domingo, 15 de febrero de 2026

HAMNET (2020), DE MAGGIE O´FARRELL. SHAKESPEARE IN MOURNING.

Aunque no se pronuncie su nombre en la novela, es indudable que es sabido que la protagonista de esta novela es la mujer de Shakespeare, aquí nombrada como Agnes. Hamnet no pretende ser una visión del genio literario, sino que emprende un camino bastante más complicado y meritorio: asomarse a la vida cotidiana de un matrimonio en la Inglaterra de finales del siglo XVI. Claro que el marido era especial. Su talento debía desarrollarse en Londres, gestionando una compañía teatral que estrenara las obras maestras que bullían en su mente, aunque para lograrlo debiera abandonar a su familia durante casi todo el año.

Como decía, la protagonista de la obra es Agnes y lo que más interesa a O´Farrell es la descripción de su mundo doméstico, labor para la que la autora se nota que se ha documentado ampliamente. El lector es conducido a las alegrías y las penas de la vida cotidiana de una familia de aquel tiempo, aunque en este caso se trata de una familia poco convencional, dada la profesión de él y el comportamiento heterodoxo de ella. Porque Agnes es una especie de curandera que entiende de plantas medicinales, a la que visitan los vecinos en busca de remedios naturales a sus males. Pero cuando la peste asalte su domicilio, sus conocimientos no van a poder impedir que la cruel enfermedad le arrebate a su hijo Hamnet, gemelo de Judith, la hermana que se salva. En este sentido, la detallada descripción de cómo el bacilo va desplazándose lentamente desde tierras muy lejanas, saltando de animales a humanos, resulta ser de las mejores páginas de la novela.

A partir de aquí, comienza el tremendo duelo que atraviesa toda la novela y que - supuestamente - inspira al padre la elaboración de su obra maestra Hamlet. Aunque la obra de O´Farrell va realizando saltos temporales en su narración (desde que la pareja se conoce hasta el estreno de Hamlet) no es difícil seguir una trama que se centra más en las viviencias humanas que pueden dar lugar a una de las mejores obras de la literatura universal, algo que palidece ante el dolor absoluto de la pérdida del joven ser querido. Así pues, esta obra podría haber narrado las vicisitudes de cualquier otro matrimonio de la época y su fuerza y su mensaje seguirían siendo los mismos.

También es cierto que, teniendo en cuenta todas sus virtudes, como lector Hamnet me parece una obra que se alarga demasiado y a la que es difícil encontrar un sentido respecto a esa presunta revelación final de la conexión de la muerte del hijo con la gran obra maestra que su padre escribe inmediatamente después de la misma, sobre todo porque no se explora lo suficiente la relación matrimonial, más allá de que Shakespeare sea una figura ausente. Quizá hubiera sido una narración más redonda y más condensada si su autora la hubiera escrito en forma de cuento largo, ya que en algunas partes de la novela uno siente que O´Farrell se repite, aunque la calidad de su escritura palie en gran parte este defecto. 

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