martes, 7 de diciembre de 2010

ELOGIO DE LA OCIOSIDAD (1935), DE BERTRAND RUSSELL. LA UTOPÍA DE LAS CUATRO HORAS.


Bertrand Russell es uno de mis escritores de cabecera, a pesar de que, por desgracia, tengo que evitar sus escritos consagrados a las matemáticas. Desciende de una línea de filósofos libres, como Voltaire, que afortunadamente van apareciendo aquí y allá en distintos momentos de la historia. Quien me conoce sabe que "¿Por qué no soy cristiano?" es uno de los libros que más me ha influido.Lo que más me gusta de Russell son sus ensayos divulgativos, esas pequeñas perlas de sentido común en los que el pensador se expresa con plena libertad, aún sabiendo que sus opiniones pueden ser escandalosas o incluso le pueden valer encontronazos con la justicia, como le sucedió más de una vez.

En el provocativo "Elogio de la ociosidad", Russell se atreve a arremeter contra la economía capitalista para abogar por su transformación en un sistema mucho más humano, donde se establezca un reparto equitativo del trabajo y la gente disfrute de tiempo libre para su desarrollo personal. ¿Una irrealizable utopía? Por supuesto que sí, por desgracia, pero una hermosa utopía, me atrevo a añadir:

http://filosofiasiglosxxxxi.suite101.net/article.cfm/elogio-de-la-ociosidad-bertrand-russell-y-el-mundo-laboral

4 comentarios:

  1. ¿Utopía? ¿Quién sabe? No sólo el mercado puede ser enemigo de la puesta en práctica de esta teoría, sino nosotros mismos ¿Cuántos habitantes del mundo occidental no sabrían qué hacer con su tiempo libre? ¿cuántos renunciarían a lo superfluo en aras de una mayor vida personal o familiar?Quizá poco a poco se vaya extendiendo la idea de una valoración del tiempo de ocio y de un reparto del trabajo. De momento ya se van oyendo voces entre nosotros, la gente común; no hace mucho esta posibilidad sólo se encontraba en los libros de algunos filósofos y economistas.

    Muy bueno tu artículo.
    Besos
    Victoria

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  2. A la hora de proponer soluciones, Russell se muestra aquí un poco ingenuo y contradictorio. Por ejemplo, rechaza la moral del trabajo, pero al mismo tiempo opina que las clases privilegiadas ociosas no hacen un buen uso de su tiempo libre porque se trata de personas que desconocen el trabajo. Igualmente, en otro de sus artículos admite que los conflictos humanos surgen de la naturaleza violenta del hombre, pero eso no le impide considerar posible un socialismo democrático y perfecto.

    En cualquier caso, en plena época de los totalitarismos, Russell mantenía posiciones políticas progresistas muy próximas a las de hoy. Y no era el único, lo que no deja de sorprender considerando lo que después pasó en Europa.

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  3. Miguel, ya sé que a vosotros los utópicos leer estas cosas os reconforta pero, ¿por qué no lees a Maquiavelo? No sé por qué pero me da la impresión que a Nicolás lo has dejado de lado. Maquiavelo es el gran antiutópico, el hombre con los pies en la tierra que dice que "si un hombre quiere ser bueno necesariamente fracasará en un mundo lleno de hombres que no lo son". ¿Te asusta leer esto? Un abrazo y sigue con este blog que para mí es excelente a pesar de su malsana inclinación por la utopía.

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  4. No creo que Russell en el ensayo rechace la moral del trabajo, simplemente la pone en su justa medida, como algo necesario, pero que no tiene que ser la piedra de toque en la vida del hombre. Tampoco me definiría yo como un utópico, con lo pesimista que soy. Sí que he leído a Maquiavelo y conozco las prevenciones contra el buenismo, pero también se que la resignación tampoco es buena cosejera. En derecho político estudié los distintos sistemas que han existido y existen de organización de la sociedad y siempre me sedujo la socialdemocracia, donde se complementan en su justa medida libertad e igualdad. Creo que los mejores trabajadores, los que toman buenas decisiones, los líderes y los innovadores deben tener recompensas. Pero también creo que debe asegurarse un mínimo para la subsistencia de todo el mundo, lo cual enriquece a la sociedad en su conjunto. ¿Una utopía luchar por la dignidad de todas las personas? Una hermosa utopía entonces.

    Un fuerte abrazo a los tres y muchísimas gracias por participar en este debate.

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