
Nunca le presté demasiada atención a la producción literaria de Umbral, quizá porque Umbral como personaje me caía bastante mal. Leía sus artículos allá por los años noventa, pero no era capaz de sacarles toda su sustancia. Ahora me doy cuenta de mi error, con la lectura de esta magistral obra, que me ha hecho mirar al autor con otros ojos. Seguiré recuperando el tiempo perdido y leyendo obras de Umbral. Aquí el artículo:





Pienso que Miguel Ángel ha vuelto a acertar en la elección de la obra y en el análisis. Hace tiempo leí “Mortal y rosa”, en la misma época que me acerqué “Hilos”, de Chantal Maillard. Ambas, con la muerte en el título, son obras impactantes en las que sus autores han compartido una experiencia límite como es la muerte de sendos hijos.
ResponderSuprimirAmbas son un ejercicio de literatura desgarradora, sin concesiones, como la práctica de ritual funerario para atravesar la experiencia dolorosa, redención que acaba compartiendo el lector.
En ambos casos, con su dominio del oficio de la palabra, saben expresar y transmitir lo que quieren decir. Pero ninguno de los dos autores hace el más mínimo ejercicio de resignación, de autocompasión, de misericordia consigo mismo. A una página le sigue otra con mayor intensidad, con mayor profundidad, enfrentándose a pecho descubierto a la experiencia más dolorosa.
Ante el dolor hay ciertas músicas y hay ciertas letras a las que siempre recurres para hacer tu funeral más íntimo.
Muchas gracias Pepe, por tan extraordinario comentario. Cuando me llevé el libro de la biblioteca, expresaste un entusiasmo bien justificado. Ahora intentaré conseguir ese de Chantal Maillard que recomiendas.
ResponderSuprimirSaludos.