miércoles, 31 de agosto de 2016

VATHEK (1786), DE WILLAM BECKFORD. LA TENTACIÓN Y EL HORROR.

Leyendo el Vathek de William Beckford mi mente no puede dejar de evocar esas magistrales historias de corte oriental que dejó unos años antes el gran Voltaire. Ambos cuentan con cierta ambición moral, aunque a Beckford parece que le gusta decantarse más hacia lo macabro. La historia de Vathek remite también a otro mito literario: Fausto. El protagonista de esta novela es presentado como un gobernante despótico que se vuelve sádico e insensible cuando vislumbra la posibilidad de alcanzar el poder absouto. Vathek ha tenido una vida acostumbrada a los más variados placeres sensuales - de hecho ha hecho construir varios palacios dedicados al goce de los mismos - pero su naturaleza siempre le pide más. Aburrido de su plácida existencia, las circunstancias le van a dar la oportunidad de poner a prueba su ambición de dar un paso más en su ambición hedonista.

Pero dicha prueba no va a ser fácil. La ambición absoluta puede conllevar un sufrimiento absoluto que acabe derivando en la perdición del alma propia. La tentación tiene dos caras: la de la consecución fácil de objetivos complicados y la del precio inmenso que hay que pagar por ello. Si en algo destaca la escritura de Beckford es en su cuidada estética, lo que deriva para el lector en la visión de imágenes tan claras como un cuadro de vivos colores. El escritor inglés es preciso en unas descripciones que buscan despertar el sentido de la maravilla de unos lectores que no podían ni soñar con viajar al exótico Oriente. Aunque al final la trama se alargue algo y resulte un tanto decepcionante - algo que no le sucedía a Voltaire - leer a Beckford tiene algo de delicioso, porque nos damos cuenta de que sabe desarrollar muchos conceptos que apelan a nuestro subconsciente (la posibilidad de la perdición absoluta) y por lo tanto a nuestros peores temores, personalizados en ese viejo horrible, a la vez aciago y tentador.

Pero las sabias e irónicas palabras de Jorge Luis Borges, magistral prologuista del libro son las que mejor resumen su esencia, mezclando vida y literatura:

"Sólo tres días y dos noches del invierno de 1782 requirió William Beckford para redactar la trágica historia del califa. Lo hizo en francés. Según un dato registrado por mi compatriota, el crítico y poeta Enrique Luis Revol, Vathek fue el libro de cabecera de Byron. Beckford encarnó un tipo suficientemente trivial de playboy millonario, gran señor, viajero, bibliófilo, libertino y constructor de palacios. Levantó una azarosa mansión en Fonthill; de la cual, quizá afortunadamente para el buen gusto, no queda piedra sobre piedra."

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