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domingo, 6 de octubre de 2024

LA VIRGEN ROJA (2024), DE PAULA ORTIZ.

Al igual que hiciera Fernando Fernán Gómez en su momento, Paula Ortiz basa su película en un caso real sucedido en España en la primera mitad del siglo XX. Se trata de un hecho insólito: una madre que concibió a su hija con un plan extremo educativo y moral, con el objetivo de convertir a ésta en la mujer del futuro: independiente y extremadamente libre, una criatura que superara las limitaciones impuestas por el patriarcado. Con esta fascinante premisa, La virgen roja se centra en las relaciones entre madre e hija, que al principio son un ejemplo de armonía, pero se tensan con la adolescencia de Hildegart. El conflicto, según se narra en la película surge principalmente por el enamoramiento de la adolescente, sentimientos que son reprimidos por la madre, pues son tomados por ésta como una debilidad y un desvío intolerable en el camino intelectual de su hija. A la vez se describe a grandes rasgos el ambiente político en la Segunda República en las filas del Partido Socialista. Una época de grandes esperanzas que eran también alimentadas por la presencia de una joven tan extraña. La virgen roja nos habla de cómo las ideas de plena libertad pueden engendrar los más escalofriantes totalitarismos, también en la izquierda. La pureza y la degradación más absoluta se dan la mano en una historia que acabó demasiado prematuramente.

P: 6

martes, 22 de diciembre de 2015

LA NOVIA (2015), DE PAULA ORTIZ. LUNA DE SANGRE.

Cualquier lector de la obra de Federico García Lorca sabe de la fascinación que sentía el poeta granadino por las costumbres del pueblo llano. Aunque él había nacido en una familia relativamente rica, jamás se apartó de su inmenso interés por la cultura popular: los cantos, la música, las costumbres familiares, la presencia de una religión casi pagana y los tabúes establecidos. Andalucía aparece en Bodas de sangre como una tierra de alegría y tragedía, de vida y de muerte. El campo andaluz es el escenario perfecto para mostrar las pasiones desnudas de sus habitantes, que tienen mucho de atávicas. Cuando se produce un enfrentamiento entre dos familias, la racionalidad deja paso a la ira ciega, a cuchillos rojos de sangre. Todo esto está presente en la adaptación cinematográfica realizada con gran riesgo estético por la directora Paula Ortiz.

Porque lo que va a encontrar el espectador en La novia es una interpretación contemporánea de Bodas de sangre, pero muy muy fiel a la esencia de la obra. La trama es sencilla, pero los sentimientos mostrados, muy complejos. Se trata de un triángulo amoroso, en el que una mujer debe decidir con qué hombre se queda. Uno proviene de familia rica (el novio con el que va a casarse) y ofrece una vida larga, estable y tranquila. El otro, de extracción más humilde, provoca en ella sentimientos indomables de deseo. Pero elegirlo a él, abandonar la boda, significa vivir una efímera pero intensa pasión torrencial, que desembocará en una tragedia inimaginable. Los tres fueron compañeros inseparables en la infancia, pero enfrentamientos familiares los separaron. Ahora la boda, celebrada en una noche de luna llena, simbolo lorquiano de la muerte, es el punto límite para tomar las últimas decisiones. ¿Vencerá en la novia la razón o, por contra, se dejará arrastrar por la pasión?

Como ya he apuntado, la gran apuesta de Ortiz para esta producción es integrar la tragedia lorquiana en una estética singular, a lo que ayuda enormemente la magnífica fotografía de los paisajes almerienses en los que La novia se ha rodado. Si por algo se distingue esta elección es por lograr presentar los inmensos horizontes desérticos propios de aquellas tierras como un espacio opresivo. Como si quien allí hubiera nacido no pudiera alejarse mucho, ni de su vida ni de sus tierras, lo cual significa que el destino es el que domina la existencia de sus habitantes. Esto no significa que la culpa, una culpa inmensa y devoradora sea la auténtica triunfadora respecto a los hechos acaecidos en una noche de boda y de luna llena: una traición imperdonable que no puede ser explicada con palabras. Si les gusta Lorca, no duden en acercarse a contemplar la espléndida adaptación y el trabajo exquisito de esta directora y sus intérpretes, a la vez respetuosos con la obra de Lorca y capaz de explorar sus límites.