Si La cena es candidata a mejor película en los premios Goya de este año, quiere decir que es una de las grandes producciones españolas de 2025, pero lo que yo veo es una película muy convencional, una comedia que nace del reciclaje del argumento de otras muchas que la han precedido. La película de Gómez Pereira tiene un componente político que no pasa desapercibido a pesar de haber transcurrido casi un siglo desde los hechos que se narran. Se trata de un grupo de condenados a muerte republicanos que son salvados en el último momento del pelotón de ejecución para que se encarguen de preparar una cena en el hotel Palace. El invitado de honor de la misma es nada menos que el Caudillo que acaba de vencer en la Guerra Civil (esa que perdimos todos) y los cocineros son los mejores en su oficio, por lo que deben preparar una comida de gala con el tiempo en contra, mientras planifican su fuga, un poco como Evasión o victoria llevado al Madrid recién conquistado por los fachas. Como comedia La cena no resulta nada original, pues su planteamiento consiste en reirse de los vencedores mientras dignifica a los vencidos. Esto estaría muy bien si se hiciera de forma más sutil, no con ese trazo grueso que da la impresión al espectador de que ha visto mil veces esta película y que sus chistes no son ya tan eficaces a estas alturas, salvo alguna escasa excepción. En su favor hay que decir que cuenta con un ritmo muy adecuado, ya que su guion va al grano y que es un acierto el protagonismo que se le otorga al personaje que interpreta Alberto San Juan, el responsable del hotel que quiere representar a la tercera España, a aquella que abogaba por una reconciliación imposible entre ambas partes contendientes. El final de la película es inversosímil e innecesario, reforzando más si cabe la sensación de poco realismo que ha transmitido durante todo su metraje.
P: 4

No hay comentarios:
Publicar un comentario