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sábado, 3 de febrero de 2024

DECISION TO LEAVE (2022), DE PARK CHAN-WOOK.

Si buscamos un cine innovador, que recoja los géneros clásicos y los interprete y exponga de manera original, hay que fijarse en el cine que se realiza en el sur de Asia. Con Decision to leave Park Chan-Wook ha recogido parte de la tradición del cine negro - mujer fatal incluida - y la ha trasladado al personaje de un detective de la policía que opera en la ciudad de Busan, la ciudad más poblada de Corea del Sur después de Seúl. Jang Hae-jun es un tipo obsesionado por su trabajo y afectado por un persistente insomnio que empieza a afectar a su salud. Por lo demás es un hombre casado y aparentemente feliz, aunque solo ve a su mujer los fines de semana por cuestiones laborales. El nuevo caso que se le asigna también va a resultar obsesivo para él, pero en este caso por la presencia de una muy atractiva y enigmática mujer china como principal sospechosa del mismo. La influencia de Hitchcock a lo largo de toda la trama es evidente, sobre todo de esa obra cumbre que es Vértigo, pero el director en entrevistas ha desvelado otras menos obvias, como la de Pedro Almodóvar. Decision to leave contiene una elaborada trama que va jugando poco a poco con el espectador, presentándole pequeñas pistas y pequeñas trampas, pero sobre todo es una historia de amor enfermiza filmada con un extremado virtuosismo. Una obra que se disfruta de principio a fin y que requiere de algún otro visionado para captar un poco mejor su indudable complejidad.

P: 7

miércoles, 28 de junio de 2023

BROKER (2022), DE HIROKAZU KOREEDA.

Retrato de una familia disfuncional e improvisada por las circunstancias, la película de Koreeda sabe moverse muy bien entre las aguas del drama y de la comedia, pero lo más interesante de la misma es su ambiguo discurso moral. Si bien al comienzo podemos estar de acuerdo en que la actitud de los dos protagonistas de intentar vender a un bebé abandonado en la institución eclesiástica que regentan es inadmisible, pero al final el espectador acaba enamorándose de la humanidad de los mismos e incluso justificando sus actos cuando conocemos el pasado de uno de ellos. Mientras tanto, nuevos miembros de esta peculiar familia se van uniendo a esta road movie, provocando todo tipo de situaciones tragicómicas. ¿Nos está manipulando Koreeda para que sintamos cariño por unos personajes que se dedican a la delicuencia, aprovechándose de tragedias ajenas? Yo no diría eso, aunque cada espectador tiene derecho a decidir por sí mismo el grado de comprensión que le despiertan. Lo que sí que se puede decir de Broker, es que es una película original y no se hace pesada en ningún momento a pesar de su largo metraje. Unos valores más que apreciables en el cine actual.

P:

martes, 18 de octubre de 2022

LA MUJER QUE ESCAPÓ (2020), DE HONG SANG-SOO.

La mujer que escapó es una película extraña desde el primer momento para el espectador acostumbrado a una narrativa más tradicional. Se trata de una obra minimalista que apuesta en todo momento por el costumbrismo y lo anecdótico, como si la trama - y las abundantes conversaciones - fueran de algún modo improvisadas por los personajes. Ni siquiera la protagonista tiene un arco interesante en el sentido tradicional. Se trata de una mujer joven que lleva cinco años casada y aprovecha un viaje de su marido - del que no se ha separado ni un solo día en los años precedentes - para visitar a una antigua amiga. A partir de ahí los personajes mantienen conversaciones acerca de los temas de los que habla la gente que lleva mucho tiempo sin verse: el matrimonio, el divorcio, el dinero... Pero en ningún momento hay nada excesivamente dramático en La mujer que escapó ni ninguna escena que sirva para hacer avanzar la trama. Más bien todo es sugerencia e invitación al espectador a que llene las lagunas del presente y del pasado. Tampoco sabemos muy bien por qué Gamhee fuerza un encuentro con su ex, aunque probablemente sea algún asunto que nunca se aclaró en su momento. Cine muy muy depurado que no acaba de convencerme, por mucho que obtenga alabanzas generalizadas de la crítica. Personalmente, la película se me hace bastante aburrida y me cuesta identificarme con esos personajes tan deliberadamente difuminados.

P: 4

domingo, 1 de junio de 2014

SNOWPIERCER (2013), DE BONG JOON-HO. VÍAS DE HUMANIDAD.

Desde hace ya bastante tiempo, la mayoría de la comunidad científica nos viene advirtiendo de la irreversibilidad del cambio climático. Hoy mismo, en El País, Moisés Naím escribe sobre ello. De lo que no se habla ya tanto es de las medidas para evitarlo. Quizá porque, aun habiendo alcanzado un grado insólito de progreso tecnológico, somos en cierto modo una especie autodestructiva, capaz de gastar tanto dinero en estudios científicos para comprobar la certeza de esta tesis como para financiar campañas destinadas a negarlas. En realidad, el triunfo del neoliberalismo, con la explotación salvaje de todos los recursos del planeta y la falta de controles al crecimiento de la población mundial, ha sellado nuestro destino en este sentido. Ya no se discute cuando llegará el cambio climático, sino si estamos padeciendo sus primeros efectos. Lo que es indudable es que el cine de Hollywood jamás le hace ascos a una buena historia de corte apocalíptico. En esta ocasión ha sido el prestigioso director coreano Bong Joon-Ho el que ha colaborado con varias productoras independientes para ofrecernos esta obra inusual que, partiendo de parámetros muy conocidos, despliega una profunda reflexión sobre el futuro, la tecnología y la naturaleza humana.

Snowpiercer nos presenta un mundo que ha sucumbido al cambio climático, cuya superficie se encuentra por completo congelada. Unos cuantos cientos de humanos sobreviven en unas condiciones muy particulares: son pasajeros de un tren, diseñado para producir los suficientes recursos sin tener que recurrir al exterior, que recorre el mundo por unas vías que fueron construídas poco antes del desastre por el visionario ingeniero Wilford, el cual es tratado como una especie de semidiós por sus ciudadanos. Pero la población a bordo se encuentra dividida: en los vagones delanteros una minoría disfruta de una vida opulenta gracias al control de todos los recursos, mientras que los de cola, la mayoría subsiste en unas condiciones penosas gracias a la limosna que en forma de repugnante comida a base de proteínas les mandan sus compañeros más afortunados desde sus vagones sellados. Después de diecisiete años de encierro, entre los parias del tren se cuentan historias, casi míticas, de rebeliones pasadas, que sirven de inspiración para la que se está preparando, liderada por Curtis (un extraordinario Chris Evans, que demuestra ser un actor de primera), un hombre de mediana edad que ni siquiera posee ya recuerdos de la mitad de su existencia que transcurrió antes del desastre.

Una de las características más atractivas de la propuesta de Joon-Ho es la variedad de registros que caben en esta historia. Es como si el paso de un vagón a otro, mientras la revolución va conquistando terreno, sirviera también para ir introduciendo sutiles cambios que van graduando su tono desde la desmesurada violencia del principio, incluyendo escenas de inusitada crueldad, a los momentos más reflexivos de la mitad del metraje, hasta culminar con el encuentro con el creador. Y desde su aparición Wilford que parece tomar un papel parecido al del Kurz de El corazón de las tinieblas, una especie de inspirador y regulador de la locura colectiva que ha amoldado un microcosmos ferroviario a la medida de sus deseos, magníficamente interpretado por Ed Harris.

Pero dejemos que sea el propio director el que resuma su declaración de intenciones al filmar una película como ésta, transcribiendo un párrafo de la entrevista reproducida el mes pasado en la revista Dirigido:  

"No quería hacer una película poco realista, o poco probable, para conseguir que el público pueda llegar a sentirse dentro del tren y ante determinada situaciones que se plantean en la película tenga que posicionarse y pensar qué haría en esa situación, si lucharía, si dejaría el tren... Los personajes en su conjunto son una buena representación de la sociedad, por lo que eso también permitía romper la distancia entre el espectador y la historia a pesar de los elementos de esta que en apariencia no son reales. Porque quería que se cuestionaran cosas sobre el sistema, sobre ellos mismos, sobre su papel en la sociedad y sobre su relación con el mundo."

Como sucedía en la fallida Elysium, Snowpiercer puede apreciarse como una inmensa fábula sobre nuestra propia sociedad planetaria, en la que unos pocos privilegiados basan su opulencia en la explotación y la pobreza de los más débiles. Pero aquí no se ofrecen soluciones fáciles. Quizá la rebelión de los oprimidos signifique un desastre para todos, simplemente porque los recursos no lleguen o, como es más probable, que los ricos se nieguen a descender uno solo de los escalones de su fortuna y protagonicen su propia rebelión, separándose definitivamente del resto de la humanidad. Sobre estas cuestiones está iniciándose en la actualidad un intenso debate por la sorpresiva irrupción de Podemos como cuarta fuerza del país con unas propuestas absolutamente revolucionarias. Quizá los ricos no permitan que dicha revolución pacífica se lleve a cabo, ni siquiera aunque las urnas dicten una sentencia a favor de la redistribución de la riqueza. Posiblemente el inmenso pesimismo de Bong Joon-Ho sea un síntoma de nuestro tiempo.