auténtica tortura (sobre todo porque también le han
enseñado que dudar es pecado y que las dudas se castigan con el infierno).
Dawkins llama a este condicionamiento abuso religioso y lo pone al mismo nivel
que el trauma sexual, pues ambos condicionan la vida adulta (por supuesto,
ambos traumas pueden ser sufridos con diversa intensidad).
La educación
religiosa que los padres ofrecen a sus hijos es un derecho constitucionalmente
protegido en prácticamente todos los países de occidente (mejor no hablar de
países fundamentalistas) y estos mismos padres ven como natural que este
adoctrinamiento se de también en la escuela. El Estado protege a las religiones
y les otorga toda clase de privilegios, impensables para otro tipo de
organizaciones, hasta el punto de que son capaces de condicionar las leyes que
dicta el Parlamento de un país democrático. Pero para sobrevivir, las
religiones necesitan savia nueva y el adoctrinamiento temprano es la mejor arma
de la que disponen. La irracionalidad solo puede enseñarse a edades tempranas y
el mejor antídoto contra la misma es la formación sin restricciones mentales de
ningún tipo. Está estadísticamente probado que el ateísmo tiene mucha más
repercusión entre los grupos sociales mejor formados.
Ateísmo
militante
Contra esto,
Dawkins sugiere un ateísmo sin miedo. En muchos países de
occidente, sobre todo en Estados Unidos, los ateos siguen provocando un fuerte
rechazo social. El científico británico propone superar esto inspirándose en el
movimiento gay y normalizar el ateísmo. En una entrevista concedida a Terrence McNally se
expresa así:
"Hasta
hace poco nadie se atrevía a admitir que era gay. Ahora, se sienten orgullosos
de hacerlo. En nuestros días es imposible ser electo para un cargo público si
usted es ateo. Pienso que esto debe cambiar. El Movimiento de Derechos de los
Gays logró reconocimiento. Inició la idea del Orgullo Gay. Creo que debemos
tener un Orgullo Ateo, una Conciencia Atea. Pienso que resulta evidente que
cierto número de miembros del Congreso deben mentir, porque ninguno de ellos
admite ser ateo. La probabilidad de que en un muestreo de 500 miembros
instruidos de la sociedad norteamericana, ni uno de ellos sea ateo, es
estadísticamente muy improbable. Así que algunos de ellos, por lo menos, deben
estar mintiendo y es una tragedia que deban hacerlo."
Pascal: una
apuesta marcada por el miedo
A pesar de
todo ¿no sería más prudente acogernos a la apuesta de Pascal? Para Dawkins, esto es una
hipocresía: si creemos para evitarnos un hipotético mal eterno tras la muerte,
nos estaremos engañando a nosotros mismos toda la vida, puesto que esta fe no
es la que demanda la religión. Es mucho más honesto una búsqueda libre, activa
y sin miedo de la verdad, que es la apuesta de la mayoría de los científicos, a
la que se une cada día más gente que cuestiona las verdades religiosas. Aquí
Dawkins sigue la estela de pensadores como Bertrand
Russell, Carl
Sagan o
Christopher Hitchens: ayudar a la humanidad a liberarse de supersticiones que
coarten la libertad de pensamiento.
Etiquetas:
ensayo,
filosofía,
religión,
richard dawkins
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

