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viernes, 7 de enero de 2022

SPIDERMAN: NO WAY HOME (2021), DE JON WATTS.

Después de dos películas bastante mediocres, acaparadas por altas dosis de humor adolescente, en detrimento del necesario desarrollo del mito de Spiderman, la tercera entrega del Peter Parker del Universo cinematográfico de Marvel prometía algo mucho más espectacular. Era un secreto a voces que iban a aparecer los dos intérpretes anteriores del trepamuros - con el consiguiente aplauso de los espectadores nostálgicos - lo que iba a oficializar la existencia de un multiverso, con las enormes posibilidades de futuro que ello conlleva. Spiderman: no way home es una propuesta realmente entretenida, que cuenta con su mejor baza en la relación que se establece entre los tres protagonistas y sus respectivos villanos, pero no consigue convertirse en una película redonda por una serie de importantes errores de guion. Por una parte, las decisiones del Spiderman de Tom Holland resultan demasiado estúpidas incluso para un superhéroe con poca experiencia, un problema que se agrava cuando advertimos que las del doctor Strange van más o menos por la misma senda. En cualquier caso, la película cuenta con la magia de ver juntos a las tres versiones de Spiderman, el sueño húmedo de muchos fans, lo que para muchos la eleva al Olimpo de las obras maestras del cine del siglo XXI. Desde luego, esa no es mi opinión, pero sí que reconozco que la película abre una senda más que interesante para que el Universo Marvel cinematográfico no decaiga en ningún momento, algo a lo que también están ayudando las numerosas series que se están estrenando en la plataforma Disney +. La mitología moderna que representan los superhéroes tiene cuerda para rato por la aceptación que están teniendo estas versiones que se adaptan tan bien a la sensibilidad de nuevas generaciones sin descuidar la nostalgia de los más veteranos.

P: 7 

miércoles, 16 de agosto de 2017

SPIDERMAN HOMECOMING (2017), DE JON WATSS. EL SUPERHÉROE ADOLESCENTE.



Spiderman ha sido uno de los grandes héroes de varias generaciones de lectores de cómic. El secreto de su éxito fue siempre que uno se podía identificar con las historias que protagonizaba Peter Parker. Se trataba de un joven con superpoderes, sí, pero los problemas y los conflictos a los que solía enfrentarse en su vida diaria eran muy parecidos a los nuestros: la presión de las clases, las discusiones entre amigos, los primeros devaneos amorosos… y todo ello se agravaba con su constantes peleas contra poderosos supervillanos, de las que no siempre salía victorioso. Es más, Parker era alguien constantemente asediado por problemas financieros, que solía vivir una existencia precaria, acosado por unos jefes como el celebérrimo J.J. Jameson, que ni siquiera era capaz de ofrecerle un puesto fijo en el Daily Bugle, a pesar de las excelentes fotos del trepamuros que le suministraba para sus portadas.


En los cómics, Spiderman ha vivido literalmente miles de aventuras, ha experimentado etapas tremendamente anodinas y se ha reinventado varias veces. Algo parecido le ha sucedido en el cine, donde, a pesar de las dos primeras películas firmadas por Sam Raimi, excelentes desde un punto de vista formal, pero que no entroncaban en muchos aspectos con el universo de los cómics. Este problema ha sido una constante en las adaptaciones posteriores, hasta que en Civil War, se presentó a un Spiderman muy prometedor, cuya presencia de solo algunos minutos en la pantalla resultó muy esperanzadora para muchos fans, puesto que la interpretación de Tom Holland, sí que se acercaba a la esencia de un Peter Parker adolescente, a la magia de los primeros cómics escritos por Stan Lee.


Por todo ello, Spiderman Homecoming era una cinta que suscitaba muchas expectativas, en la  que muchos esperaban ver desarrollada la historia de un Peter Parker más realista, por fin inmerso en el auténtico universo Marvel. Dichas expectativas se cumplen solo en parte, pero el balance final que ofrece la película es tremendamente decepcionante. Watts nos presenta a un personaje excesivamente dependiente de Tony Stark, que aparece aquí como una auténtica figura paterna, que llega al punto de tener sometido a estrecha vigilancia a su pupilo a través del traje que le ha cedido, realizado con la misma tecnología que la armadura de Iron Man (¿y por qué no ha fabricado trajes similares para los miembros más débiles de los Vengadores, como Ojo de Halcón?), hasta el punto de que el espectador llega a dudar de que Spiderman tenga poderes propios, más allá de los que otorga el fantástico traje. Además la cinta está lastrada por un humor absurdo, quizá comprensible solo para la generación milenial, y por unos secundarios absolutamente insulsos. Es bastante incomprensible que si se ha querido reforzar la descripción de la vida estudiantil de Parker sin que le rodeen unos personajes mínimamente interesantes, no estereotipados.  

Una de las características principales de Peter Parker, la de ser fundamentalmente, al menos en su faceta superheroíca, un muchacho hecho a sí mismo, se pierde lamentablemente en esta nueva versión de sus aventuras. Spiderman Homecoming resulta espectacular en sus – escasas – escenas de acción, aunque en algunas de ellas se abuse de la oscuridad, pero resulta lamentablemente aburrida en demasiados tramos, que parecen más destinados a adolescentes que a un público más variado. Esperemos que en próximas apariciones se pula un poco mejor a un personaje con tanto potencial y podamos ver el espíritu de Stan Lee plenamente trasladado a la gran pantalla.