lunes, 10 de febrero de 2020

1917 (2019), DE SAM MENDES. EL TIEMPO ES EL ENEMIGO.

Para los veteranos de la Primera Guerra Mundial, para los pocos soldados que quedaran de entre los que comenzaron el conflicto en 1914, llegar al año 1917 prácticamente en la misma situación en la que se había estabilizado el frente occidental después de la batalla del Marne, debía ser una situación frustrante, una especie de pesadilla en la cual todos los días eran prácticamente iguales, salvo cuando el mando de uno u otro bando decidía intentar una ofensiva en su sector. La vida en las trincheras (recomiendo encarecidamente el cómic de Tardi La guerra de las trincheras y la novela El miedo, de Gabriel Chevallier), se distinguía por la extrema incomodidad de la falta de higiene, de espacio, la convivencia con ratas y otros parásitos y el peligro extremo de perder la vida en cualquier momento a causa de un obús o una bala perdida. 

Los protagonistas de 1917 son jóvenes, pero parecen llevar el suficiente tiempo padeciendo la guerra como para haber adquirido el grado de veteranos. Se les encomienda una misión: deben atravesar la peligrosa tierra de nadie para advertir a un oficial de que la ofensiva que está planeando contra los alemanes es una trampa que costará la vida a miles de hombres. A partir de ahí, la cámara sigue a los dos soldados y detrás de ellos va un espectador que va ir contemplando los paisajes dantescos que han dejado las recientes batallas: los muertos en posiciones grotescas, el omnipresente alambre de espino, el barro que dificulta el avance, las viviendas destruídas... Todo ello envuelto en un impresionante silencio que solo acentúa la sensación de peligro extremo de una misión casi suicida que los protagonistas han asumido con poco entusiasmo. 

Si en algo destaca la película de Mendes es en su pericia técnica: se trata de un plano secuencia ininterrumpido que abarca todo el metraje de la cinta, toda una hazaña cinematográfica, pero también un lastre narrativo. Me explico: el guión de 1917 es demasiado simple. Los protagonistas tienen que ir del punto A al punto B y deben esquivar diversos peligros. Lo que comienza siendo una descripción rigurosa de las consecuencias del conflictos acaba derivando en una especie de cinta de aventuras con un argumento propio de un capítulo de Las aventuras del joven Indiana Jones. El interés humano que se siente al principio acaba derivando en el propio del jugador de un videojuego que debe pasar una serie de pantallas hasta llegar a su objetivo final, debido a que en la segunda mitad de la película se acumulan una serie de episodios un tanto inverosímiles que suspenden la sensación de realismo conseguida hasta entonces. El final es bastante anticlimático. Cuando parece que por fin se nos va a ofrecer una buena secuencia de batalla, todo queda en algo muy anecdótico. Lo mejor, la frase que pronuncia el oficial al que han ido a buscar, a modo de conclusión, en un año en el que todavía no podía imaginarse cual seria el resultado de la contienda, algo como: "Esta guerra solo acabará cuando muera el último hombre de uno de los bandos". Históricamente, hubo momentos de tanta masacre sin sentido, que parecía que esa la estrategia general de ambos altos mandos.

viernes, 31 de enero de 2020

UN PUEBLO TRAICIONADO (2019), DE PAUL PRESTON. CORRUPCIÓN E INCOMPETENCIA.

“Empezando por la Monarquía y siguiendo por la Iglesia, ningún poder nacional ha pensado más que en sí mismo”. La cita de Ortega y Gasset de 1921 ha seguido desgraciadamente vigente durante décadas en la política española. El nuevo libro del hispanista Paul Preston pretende ser un estudio de uno de lo males más endémicos de nuestra historia reciente, una práctica que ha tenido épocas más o menos salvajes, pero que siempre ha estado presente, no solo empobreciendo las arcas públicas, sino también atizando conflictos, obstaculizando el progreso social, derribando regímenes y haciendo caer a gobiernos, algo que ha vuelto a suceder con el de Mariano Rajoy en mayo de 2018.

Si bien en muchos aspectos nuestra historia es equiparable a la de los países europeos de nuestro entorno, la gran anomalía española consiste en que ninguna de nuestra revoluciones consiguió romper del todo las cadenas impuestas por la tradición del Antiguo Régimen. La Iglesia y las grandes familias de terratenientes se las arreglaron siempre para conservar el poder o al menos su influencia en el mismo y cuando lo vieron peligrar, no han tenido nunca problemas morales para apelar a la violencia. Después del experimento no falto de buena voluntad y nobleza por parte de muchos dirigentes, pero fallido, que supuso la Segunda República, la democracia solo se ha establecido en nuestro país después de un doloroso pacto basado en el olvido institucional con el anterior régimen, lo cual consolidó un Estado de derecho moderno, pero dejó muchas costuras, sobre todo económicas y territoriales, mal hilvanadas, lo cual no ha traído sucesivos quebraderos de cabeza a los distintos gobiernos de la democracia y no ha podido reconciliar del todo a la ciudadanía con el siniestro pasado, quizá ya remoto en el tiempo, pero presente todavía en la realidad política del día a día.

Nuestro relato histórico está demasiado poblado por personajes como Primo de Rivera, Juan March (un financiero corrupto cuyo poder económico le permitió financiar una parte considerable del esfuerzo bélico de las tropas de Franco) o Alejandro Lerroux, que siempre anhelaron acercarse al poder con el fin prioritario de aumentar su riqueza personal. El mismo Franco, que se las daba de austero, había acumulado a su muerte una tremenda fortuna personal de la que siguen disfrutando sus herederos. Tampoco ha ayudado a nuestro progreso la actitud de muchos dirigentes de la izquierda, como Largo Caballero, de discurso intrasigente, incapaces de llegar a consensos básicos que evitaran la radicalización de la sociedad en bandos irreconciliables, como acabó sucediendo en los meses previos a la Guerra Civil.  

Un pueblo traicionado pretende ser también, como su propio nombre indica, un homenaje a la dignidad de un pueblo que ha tenido que padecer a un gran número de dirigentes a los que les ha importado muy poco el bienestar de sus ciudadanos y mucho el propio y el de sus allegados. Como siempre, la escritura de Preston está acompañada por un gran rigor histórico, aunque en esta ocasión no nos encontramos ante el mejor libro del autor de El holocausto español, dado que no ofrece, en rigor, todo lo que promete: muchos de sus capítulos, en vez de dedicarlos a excavar en las causas últimas de nuestra corrupción endémica, están dedicados a la narración de acontecimientos históricos ya muy conocidos. Resulta curioso que la mayor profundidad se encuentre en los últimos capítulos, los dedicados a los gobiernos del PSOE de Felipe González y del PP de Aznar. Los viejos demonios de nuestra historia nunca acaban de partir del todo.

EL VIAJE DE MARCEL GROB (2018), DE PHILIPPE COLLIN Y SÉBASTIEN GOETHALS. ECOS DE MARZABOTTO.

Dejo aquí la reseña del absorbente tomo de cómic editado por Ponent Mon acerca de la experiencia de un joven reclutado por las SS a finales de la Segunda Guerra Mundial:

https://elplacerdelalectura.com/2020/01/el-viaje-de-marcel-grob-de-philippe-collin-y-sebastien-goethals.html

sábado, 25 de enero de 2020

CAOBA (1929), DE BORIS PILNIAK. EL VIEJO MUNDO Y EL NUEVO.

Boris Pilniak es uno de tantos escritores olvidados que fue engullido por la inmensa tragedia rusa del siglo XX, un autor que apoyó fervientemente la Revolución y sus consecuencias en sus primeros años, pero que luego no tuvo más remedio que mostrarse crítico, aunque no de manera directa, con la deriva autoritaria que se estaba instalando en su país. Pilniak siempre había sostenido la idea, de manera un tanto bárbara, de que para construir la nueva sociedad había que arrasar con lo viejo. El escritor tenía ensoñaciones con la felicidad que produce una vida pobre, que partiendo desde cero, dar la espalda a occidente y construir una Rusia de una pureza fantasiosa que la lleve a una especie de orden primigenio basado en la pureza e inocencia de unos nuevos rusos que den la espalda al deseo de enriquecimiento personal.

Ante todo hay que decir que Pilniak es un escritor prodigioso, un descubrimiento deslumbrante para cualquier amante de la literatura. El primero de los relatos que se recogen en Caoba, es una pequeña obra maestra: la sencilla historia de cómo una mujer de una ciudad de la parte más al Este de Rusia, invadida por los japoneses, entabla una relación con un oficial nipón y la nueva vida a la que ha de adaptarse en el país del Sol naciente. Pero es en el relato que da título al conjunto donde podemos apreciar todas las cualidades de un Pilniak que ya ha abierto los ojos respecto a la realidad de una Unión Soviética que ha reprimido brutalmente a los troskistas y se dispone a comenzar la siniestra era de Stalin. Aquí visitamos una pequeña urbe rural de la mano de dos hermanos que se dedican a la compra de antiguedades a familias campesinas muy venidas a menos, familias que lo han perdido todo, incluso el orgullo y que deben malvender sus posesiones para sobrevivir, en una sociedad en la que los pobres todavía no han salido de su miseria y los más acomodados experimentan los últimos estadios de su decadencia. 

En el campo impera la miseria, en la larga espera de que las políticas de las nuevas autoridades den los frutos prometidos, pero la realidad es muy amarga:

"Las autoridades de la ciudad vivían en un grupo cerrado, misterioso, apartado del resto, debido a la desconfianza innata que hacia ellos sentía el resto de la población. Habían sustituido la política por el compadrazgo y cada año se reelegían entre sí, intercambiándose los cargos del distrito, según las diversas maniobras que permitía el compadrazgo, y, sobre todo, obedecían al principio de que se debe durar poco en un puesto para durar mucho en la administración, o sea que "quien la acorta, la alarga, como reza la fábula de Krylov.

(...) La labor administrativa consistía en un lento despilfarro de las riquezas acumuladas antes de la revolución, hecho con desparpajo y en bastante buena armonía." 

Pilniak no ahorra detalles escabrosos en su descripción del envilecimiento de los sueños revolucionarios, capitaneados por un nuevo Estado que engullía de manera implacable cualquier disidencia, por lo que también al autor de El año desnudo, le llegó la hora de rendir cuentas ante un tribunal al que le bastó un cuarto de hora para decidir mandarlo a la muerte. Libros como éste quedan como un testimonio quizá más elocuente que los millones de páginas que han escrito los historiadores acerca de la tragedia de un pueblo ruso al que se prometió la felicidad y se encontró con la más terrible de las represiones.

martes, 21 de enero de 2020

HISTORIA DE UN MATRIMONIO (2019), DE NOAH BAUMBACH. DESPUÉS DE NOSOTROS.

Es indudable que la institucionalización de la figura del divorcio supone un gran avance social y liberal para cualquier sociedad. El hecho de contar la posibilidad de acabar con una relación que no va todo lo bien que debería es un derecho indudable de toda persona, por mucho que se suponga que los matrimonios son "para toda la vida". Cierto es que la otra cara de la moneda de esta realidad es el alto índice de fracaso, es decir casamientos que devienen en separaciones, en muchos casos transcurridos unos pocos meses desde la boda. No es el caso de Charlie y Nicole, que llevan varios años de feliz convivencia, disfrutando de un razonable éxito en el difícil mundo del teatro neoyorkino. O al menos eso creía Charlie, porque su sorpresa es mayúscula cuando su mujer (a través de su hermana, para cumplir con la ley estadounidense), le anuncia su intención de acabar con su matrimonio. Las razón principal aducida por la joven es su intención de seguir su propio camino profesional, pues se siente muy a la sombra del éxito de su esposo.

A partir de aquí, el mundo de Charlie se derrumba. De pronto ha de viajar a Los Angeles (donde se ha trasladado Nicole), para iniciar un procedimiento que se anuncia con tintes kafkianos. En realidad, ha llegado la hora de los abogados, presentados aquí como unos seres codiciosos a los que interesa fomentar una conflictividad entre la pareja que devenga en beneficios más jugosos para su representado. Y buena parte de este proceso consiste en desenterrar toda clase de pequeños reproches del pasado, a veces muy mezquinos. Como expone el propio director en una entrevista ofrecida a la revista Dirigido:

"Porque, tal y como se puede ver en la película, hay una dosis de absurdo en la situación. Uno no puede creer lo que le está pasando. Ni Charlie ni Nicole pueden creer lo que están atravesando, muchas veces desde el punto de vista legal. Una vez que termina, mucha gente no quiere volver a pensar en lo que vivió."

Para Charlie, que no cuenta con apoyo familiar y que consideraba a la de su esposa su propia familia, la experiencia va ser especialmente traumática. Los encuentros con su hijo devienen en algo patético, un rato desagradable e incomprensible que el pequeño Henry asimila como puede. Al final, todo se va a basar en el relato mentirosamente emotivo que los abogados exponen, relatos que pueden ser cambiados sobre la marcha de la manera más cínica si los intereses en juego se ven en peligro. Una convivencia de años se transforma entonces en una especie de memorial a antiguos agravios a utilizar como armas arrojadizas en el campo de batalla judicial. Historia de un matrimonio se ha convertido rápidamente en una película de culto, quizá porque muchos espectadores ven reflejadas experiencias vitales - propias o cercanas - que constituyen uno de los grandes peligros de ese campo de minas invisibles que constituye la existencia humana.

miércoles, 1 de enero de 2020

sábado, 28 de diciembre de 2019

LECTURA FÁCIL (2018), DE CRISTINA MORALES. NI AMO, NI DIOS, NI MARIDO, NI PARTIDO, NI DE FÚTBOL.

Cuando uno se enfrenta a una novela que ha recibido los parabienes casi unánimes de la crítica (sobre todo de la que está más cercana a la izquierda del espectro político), se acerca a ella con ciertas prevenciones, intentando realizar una lectura lo más objetiva posible, lo más alejada posible de los focos mediáticos a los que ha sido abundantemente expuesta esta novela y su autora, sobre todo después de haber ganado el Premio Nacional de Narrativa. Desde luego, lo primero que cabe decir de Lectura fácil es que es un libro muy idóneo para ser debatido en el seno de un club de lectura, porque, guste más o menos, es indudable que contiene un poderoso mensaje político y social de carácter radical que merece ser analizado desde múltiples puntos de vista.

El escenario de la novela es la Barcelona más radical, la de los anarquistas y okupas que luchan a su manera contra la especulación inmobiliaria que asola ésta y otras ciudades españolas. Allí viven, en un piso tutelado, las cuatro protagonistas de la novela, cuatro mujeres con diversos grados de discapacidad que se apoyan entre ellas para vivir lo mejor posible en sus difíciles condiciones. Una de ellas, Marga, pide ayuda a los anarquistas, porque quiere lograr su libertad, el fin de su institucionalización, a través de la okupación de una vivienda. Porque uno de los ejes de la narración es el conflicto de las protagonistas entre la necesidad de ayuda por parte de las instituciones y el deseo emancipatorio que poseen como personas adultas y dueñas de sus cuerpos. El piso tutelado parece una solución equilibrada, pero no parece suficiente, por el asedio normativo que padecen sus ocupantes. Ellas se rebelan contra "la amabilidad extrema, innecesaria e infantilizadora propia del poder". Se trata de la lógica de la administración contra la lógica de los sentimientos, que conlleva, entre otras cosas, la búsqueda de una sexualidad libre de tutelas, que ni siquiera puede encontrarse entre el grupo de los que se llaman a sí mismos libertarios:

"Estos okupas criminalizan la pulsión sexual del mismo modo que el código penal los criminaliza a ellos por vivir sin pagar el alquiler. Criminalizan la pulsión sexual desde el punto y hora en que entienden que cualquiera que te mire, que se te acerque o que te toque, quiere abusar de ti. Nos animan a nosotras, mujeres, a decir que no. Quieren enseñarnos a nosotras, mujeres, a emborracharnos y a hacer pogos y a fumar porros y a encapucharnos, como siempre han hecho los varones. Sin embargo, no quieren enseñarnos otra cosa que también han hecho siempre los varones: expresar el deseo sexual y culminarlo."

Lectura fácil funciona a varios niveles narrativos. Como su título indica, muchas partes de la novela están escritas por otra de las protagonistas, Àngels, que escribe la historia de las cuatro a través de la técnica de lectura fácil, una herramienta de comprensión lectora para los discapacitados, otras son transcripciones de las actas de las reuniones de un grupo anarquista e incluso encontramos actas judiciales del procedimiento de esterilización de Marga y también hay descripciones detalladas de sesiones de danza. Pero lo que más destaca es la intesa ideologilización siempre presente en la narración, algo que no puede ser separado de las declaraciones de una Cristina Morales, siempre de actualidad, que, entre otras cosas, declaró que prefería una Barcelona ardiendo (en referencia a los graves disturbios consecuencia de la Sentencia del Procés), a una ciudad con las tiendas abiertas. Las protagonistas no solo se rebelan contra su vida institucionalizada, sino frente a la entera organización social que a la vez las acoge y las oprime, encontrando su más alto grado de disconformidad en Nati, quizá el personaje más trágico, puesto que su discapacidad le sobrevino cuando estaba a punto de doctorarse. El síndrome de las compuertas le hace comportarse siempre radicalmente a la defensiva frente a cualquier interacción social e insultar a su interlocutor, preferentemente calificando de fascista a todo lo que se mueve, una especie de caricatura de aquellos que no son capaces de enfrentarse a ideas diferentes a las suyas.

Como lector, la novela de Morales me ha resultado narrativamente estimulante, pero he estado lejos de sentir el deslumbramiento generalizado que está provocando en los críticos, sobre todo porque en demasiados pasajes de la misma la autora parece que intenta provocar por provocar, lanzar dardos frente a todo y frente a todos. La abundancia de descripciones sexuales de carácter más o menos sórdido no ayudan a aislar esa sensación de que quiere ser más atrevida y más provocadora que nadie. Hay ideas muy interesantes, como ese discurso autocrítico y de confesión permanente, al que están sometidos los miembros masculinos del Ateneo anarquista frente a los restos de machismo o presunto machismo que permanecen en sus exposiciones públicas. A veces uno no sabe si ciertos pasajes están escritos pretendiendo ser irónicos o con tono de denuncia social, lo que puede llegar a ser un poco desconcertante. Pero lo peor de todo es el ataque desmesurado a gente como Juan Soto Ivars, autor del interesantísimo ensayo Arden las redes o, peor todavía, a Pablo Pineda, por mucho que dicho ataque se produzca a través de la reproducción de un fanzine de ficción. En cualquier caso, a Lectura fácil nadie puede negarle ser una propuesta original que retrata con cierta minuciosidad ciertos puntos de vista que cada vez tienen más eco en nuestra sociedad.