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sábado, 16 de septiembre de 2023

MENTIRAS ARRIESGADAS (1994), DE JAMES CAMERON.

Mentiras arriesgadas comienza, sin complejos, con un claro homenaje a la serie Bond y, más en concreto, a Goldfinger. Vemos a Schwarzenegger salir del agua para infiltrarse en una fiesta que se celebra en una mansión. Se quita su traje de hombre rana y bajo él lleva un impoluto smoking que le permitirá no llamar la atención entre el resto de invitados. Pero cuando termina la acción podemos ver que Harry Tasker no es James Bond. A diferencia de él, tiene una familia a la que oculta su condición de agente secreto usando de tapadera un aburrido puesto como agente de ventas. Con esta premisa, James Cameron filmó una película espectacular y muy divertida cuya vocación no es precisamente la de ser verosímil, sino la de hacer pasar un buen rato al espectador con escenas cada vez más aparatosas rodadas por el mejor especialista en acción. Hay que decir que a Schwarzenegger el papel le viene como anillo al dedo, pues se trata de un actor bastante dotado para la comedia. Su personaje a veces recuerda a esa parodia de Los Simpsons, McBain, aunque con mucha más tridimensionalidad, a lo que ayuda la química que tiene con Jamie Lee Curtis. Lo cierto es que sus dos horas y media pasan en un suspiro, sobre todo cuando asistimos en su tramo final a una de las escenas más espectaculares jamás rodadas, la de la persecución del Harriet por los cayos de Florida. Cosas de los noventa.

P: 7

domingo, 22 de abril de 2012

TITANIC (1997), DE JAMES CAMERON. EL GRAN NAUFRAGIO DEL SIGLO XX.


No he tenido reparos en volver a gastar dinero en ver una película que hace quince años me produjo bastante fascinación. Vista hoy día "Titanic" sigue siendo un buen espectáculo, pero ya no es tan sorprendente. En su idea, la idea de filmar de nuevo la catástrofe del gran transatlántico se presentaba como una apuesta muy arriesgada, sobre todo por los costes que el perfeccionista James Cameron iba a exigir en la producción. 


Al final, la maniobra le salió redonda: Cameron firmó una película que realmente satisfacía a todo tipo de públicos: desde el cinéfilo hasta la adolescente cuyo principal interés era ver a Leonardo Dicrapio en todo su esplendor. A mí particularmente lo que más me motivaba era el contexto histórico de la película: los principios de un siglo XX que se prometía redentor para el ser humano y terminó siendo una pesadilla en la que la tan anhelada tecnología se llegó a usar para perfeccionar técnicas de exterminio que provocaron una cantidad obscena de muertes en las dos guerras mundiales.


Pero en 1912, el año en el que se produjo la primera y única singladura del Titanic nadie podía imaginarse que tan sólo veinticuatro meses después Europa estaría sumida en una guerra absurda  por motivos espurios. El viaje inaugural del enorme buque suponía una especie de remate al siglo XIX, tan fascinado por los avances científicos y tecnológicos que ayudarían al progreso humano. Todo esto lo cuenta de manera magistral Stefan Zweig en sus memorias. El Titanic fue como una especie de advertencia en el sentido de que la soberbia humana lo podía echar todo a perder. En este sentido, la película funciona perfectamente, dosificando con sabiduría las escenas de la relación de la pareja protagonista con las más espectaculares, donde se muestra al buque en todo su trágico esplendor. Es de agradecer que, junto a los avatares públicos e íntimos de los pasajeros, el espectador pueda asistir a una muy entretenida clase de historia.


Vista en 3D, "Titanic" no gana ni pierde nada. Es decir, que su adaptación a esta nueva tecnología nada aporta y el reestreno se podría haber realizado dejando la película como estaba. Resulta curioso que hoy día podamos establecer otra metáfora, muy relacionada con nuestra realidad actual. Cuando el Estado-Titanic se hunde lentamente, nuestros dirigentes tienen preparados botes salvavidas sólo para las clases dominantes. Al resto, se le dejará flotar lentamente en las frías aguas de la crisis. Cuando se intente rescatarlos, será demasiado tarde.

domingo, 27 de diciembre de 2009

AVATAR (2009), DE JAMES CAMERON. EL ALBA DE UN NUEVO MUNDO.


Nada menos que tres Cristianos Ronaldos ha costado la nueva producción de James Cameron. En un nuevo artículo de Suite 101 analizo mis impresiones acerca de esta esperadísima película, llena de influencias y homenajes a otras, según mi punto de vista, por lo que, al menos en el terreno del guión no es muy revolucionaria ¿Ha merecido la pena la espera? ¿Se trata "Avatar" del paradigma del nuevo cine? Todo esto y mucho más en este vínculo: