miércoles, 6 de noviembre de 2019

DIVINA COMEDIA (1321), DE DANTE ALIGHIERI. LA ARQUITECTURA DEL MÁS ALLÁ.

Acercarse a una obra como la Divina Comedia supone un reto para cualquier tipo de lector. Se trata de una composición poética sencillamente perfecta, que resume el pensamiento teológico-filosófico de la Edad Media en occidente y además lo mezcla con elementos de la mitología greco-romana y con la realidad de la política en la Florencia de su tiempo. Ante todo se trata de la historia de un viaje sobrenatural que emprende el poeta para visitar las estancias que pueden esperarnos más allá de la muerte: Infierno, Purgatorio y Paraíso. 

La peregrinación de Dante es ante todo simbólica, un refuerzo de las creencias del cristianismo a través del sorprendente testimonio de un viajero que ha sido testigo de los posibles destinos del alma humana: la desesperación más absoluta, la esperanza y la salvación. Cada una de las etapas, dotada de una arquitectura literaria perfecta, se divide en 33 cantos, que van describiendo en forma de versos todo lo que ve el poeta: desde las torturas infernales más terribles hasta la gloria de la visión final del Creador en el Empíreo. El amor de Dante por la arquitectura no se manifiesta solo en la perfección formal de sus versos, sino en la descripción de las estancias que va visitando de la mano de sus distintos guías, entre los que destacan el poeta Virgilio (que no puede ir al cielo por haber nacido en época pagana) y Beatriz, resumen para Dante de la belleza carnal y divina que anticipa los goces del Paraíso. 

Desde luego la parte más atractiva y más conocida para cualquier lector es la del Infierno, en la que el escritor no ahorra detalles de las torturas cada vez más abominables que se va encontrando en su viaje hasta las entrañas de la Tierra. Dante habla con algunos condenados, les pregunta quienes son y éstos exponen sus pecados y el sufrimiento eterno que conllevan los mismos. Entre dichos condenados hay personajes de la Florencia de su tiempo (a Dante le tocó vivir una época muy conflictiva en la que las luchas entre güelfos y gibelinos reflejaban el conflicto permanente entre Imperio y Papado), héroes de la Antiguedad, entes mitológicos y personajes de la Biblia. Observar los magistrales grabados que Gustavo Doré dedicó a estas páginas es el mejor complemento a su lectura. El Purgatorio sigue siendo una montaña terrible, cuya escalada puede ser facilitada a través de misas dedicadas a las almas que emprenden su subida. Aunque está lleno también de sufrimientos - no comparables a los del Infierno - lo que prima en este lugar es la esperanza, pues, por mucho que se tarde en culminar el camino, la recompensa al final del mismo es la vida eterna. El Cielo es ante todo un lugar de luz, una estructura tan perfecta como su creador, en la que cada Santo y Patriarca tiene su lugar establecido y en la que Dante va avanzando por lugares cada vez más maravillosos para al final enfrentarse a lo que no puede describirse con palabras, esa visión divina que solo está reservada para las almas que supieron ser perfectas en su existencia terrenal. 

Si algo queda claro, aparte de la maestría poética de Dante, es que el florentino poseía una vasta cultura que resume todos los conocimientos de su tiempo. En la Divina Comedia conviven teología, ciencia, mitología, filosofía e historia, disciplinas que intentan dar coherencia a una cosmovisión medieval de una existencia que debe ser destinada sobre todo a la salvación del alma. El libre albedrío otorgado a todo hombre debe ser sacrificado en pos de la obediencia a los preceptos divinos, aunque no vaya a ser sencillo elegir en un siglo que llegará a ser testigo del escándalo de la existencia de dos papas al mismo tiempo:

"El don mayor que Dios en su largueza
nos otorgó al crearnos - a su pío
corazón el más grato, a su grandeza
el más conforme - fue el del albedrío,
que los seres que Él hizo inteligentes
gozan, ellos no más, en señorío.
Ahora, el valor verás, si paras mientes,
de un voto en que se cumpla en modo exacto
que Dios consienta cuando tú consientes;
que al cerrar entre Dios y el hombre el pacto,
éste a Aquel sacrifica tal tesoro
de libertad, cual digo, en ese su acto."

2 comentarios:

  1. Lo leí a raíz de un trabajo de mi hijo, en Bachiller, y me encantó, la verdad. Eso sí, tenía un prólogo esclarecedor.

    Un abrazo

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  2. Lo más difícil es explicar el cielo, desde luego. El cielo para Dante es platónico, parece ser (la belleza terrenal anticipa la eterna). Pero ahora tenemos la alternativa de la inteligencia artificial y ahí sí entra lo de que el paraíso final es inexplicable para nosotros.

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