viernes, 12 de diciembre de 2008

EDUARDO MENDOZA: EL ASOMBROSO VIAJE DE POMPONIO FLATO


(Libro comentado ayer en el club de lectura de la Asociación de Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga)

Las historias de detectives ambientadas en la antigua Roma constituyen un subgénero en sí mismo dentro de la novela histórica, con ejemplos tan claros como la serie de Marco Didio Falco de Lindsey Davis o "La muerte roja. La conjura de Sexi", del gran Francisco Javier Martín Franco. En esta ocasión nos encontramos con un investigador filósofo que va a tener como compañero de aventuras nada menos que al mismísimo niño Jesús.

En la reunión casi todos coincidimos en que se trata de un libro ante todo altamente divertido (y recordemos que hacer reir sigue siendo mucho más difícil que hacer llorar, con lo cual no es poco mérito) y que nosotros, educados desde pequeños en la doctrina católica somos los más indicados para detectar la gran cantidad de bromas compuestas a partir de los textos del Evangelio, en las que encontramos cameos de muchos personajes bíblicos. Es una especie de "Jesucristo begins", un Jesucristo con toda la frescura y candidez de la niñez que debe demostrar la inocencia de su padre (nos referimos a San José, no al otro), para lo que contrata los servicios del protagonista, en una carrera contrarreloj en la que la fortuna (o quizá algún pequeño milagro) les echará una mano.

Personalmente no me ha parecido una de las mejores obras de Mendoza, pero el pasar un buen rato de fácil lectura está garantizado con ella, siempre que no se busque verosimilitud histórica, sino solo parodia.

2 comentarios:

  1. Siempre que sé de él me viene un sentimiento agridulce. Para mi constituye el paradigma de lo que pudo haber sido y no fue, o, al menos, no está siendo. No sé si es un problema de falta de exigencia y rigor, de cansancio, de falta de inspiración, o de todo un poco, pero la realidad es que no levanta cabeza.

    Tiene una novela extraordinaria, La ciudad de los prodigios y una muy buena, La verdad sobre el caso Savolta. Todo lo demás es mediocre. No pretendo ser tajante, pero estamos ante un caso de escritor de talento, del que cabe esperar mucho (pues lo ha demostrado), y que se conforma con parodias más o menos humorísticas y de preocupante falta de sustancia.

    Empleando el modo de hablar taurino, sigo esperando que "recupere el sitio" y que sus frecuentes aportaciones al absurdo debate de la “muerte de la novela” no reflejen su perspectiva sobre su propia obra.

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  2. Ciertamente es un escritor que se ha acomodado a un tipo de escritura que no refleja todo su talento, pero al que acompañan extraordinariamente las cifras de ventas, por lo que difícilmente cambiará... Muchas gracias por tu comentario, Javier, espero que te haya gustado el blog.

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