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martes, 30 de abril de 2013

DESAPARECIÓ UNA NOCHE (1998), DE DENNIS LEHANE Y ADIÓS PEQUEÑA, ADIÓS (2007), DE BEN AFFLECK. EL SILENCIO DE LOS INOCENTES.


Resulta curioso el hecho de que cuando iba a estrenarse esta película en Reino Unido acababa de producirse el secuestro de Madeleine McCann, una niña muy parecida a la de la película (aunque luego la trama no tuviera nada que ver), así que se decidió absurdamente que había que retrasar su llegada a las pantallas. Como si la televisión no estuviera bombardeando todos los días con el caso de la niña desaparecida, había que proteger al ciudadano británico de una película donde raptaban a una niña con un gran parecido físico. Al margen de esta anécdota, Adiós pequeña, adiós, es una adaptación que supera ampliamente al original literario, una novela muy convencional con algunas buenas ideas, pero que se pierde en su pretensión de complejidad, una trama que Affleck fue capaz de simplificar sin perder en ningún momento el mensaje del libro. Aquí el artículo:

http://asociacioncristobalcuevas.blogspot.com.es/2013/04/adios-pequena-adios-justicia-y.html

domingo, 28 de octubre de 2012

ARGO (2012), DE BEN AFFLECK. UN RESCATE DE CIENCIA FICCIÓN.


El cine y las historias que cuenta no se agotan nunca. Muchas veces asistimos a una proyección y en seguida nos asalta la desagradable sensación de repetición, de lo mil veces visto. El esfuerzo por ser original en el cine actual brilla en demasiadas ocasiones por su ausencia, por lo que una producción como Argo es un soplo de aire fresco que nos viene a anunciar la buena nueva de que el arte cinematográfico sigue vivo y todavía es capaz de despertarnos emociones, de tenernos pegados a la butaca durante dos horas mientras rememoramos uno de esos episodios históricos de los que los estadounidenses no pueden sentirse muy orgullosos, pero que forma parte de las contradicciones de una nación capaz de lo mejor y de lo peor y que bajo la mirada de un Ben Affleck que progresa a pasos agigantados como director, toma un estupendo aire tragicómico.

A finales de los años setenta, cuando el prestigio de Estados Unidos estaba seriamente tocado por la reciente derrota en Vietnam, al presidente Jimmy Carter se le presentó una crisis endiablada en Irán: la toma de rehenes en la embajada estadounidense de Teherán, auspiciada por el recién instalado gobierno islámico. La potencia estadounidense no podía presentarse como inocente en este conflicto, puesto que décadas antes había participado en el golpe de Estado que había colocado al Sha como un títere de los intereses petrolíferos de las empresas occidentales. El gobierno del Sha había instalado un régimen brutal y represivo, a la vez que rapiñaba todos los bienes del país, dejando a la población en la pobreza. Existe un libro de Ryszard Kapuscinski que se centra en los excesos de este dirigente que despojaba al pueblo de sus bienes mientras él y su familia vivían en la opulencia más desmesurada. 

Cuando cayó este vergonzoso régimen auspiciado por occidente, los islamistas tenían una lógica sed de venganza manifestada de un modo salvaje, como bien muestra la película en sus primeros momentos, en los que la población de Teherán asalta la embajada estadounidense. La filmación de la escena por parte de Affleck está realizada con una fuerza inusual, trasladando realmente al espectador al corazón del suceso y transmitiéndole la tensión que vivió el personal agregado a la legación. Seis de sus miembros lograron escapar al asalto y refugiarse en la embajada canadiense.  La trama, que está basada en una historia tan inverosímil que solo puede ser real, se centra en la operación de rescate de estos seis estadounidenses que ideó un agente de la CIA interpretado por Affleck: entraría en el país como un productor de cine canadienses que busca localizaciones para una película de ciencia ficción llamada Argo y saldría unos días después con los refugiados haciéndolos pasar por parte del equipo cinematográfico.

Como es lógico una misión tan estrambótica provocó muchas dudas en el gobierno estadounidense, pero fue aprobada, puesto que no se les ocurrió un plan mejor. La misión era tan absurda (había que preparar realmente un subterfugio en forma de un proyecto cinematográfico convincente) que resulta un argumento inmejorable para un guión donde se unen lo trágico y lo cómico de manera magistral: por una parte los estrambóticos productores de Hollywood a los que tiene que recurrir el agente para hacer creíble su plan y por otro, la terrible situación de tensión por la que pasan los refugiados ante el temor permanente y cada vez más probable de ser descubiertos y ahorcados en la plaza pública acusados de ser espías americanos. De hecho, los desgraciados compañeros que se quedaron en la legación americana como rehenes hubieron de pasar por más de un año de secuestro, con la posibilidad de ser condenados a muerte. 

Así pues, en conjunto Argo se nos presenta como una película con un guión excelente, muy bien dirigida y extraordinariamente proporcionada en todos sus elementos. Ben Affleck ha aprovechado el conocimiento de un hecho real desclasificado durante el gobierno de Clinton para construir un excelente retrato del clima de una época que refleja el fracaso moral de Estados Unidos, a pesar de que se tome partido por unos funcionarios, inocentes de las acciones de su gobierno, sometidos al deseo salvaje de venganza de los islamistas. Y no dejen de disfrutar del final de la cinta, dotado de una tensión y un suspense dignos del maestro Hitchcock.

martes, 9 de noviembre de 2010

THE TOWN (2010), DE BEN AFFLECK. LOS LADRONES SOMOS GENTE HONRADA.


Está claro que Ben Affleck es mucho mejor director que actor, tanto es así que puede decirse que el principal hándicap de su película es su propia actuación, un tanto falta de matices, aunque muy correcta.

"The town" narra la historia de una banda de ladrones que sigue la estela de uno de los oficios tradicionales de un barrio de Boston. Su especialidad son los golpes rápidos y eficaces, realizados con el cronómetro en la mano, en los que intentan hacer el menor daño posible a las personas. En una de estas acciones, toman como rehén temporal a la joven directora de un banco, que resulta ser una vecina del barrio. Doug (Ben Affleck), el cerebro del grupo, inicia un acercamiento a ella para asegurarse de que las identidades de la banda no corren peligro. La atracción entre ambos es mutua y se va a iniciar una historia de amor que va a traer problemas a Doug.

La primera referencia en la que se piensa cuando visionamos esta película es en "Heat", de Michael Mann, otra película de ladrones y policías rodada desde una perspectiva humanista. Las escenas de acción, uno de los puntos fuertes del film, también parecen haber sido rodadas teniendo presente el espíritu del director de "Enemigos públicos". Personalmente, me gustó mucho más la persecución que se produce después del asalto al furgón blindado, rodado con mucho más brío y realismo, que el exagerado tiroteo del final, aunque en ambos se nota el buen oficio del director.

El asunto central que quiere tratar Affleck es la posibilidad de olvidar el pasado y comenzar de nuevo. Doug no lo tiene nada fácil, pues para bien y para mal, es un hijo de Charlestown, con una historia trágica y muchas cuentas pendientes con distintos personajes de su barrio. La historia de amor que protagoniza con la directora del banco, detonante de su deseo de cambiar, no es demasiado convincente, quizá por la falta de química entre ambos actores, quizá por los diálogos un tanto absurdos que el guión les proporciona. Aún así, aunque el encaje de esta parte de la historia es algo forzado, sirve para catalizar las relaciones de Doug con el resto de los miembros de su banda (con los que se ha criado desde niño) y con el mafioso del barrio, que le revelará dolorosos episodios relacionados con sus progenitores y, al fín, con su propio padre, encerrado prácticamente de por vida en prisión, reflejo de la pesadilla en la que se puede convertir su propia vida si comete el más mínimo error en sus pasos.

Poniendo todo esto en una balanza, "The town" constituye una película muy digna, reflexiva y espectacular a un tiempo, que me deja con ganas de seguir la carrera (como director) de Affleck y de visionar su anterior trabajo, "Adiós, pequeña, adiós", muy celebrado por la crítica en su momento.