sábado 11 de febrero de 2012

MARTÍN EDEN (1909), DE JACK LONDON. EL MUNDO COMO VOLUNTAD Y DECEPCIÓN.


He vuelto a leer esta novela, veinte años después, poseído de nuevo por el extraño influjo que ejerce en mí, sintiendo las mismas emociones que la primera vez. Y es que esta novela de London tiene una magia especial, quizá porque su autor sabía de lo que estaba hablando cuando contó la historia de un joven al que su sed de cultura acaba destruyendo. Pero lo importante no es tanto lo que cuenta, sino como lo cuenta. Para mí es una de las novelas más fascinantes que puedan leerse. Aquí el artículo:

LA PAVOROSA REVOLUCIÓN.


La auténtica revolución de hoy es la de los corruptos que consiguen salir libres y logran que se condene al juez que les imputó, la de los gobernantes que alardean ante sus colegas que su reforma laboral le va a costar una huelga general y la de los ministros, que exhiben la agresividad de la misma, rindiendo pleitesía a los mercados. Es la revolución de los aristócratas, que se sienten distintos ante la ley y se indignan cuando se indaga en sus negocios privados, la de los obispos, que condenan a los que quieren ser funcionarios como gentes que quieren parasitar de lo público, mientras se rasgan las vestiduras si el Estado muestra intención de renegociar los acuerdos con el Vaticano. Pero sobre todo es la revolución de los banqueros, que dictan las agendas de los gobiernos, mientras reciben préstamos de los Estados para comprar deuda que esos Estados han generado para prestarles dinero.

martes 7 de febrero de 2012

POSTGUERRA, UNA HISTORIA DE EUROPA DESDE 1945 (2006), DE TONY JUDT. HISTORIA VIVA.


Una auténtica maravilla que recomiendo a todo aquel lector que quiera conocer un poco mejor el continente donde vive. Sus mil doscientas páginas pueden asustar a mucha gente, pero lo mejor es empezar a leer y dejarse embriagar por la prosa de Judt, tan precisa y amena y ser seducido por las nuevas perspectivas que presenta a acontecimientos que conocemos solamente de oídas en muchas ocasiones. Yo he aprendido muchísimo durante el mes que he estado compatibilizando este libro con otros. Su lectura ha sido una experiencia sumamente placentera y espero poder tener entre manos pronto otros libros de este historiador que murió de una cruel enfermedad hace un par de años.

Aquí les dejo un fragmento del capítulo titulado "El momento de la socialdemocracia". Ojalá ese momento volviera pronto a Europa:

"En los años de máximo apogeo del Estado de bienestar europeo, cuando el aparato administrativo seguía ejerciendo todavía una autoridad de amplio alcance y su credibilidad se mantenía incólume, se alcanzó un notable consenso. El Estado, según se creía mayoritariamente, siempre lo haría mejor que el mercado no restringido: no sólo en lo tocante a la administración de justicia y defensa del reino, o a la distribución de bienes y servicios, sino en cuanto al diseño y aplicación de estrategias para la cohesión social, el sustento moral y la vitalidad cultural. El concepto de que era mejor dejar dichos aspectos en manos de intereses propios e ilustrados y el funcionamiento de un mercado libre de artículos e ideas era considerado en la mayoría de círculos políticos y académicos europeos como una pintoresca reliquia de los tiempos pre-keynesianos; en el mejor de los casos, la consecuencia de no haber aprendido las lecciones de la Depresión y, en el peor, una invitación al conflicto y un velado llamamiento a los instintos humanos más bajos."

Aquí el artículo:

LOS DESCENDIENTES (2011), DE ALEXANDER PAYNE. ASUNTOS DE FAMILIA.


En los últimos años, asistir a una película en la que esté implicado George Clooney se ha convertido en una apuesta casi segura. Así "Buenas noches y buenas suerte", "Up in the air" o "El americano", son ejemplos de un cine exigente con el espectador, nada complaciente, pues pide una implicación emocional, una respuesta personal acerca de lo que sucede en la pantalla. Además, como sucede con el buen cine, lo visionado no se olvida fácilmente, sino que se sigue recordando durante los días siguientes, como una buena manera, por ejemplo, de compartir los últimos pensamientos del día con la almohada.

Lo mejor que puedo hacer, para quien tenga intención de verla, es desvelar lo mínimo posible del argumento, puesto que los giros en la trama y las revelaciones están bien dosificados y no conviene dar pistas sobre ellos. Digamos que Payne nos presenta a un padre de familia de esos que dan tanta importancia al trabajo que no son capaces de advertir lo que sucede a su alrededor y, un buen día, cuando sucede un acontecimiento excepcional, el mundo se les viene encima.

Nada más comenzar la película, temí que la voz en off de Clooney se convirtiera en omnipresente, pero mis temores no estaban justificados: se usa tan sólo para ponernos en antecedentes y presentarnos Hawai, no como el tópico paraíso que todos esperamos, sino como un lugar más donde la gente disfruta y sufre igual que en todas partes y las familias se aman y se pelean con la misma intensidad, a pesar de vivir a dos pasos de playas con cocoteros y arena blanca. "Los descendientes" es sobre todo eso, una intensa reflexión acerca de las responsabilidades que conlleva formar una familia y un discurso sobre las oportunidades perdidas, sobre el tiempo pasado que nunca vuelve. Un George Clooney magnífico, secundado por buenos actores, sostiene la película, que también es un vehículo para su lucimiento, en un papel que le viene como anillo al dedo. Parece que este año los Oscars van a estar reñidos.

domingo 5 de febrero de 2012

EL ASESINO HIPOCONDRÍACO (2012), DE JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL. EL HOMBRE TERMINAL.


El autor de esta obra tuvo a bien invitarme personalmente a la presentación de la misma, lo cual acepté de muy buen grado pues, aunque no había leído todavía nada suyo, tenía buenas referencias de la calidad de su obra (cuentos sobre todo), aunque fueran secundarias.

"El asesino hipocondríaco" es su primera novela y lo primero que llama la atención al lector es la audacia y desparpajo que ha aplicado en la creación de su personaje principal, un inolvidable asesino a sueldo cuyos principales rasgos son la moral kantiana que intenta (aunque raramente lo consigue) imprimir a sus acciones y su desbordante hipocondría que le hace ser portador, real o imaginario de un sinfín de enfermedades, algunas de ellas exclusivas de su cuerpo.

M.Y. nos habla en primera persona, dando cuenta de las acciones destinadas a cumplir el que considera su último objetivo antes de morir irremediablemente aplastado por el peso de sus males: matar a un tal Blanstein, por lo que ha recibido la recompensa por adelantado. Mientras sus vanos intentos se producen, el protagonista se equipara a grandes pensadores de la historia que tuvieron (aunque lo suyo es infinitamente peor) vidas desgraciadas y marcadas por la enfermedad: Tolstoi, Voltaire, Poe, Proust, Descartes... y sobre todo al ser que considera como su hermano espiritual en el sufrimiento: Joseph Carey Merrick, el Hombre Elefante, que tan sensiblemente retrató David Lynch en una de sus primeras películas.

Siempre se ha dicho que hacer reír es mucho más complicado que hacer llorar, por eso es doblemente meritorio que en una primera novela el autor malagueño se haya decantado por hacer pasar un buen rato al lector mientras tiene entre manos una narración que no se olvida en ningún momento, a través de una escritura diáfana y sencilla, de la calidad literaria. Además, como aficionado a la literatura, es de agradecer el hecho de que, como sucede con las buenas novelas, este libro me vaya a llevar a otros, puesto que muchos de sus pasajes evocadores de escritores del pasado me han abierto la curiosidad por conocer más profundamente su vida y obra.

El acto de presentación en la librería Luces, en una tarde fría, tuvo muchísima asistencia, tanto que mucha gente tuvo que seguirlo de pie. A destacar el texto que leyó Fernando Iwasaki, una perfecta evocación de la novela, muy enriquecedora. Desde aquí, hay que felicitar al autor, por este estupendo debut en el campo de la novela.

ÁYAX, DE SÓFOCLES. EL HÉROE HUMANIZADO.


Áyax, uno de los grandes héroes griegos que acudieron a la guerra de Troya, se muestra en esta obra como un ser colérico, celoso de Ulises, a quien le han sido concedidas las armas del difunto Aquiles, de quien se estima legítimo poseedor. Su reacción puede parecer desmedida a nuestros ojos: vengarse cruelmente de quienes han sido hasta el momento sus compañeros de lucha. La escena en la que la diosa Atenea transforma unos ganados a los ojos de Áyax en sus nuevos enemigos podría ser perfectamente un precedente de nuestro don Quijote si su resultado no fuera tan dramático para el protagonista: nada hay peor para un guerrero que ser burlado por dos veces.

Les dejo dos fragmentos memorables de esta, la primera obra conocida de Sófocles. El primero es un diálogo entre Ulises y la diosa Atenea acerca de la desconcertante condición humana:

"ULISES: Yo no sé de nadie, pero, con todo ello, no obstante su animadversión, lo compadezco, desdichado, por cuanto que es víctima de un transtorno cruel, en el que no veo en absoluto su condición sino la mía propia. Pues compruebo que nosotros cuantos vivimos no somos otra cosa que apariencias o sombra vana.

ATENEA: Entonces, consciente de que es tan deleznable la condición humana, no digas jamás tú ninguna bravata arrogante a los dioses ni te enorgullezcas porque valgas más que otros por la fuerza de tus brazos o por la inmensidad de tus cuantiosas riquezas, porque un solo día derriba y vuelve a levantar todo asunto humano sin excepción. Los dioses aman a los sensatos y detestan a los malvados."

El segundo, una desesperada reflexión de Áyax acerca de si el conocimiento nos hace más felices:

"La verdad es que ahora tengo que envidiarte esto, el que no te enteras en absoluto de los males presentes, pues la vida más agradable radica en la falta de conocimiento, lo que te durará hasta que empieces a darte cuenta de la alegría y la tristeza."

¿ÁNGEL O DIABLO? (1945), DE OTTO PREMINGER. EN BRAZOS DE LA MUJER FATAL.


Estamos ante todo un clásico del cine negro que absorbe al espectador de principio a fin. Preminger es un director al que todavía no le he encontrado ninguna mala película (por ejemplo, la semiolvidada "El cardenal", me pareció excelente) y este es un ejemplo de guión bien rodado, con economía de medios.

La película retrata el microcosmos de una pequeña ciudad californiana, donde va a parar un buscavidas arruinado, pero que conserva cierto atractivo para las mujeres, recurso que intentará desesperadamente utilizar en su beneficio, no tanto para enriquecerse, sino para conquistar a una desdeñosa camarera que le desprecia (y de qué manera), pero de la que se ha enamorado de la forma más estúpida posible. Él sabe que esa mujer va a ser su perdición, pero aun así se ve capaz de hacer cualquier cosa, legal o ilegal, por ella.

El guión no es perfecto, tiene muchas fisuras si se analiza detenidamente, sobre todo por como se precipitan acontecimientos que normalmente deberían demorarse más en el tiempo (seducciones, enamoramientos, bodas...), pero la forma de rodar de Preminger nos hace olvidarnos de esos pequeños detalles y nos pone el foco enteramente en las acciones internas y externas de los personajes. Y es ahí donde el director nos da una lección de humanidad, como la redención y el perdón son posibles, aun para seres que saben que no los merecen.