miércoles 25 de noviembre de 2009

SALVAR AL SOLDADO RYAN (1998), DE STEVEN SPIELBERG. LA GUERRA HIPERREALISTA.


Una de mis películas favoritas, sobre todo su primera media hora, un retrato perfecto de lo que significa estar inmerso en el horror de una batalla. Recuerdo que hace diez años cuando fui a verla al cine me estremeció. Al día siguiente estaba otra vez en la sala. Al hilo de mi lectura del libro de Beevor, he vuelto a verla y he publicado un artículo en Suite 101. Aquí el enlace:

http://cine.suite101.net/article.cfm/salvar_al_soldado_ryan_de_steven_spielberg

martes 24 de noviembre de 2009

LAS TEMPORADAS UNO Y DOS DE "24". FICCIÓN Y REALIDAD.


Acabo de publicar un artículo para "Suite 101" en el que analizo las dos magníficas primeras temporadas de la serie protagonizada por Kiefer Sutherland, haciendo hincapié en sus paralelismos con nuestra realidad, tanto en lo concreto (elección de un presidente negro, conspiración y engaño por parte de Estados Unidos para invadir países), como en lo general, con la guerra contra el terrorismo y los miedos colectivos del siglo XXI como telón de fondo. Aquí el enlace:

http://series.suite101.net/article.cfm/las_dos_primeras_temporadas_de_24

lunes 23 de noviembre de 2009

CELDA 211 (2009), DE DANIEL MONZÓN. HIJOS DE MALA MADRE.


El género carcelario suele basar la efectividad de sus propuestas en la creación de un particular clima penitenciario que a veces acaba asfixiando al espectador. Daniel Monzón no solo consigue esto, sino que por momentos ha hecho que me sienta tan angustiado y atrapado como el protagonista, un funcionario de prisiones que en su primer día se va a encontrar de bruces con la realidad del submundo en el que pensaba desarrollar su vida laboral.

La creación del ambiente idóneo para la narración no estaría completa sin unos buenos figurantes y todos los personajes de "Celda 211" transmiten grandes dosis de realidad por los cuatro costados, haciendo especial mención a Luis Tosar, que compone a un "Malamadre" con unas grandes dosis de humanidad. Eso sí, humanidad en el peor sentido del término, pues la película ofrece una visión desoladora de la naturaleza humana. Los presos son la escoria, seres asociales perdidos para siempre en el laberinto de su pasado, de sus errores y, seguramente, de su total falta de oportunidades pasadas, presentes y futuras. Los funcionarios aparecen como seres en guerra permanente con los internos, cuando no como sádicos torturadores (veáse el personaje de Antonio Resines) y los representantes del gobierno parecen exclusivamente preocupados por la apariencias, por minimizar los hechos ante la opinión pública. La constante presencia de trozos de telediarios y la cadena de consecuencias que acarrea el motín solo vuelve a confirmar como funciona el mundo de hoy: todo depende del grado de publicidad que seas capaz de conseguir para tu causa. Si no sales en televisión, simplemente no existes.

Si bien nos encontramos ante una realización muy sólida, sí que es cierto que el espectador se siente a veces desamparado ante la dureza de lo que se le muestra en pantalla. No hay ningún referente moral. Incluso al protagonista se le cae pronto la máscara y suelta a la bestia que lleva dentro. Este es, a mi parecer, uno de los puntos flacos de la película. Es poco creíble la actuación desmesurada de un muchacho que literalmente, pasaba por allí y se encontró en el lugar menos adecuado el día menos indicado.

Lo cierto es que siempre me ha parecido bastante risible la pretensión legal de que la cárcel sea un lugar de rehabilitación del delincuente. Más bien es una universidad del delito, cuando no un lugar de hundimiento para quien cometió un error.

miércoles 18 de noviembre de 2009

MOON (2009), DE DUNCAN JONES. TRES AÑOS DE SOLEDAD.


Particularmente, tengo una relación amor-odio con el cine de ciencia-ficción. Si bien en el ámbito literario existe gran abundancia de obras maestras, tanto en su vertiente sociológica como en la más tecnológica, si miramos a la historia del cine, tradicionalmente, o al menos hasta los años 70 se le consideró un género menor, un divertimento de serie B.

Cierto es que la llegada de "2001, una odisea del espacio" (1968), de Stanley Kubrick supuso una auténtica revolución otorgando al género un halo intelectual del que, salvo honrosas excepciones, había carecido hasta ese momento. A esta le siguieron una serie de producciones que intentaban jugar con los relatos de especulación futura trasladando sus mensajes al presente. Títulos como "Capricornio uno" (1978) (ya comentada en este blog) "Atmósfera cero" (1981), de Peter Hyams, o "Naves misteriosas", de Douglas Trumbull, dignificaron el género y contaron en ocasiones con generosos presupuestos que ambientaban perfectamente la historia. Cierto es que la irrupción de "La guerra de las galaxias" en 1978, a pesar de constituir en sí misma una gran película de aventuras (y aún mejorada en la posterior "El imperio contraataca") fue en cierto sentido un paso atrás en la tendencia del género hasta ese momento, pues finalmente acabaría derivando en los años ochenta en "space operas", más o menos espectaculares, con excepciones, como las películas de Ridley Scott, que aunaban a la perfección efectos especiales y contenido filosófico y especulativo.

"Moon" quiere ser una especie de homenaje a toda esa época del cine de ciencia ficción, por lo que el espectador que ya haya visto alguna de las películas anteriormente mencionadas no dejará de tener una sensación de déjà vu durante buena parte de su metraje, pues las referencias son constantes e incluso acaban tragándose su argumento principal.

La idea del astronauta solitario que cuida una planta de energía vital para la Tierra en la cara oculta de nuestro satélite es ciertamente original. Ciertamente, da una nueva dimensión a la idea de encontrarse "lejos del mundanal ruido". Los problemas terrestres quedan muy lejos, allá en el horizonte, lo que no impide que el astronauta viva obsesionado con ellos, con su vuelta a la realidad tras tres años de soledad. Lo que resulta fastidioso es que el principal misterio de la trama se nos desvele a mitad de metraje, pareciéndome el resto del mismo un alargamiento innecesario. Poco más se puede decir de su contenido sin desvelar puntos esenciales del argumento y no me gustaría hacerlo. Sí que es cierto que no se trata de una propuesta cinematográfica enteramente desdeñable. Al director (hijo de David Bowie, por cierto, por si alguien no lo sabe todavía) se le nota garra y oficio y resulta ciertamente original en nuestros tiempos que filme sin efectos digitales. Para quien sienta nostalgia de las mágicas maquetas de antaño, esta es su película. En cualquier caso, habrá que seguir la carrera de Duncan Jones.

domingo 15 de noviembre de 2009

LOS LIBREROS ANTE EL LIBRO ELECTRÓNICO.


El libro electrónico se asoma por la esquina como un Leviatán que amenaza con engullirlo todo y provocar un auténtico apocalipsis en la cultura tal y como la veniamos conociendo hasta ahora.

Al igual que ha sucedido con el negocio musical y, en gran medida, con el cinematográfico, sabemos que en cuanto se generalice el uso de este nuevo artefacto no tardarán en aparecer copias de libros descargables directamente por internet, por lo que, virtualmente, el poseedor de un e-book va a gozar de una biblioteca casi infinita, de un mundo de posibilidades enormes, de acceso, con el tiempo, a cualquier obra que se haya editado, ya sea hace siglos o ayer mismo. Esta es una realidad incontestable
, que va a superar los más locos sueños borgianos de cualquier aficionado a la lectura. Ya Javier Marías está advirtiendo en sus últimos artículos que esta va a ser la puntilla de la literatura, pues, una vez que no se vendan libros, habrá pocos autores que trabajen exclusivamente por amor al arte.

¿Es esto lo que nos espera? ¿El acceso a toda la cultura del pasado a cambio del anquilosamiento de la misma en el futuro? Difícil es hacer predicciones en un mundo que avanza tan rápido. Desde luego, la literatura no va a ser fulminada, al igual que la música no lo ha sido por las descargas ilegales. Los editores y libreros tendrán que afrontar la situación y poner en valor ese producto que tanto amamos: el libro de papel.

Nada, y repito, nada, va a poderse comparar nunca con la gozosa sensación de sostener un volumen de papel, de acariciar su textura, olerlo, descubrir antiguas anotaciones en un libro de segunda mano, contemplar una estantería llena de obras que son en cierto modo el resumen de la propia vida... Los libreros tienen la misión de transmitir esto a los lectores, hacerles ver que cada libro individual es un objeto valioso en sí mismo y, a veces, incluso un objeto artístico. Las librerías han de dejar de ser meros comercios para convertirse en auténticos centros culturales donde el libro sea objeto de homenaje constante, a través de talleres de lectura, presentaciones, debates... El cliente ha de dejar de ser un mero cliente para convertirse en un colaborador implicado en la dinámica de las actividades de la librería. Complementar la tradicional lectura individual y solitaria con la lectura compartida, pero no a través de los fríos foros de internet, sino añadiendo el contacto humano, tan necesario en nuestra época.

El libro electrónico está aquí para quedarse. Y si sabemos utilizarlo sabiamente, será un complemento ideal en nuestra vida lectora habitual. Pero no acabemos por ello con nuestras formas tradicionales de lectura, enriquezcámoslas y unámonos en torno a ellas.

ATENCIÓN, SILENCIO.


Del artículo de ayer de Antonio Muñoz Molina en Babelia, acerca de la necesidad de pararnos de vez en cuando a escucharnos a nosotros mismos, de dejar los reproches del pasado y los temores del futuro y atender al presente:

"Todo conspira cada vez más para distraernos, para aturdirnos, para dejarnos sordos con una incesante cacofonía de reclamos. Pero la sensación de rapto que nos sucede igual en la invención estética y en la pasión amorosa no existe sin la perseverancia en una atención que puede bruscamente transmutarse en algo parecido a un milagro, el único posible, el de la plenitud de lo real."

viernes 13 de noviembre de 2009

EL DÍA D. LA BATALLA DE NORMANDÍA (2009), DE ANTONY BEEVOR. TEMPESTADES DE ACERO.


He pasado buena parte de la tarde escribiendo la reseña del último y apasionante libro de Antony Beevor para "Suite 101". Me ha salido tan larga que he tenido que dividirla en dos partes. El libro ofrece una visión nueva y más al pie del cañón del ya muy tratado tema del desembarco de Normandía. Aquí los enlaces:

http://segundaguerramundial.suite101.net/article.cfm/el_dia_d_de_antony_beevor_1

http://segundaguerramundial.suite101.net/article.cfm/el_dia_d_2