sábado, 9 de mayo de 2026

CRONOFOBIA (2025), DE SERGIO C. FANJUL. EL MIEDO AL PASO DEL TIEMPO, LA ACELERACIÓN, LA NOSTALGIA, LA EDAD O LA MUERTE.

Conforme uno va cumpliendo años, la percepción del paso del tiempo se va a acelerando de una manera cada vez más vertiginosa. Puede uno recordar las tardes interminables de la infancia, los periodos de vacaciones infinitos y siente nostalgia y a la vez envidia de esa sensación que ya nunca va a volver. Ahora todo pasa demasiado rápido, incluso las jornadas laborales y a esto contribuyen decisivamente las nuevas tecnologías de la comunicación que te hacen estar conectados en todo momento y exigen atención constante. No recuerdo cuando fue la última vez que me aburrí, aunque en mi caso, el acceso que proporcionan estas tecnologías a miles y miles de libros ayuda mucho. Estas sensaciones las describe perfectamente Sergio C. Fanjul en Cronofobia, un ensayo que tiene mucho de autobiográfico, puesto que el escritor se pone a sí mismo de ejemplo de cómo afecta esa materia tan misteriosa que es el tiempo a nuestras propias biografías.

Pero Fanjul no hace esto desde una posición cualquiera. Desde el principio habla de sus estudios de Ciencias Físicas, una vocación que surgió en parte por su obsesión por el paso del tiempo. Pensar en el futuro quiere decir asomarse al abismo de la incertidumbre. La cronofobia produce ansiedad, puesto que implica cálculos continuos: cuánto nos queda de vacaciones, cuanto falta para que llegue el temido momento de una operación, cuánto puede faltar para nuestra muerte... Es la angustia vital que atenaza a todo el mundo, pero acrecentada, porque quien padece esta fobia tiene dificultades para vivir en el presente, porque lo siente como algo se le escapa continuamente de las manos. Además, vivimos en un momento histórico que no hace sino fomentar esta neurosis, unos años llenos de sobresaltos que incluso hacen pensar en el fin del mundo, un tema al que al autor dedica un magnífico capítulo en el libro.

No importa cuántas definiciones científicas o filosóficas podamos hacer del concepto de tiempo. Sigue siendo un fenómeno que nos gobierna y que nos mantiene en el presente con un paso cada vez más acelerado en el futuro. ¿Sería posible entonces, domesticarlo alguna vez? Muchos escritores han fantaseado con historias de viajes en el tiempo o con personajes inmortales. Casi nunca acaban bien, como si el mismo Cronos castigara a quienes osan rebelarse contra su destino. Y este destino final, sí, es la muerte, la madre de todas las angustias, ese viaje sin retorno que tantas incertidumbres produce a seres programados por la evolución a aferrarse a la vida. La única certeza es algo que ya sabían los antiguos: tempus fugit. Aceptar esta realidad y gestionarla lo mejor posible, por muy complicado que parezca, es la piedra de toque de nuestra felicidad, ya que estamos hechos de materia, pero también de tiempo y ambos materiales tienen fecha de caducidad, aunque desconozcamos con exactitud (y esto es una suerte) cuál es.

domingo, 3 de mayo de 2026

STONER (1965), DE JOHN WILLIAMS. LITERATURA Y VIDA.

El protagonista de esta magnífica novela nace en un entorno muy duro. De padres campesinos, el joven William Stoner debe ayudar desde muy pequeño en las duras labores del campo. Pero un día surge la oportunidad: es enviado a la Universidad de Misuri a estudiar Agricultura, unos conocimientos que serán muy útiles cuando herede la humilde explotación familiar. Pero en una clase de literatura, que tiene que recibir como complemento obligatorio, Stoner tiene una revelación. Su profesor le pregunta acerca del sentido de un poema. Él no puede contestar, pero a la vez siente una especie de epifanía que lo vuelca por completo a los estudios literarios. Su vocación se materializa tan rápida y profundamente que decide lo impensable: traicionar el deseo de sus padres y matricularse en la especialidad de Humanidades. A partir de aquí su existencia se consagra al estudio de los clásicos y logra ser nombrado profesor de esa misma Universidad.

Para Stoner la literatura es una puerta insospechada a otros mundos, un escape a la triste realidad de trabajo duro que ha sido su existencia hasta el momento. Por eso se toma su trabajo tan sistemáticamente como el que hacía en la granja. Prepara sus clases a conciencia e intenta transmitir su modesto entusiasmo a sus estudiantes, aunque nunca logra ser un profesor demasiado popular. El problema de Stoner, algo que se repetirá durante toda su vida, es su humildad, tanto en el amor como en las intrigas universitarias en las que se verá envuelto. Se casa con la muchacha con la que se ha enamorado, pero pronto se da cuenta del error que ha cometido, puesto que su esposa es alguien incapaz de amar. Sus reacciones son siempre las de un estoico, las de alguien que se adapta a las situaciones más que intentar cambiarlas, aunque sea capaz de aprender profundamente de sus experiencias:

"En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra."

Stoner es un verdadero goce para el lector, porque no retrata a un héroe, sino a un tipo corriente que intenta gestionar una vida vocacional y tranquila. Aunque fracase en el intento, sentimos que el protagonista también ha sido alguien feliz, alguien que ha podido dedicarse con pasión a lo que le gusta (algo de lo que no mucha gente puede presumir) y que se ha acercado a la auténtica dicha en el breve periodo en el que una estudiante se convierte en su amante. Pero hasta en este episodio Stoner termina siendo un ser racional y renuncia a la felicidad en pos de la tranquilidad, aunque pague un alto precio por ello. Destaca ante todo en esta novela la capacidad de Jonh Williams para enseñarnos el alma de su personaje, un ser con unas debilidades muy humanas que son inevitablemente entendidas y compartidas por el lector.

sábado, 2 de mayo de 2026

FRANZ KAFKA (2025), DE AGNIESZKA HOLLAND.

Resulta muy difícil adaptar cinematográficamente la vida de Franz Kafka, ya que, en realidad, fue una existencia anodina (a pesar de sus numerosos amores) y el verdadero interés, lo que hacía de él una persona singunlar, se encontraba en su interior. Las opciones entonces son filmar una película tradicional y lineal en tono biográfico y realizar algo parecido a lo que ha rodado Holland: una especie de collage con distintos momentos de la vida de Kafka no necesariamente ordenados cronológicamente. Además, se añaden imagénes de la Praga actual en las que se muestra la repercusión que sigue teniendo el escritor en la actualidad, siendo su recuerdo uno de los grandes activos turísticos de la capital checa. Entonces tenemos a un Kafka con varias vertientes: la íntima, la literaria y la popular, la que lleva a miles de turistas a hacerse las mismas fotos en los mismos lugares, ya que el autor de La metamorfosis es un personaje famoso y reconocible. Lo mejor de la película es la interpretación de Idan Weiss, quien físicamente da perfectamente el papel y transmite la angustia vital que define al personaje. Pero, en cualquier caso, la película es un experimento que a veces se mueve hacia el documental y que no acaba de funcionar del todo. Hay que conocer un poco de la biografía de Kafka para darle sentido a muchos de sus momentos y eso resulta muy arriesgado cuando estamos hablando del medio cinematográfico.

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viernes, 1 de mayo de 2026

EL DIARIO DE LA SEÑORITA LITGI (2025), DE KIM AUBERT.

Esta historia, como otras muchas, surge de un hallazgo fortuito, en este caso el autor cuenta que encontró un diario escrito a mano en los Encantes barcelonés, un mercadillo de trastos viejos. Se trata de las confesiones íntimas de una joven perteneciente a la burguesía catalana que se mantuvo durante toda su vida fiel a un amor prohibido. El amor a un hombre bastante mayor que ella, casado y que se mantuvo alejado de ella durante la mayor parte de su existencia. He aquí, entre otras muchas cosas, un canto al actualmente tan denostado amor romántico imbuido de una estremecedora realidad, pues el autor usa su imaginación únicamente para interpretar con imágenes las palabras del diario, que son ofrecidas en su totalidad al lector. Podemos contemplar a una joven que estudia la carrera de Medicina y se deliga de su familia para emprender su propio camino, que en su caso será una vida consagrada a esperar pasar algún momento con su amor prohibido. Mientras tanto podemos atisbar una sorprendente panorámica de la vida cotidiana en los últimos años de la Guerra Civil y en la inmediata postguerra desde el punto de vista de una clase social que siguió conservando sus privilegios, aunque hablara catalán en la intimidad. El diario de la señorita Litgi es una de las obras más insólitas publicadas en los últimos años, ya que es una ventana a la más estricta intimidad de un ser humano real, ilustrada por el exquisito trazo de Kim. Un autor que no se conforma con llevar el diario a imágenes, sino que también realiza investigaciones acerca de la escritora y nos ofrece los resultados de las mismas.

domingo, 26 de abril de 2026

CUENTOS COMPLETOS (1833-1849), DE EDGAR ALLAN POE. RELATOS DE LO GROTESCO Y LO ARABESCO.

Acercarse a los cuentos de Edgar Allan Poe no solo supone leer una de las obras más perturbadoras de la historia de la literatura, sino también a la de un auténtico innovador, pues Poe fue introductor de varios géneros que han hecho fortuna en numerosos autores posteriores. Su influencia es indudable en maestros como Borges (del que apreciamos numerosos homenajes a relatos de Poe que comienzan con citas bibliográficas presuntamente eruditas), Cortázar (su mejor traductor), Lovecraft, Baudelaire, Wilde, Quiroga... La lista sería interminable y da idea de la genialidad de un autor que no fue suficientemente exitoso en su tormentosa y corta existencia. Sus relatos más famosos nos llegan a lo más profundo porque están extraídos del fondo de una mente muy perturbadora y exploran los miedos inconscientes del ser humano: la muerte, con todas sus manifestaciones de horror, sufrimiento e incluso malos olores, el miedo a ser enterrado vivo, la enfermedad que nos aisla de los semejantes, la decadencia de linajes malditos... Todo lo que nos parece horrible pero a la vez atrayente está expresado por Poe con una prosa admirable que incide en lo ambiguo, en esa fina línea que existe entre lo sobrenatural y lo cotidinao y que nos inquieta especialmente, porque en el fondo sabemos que nuestro destino final puede estar poblado de todas estas pesadillas.

Pero no solo de horror vive Poe. También es el creador del relato policiaco moderno, con esos admirables relatos protagonizados por ese predecesor de Sherlock Holmes que es Auguste Dupin. Especialmente brillante en este sentido es La carta robada, en el que la resolución del misterio es tan simple como admirable. También hay cuentos fundamentados en la ciencia ficción más primitiva y otros que preceden a las aventuras de autores como Julio Verne (aunque en este caso la remisión más obvia sería a su novela Las aventuras de Arthur Gordon Pym). Es justo comentar también que buena parte de su producción en este tipo de literatura no es tan brillante. Hay relatos mal ejecutados, aburridos o paródicos de su propia producción, otros que quieren ser excesivamente científicos o simbólicos respecto a la política estadounidense de su época, que han quedado anticuados. Pero es bueno leerlos todos para advertir que los genios no siempre están acertados y que las obras maestras pueden tener como precio otras que no lo son tanto. 

Pero al final el lector se queda con los grandes clásicos, con ese perturbador diálogo con el moribundo Valdemar, con la intriga de El pozo y el péndulo, con el terror absoluto de El entierro prematuro o incluso con uno de mis favoritos, que describe el horror que es capaz de engendrar la propia naturaleza. Se trata de El descenso al Maelström, en el que el protagonista no se salva por azar, sino por la fria observación del fenómeno que está a punto de acabar con su vida, aunque dicha salvación tiene un alto precio. Cuentos a los que uno se puede acercar en diferentes ocasiones a través de los años y que siempre estarán ahí provocando profundas sensaciones en el lector. Especialmente recomendable es acercarse a la edición de Páginas de espuma, puesto que cada cuento aparece con el comentario de un escritor diferente.

sábado, 25 de abril de 2026

MIERDIFICACIÓN (2025), DE CORY DOCTOROW. QUÉ HACER ANTE LA APROPIACIÓN DE INTERNET POR LAS GRANDES TECNOLÓGICAS.

Hace veintincinco años internet era un medio de comunicación novedoso que podría definirse como la tierra de la gran promesa. Porque todo eran augurios de felicidad ante una red que parecía un sueño de libertad hecho realidad. Y al principio internet tenía algo de eso. Navegar era una experiencia excitante, como explorar un continente nuevo y peligroso que ofrecía infinitas posibilidades. La comunicación entre personas era mucho más sencilla y las páginas eran artesanales y no contaminadas por publicidad. Entre otras cosas, que hoy producen algo de sonrojo, muchos analistas prometían que internet reforzaría los vínculos democráticos entre el Estado y sus ciudadanos y también serviría, entre otras muchas cosas, para que cada persona pudiera ser un pequeño periodista que contara las noticias de las que fuera testigo en tiempo real. La red iba a ser un espacio de libertades presidido por la veracidad de sus contenidos que nadie iba a poder gobernar y que se autorregularía a través de la calidad de las propuestas que cualquier persona con talento podía difundir sin censuras de ningún tipo.

Todos sabemos en lo que han derivado todas estas ingenuas promesas. Ahora internet es un espacio dominado por un pequeño puñado de empresas cuyo máximo interés es la explotación económica de los datos que consigue de los comportamientos en la red de millones y millones de usuarios. Mientras la oferta sigue siendo aparentemente infinita, los contenidos se degradan y no se premia la calidad sino la capacidad de suscitar emociones rápidas, de usar y tirar. Se estimula ante todo la adicción de los navegantes a aplicaciones y páginas sin utilidad práctica, pero que pueden otorgar sorprendentes réditos económicos a unos pocos. 

Como no podía ser de otra manera Mierdificación pone su foco en los grandes villanos de esta historia, en esas multinacionales que ya no solo son dueñas de inmensas riquezas económicas, sino que cuentan con el poder de manipular las emociones del mundo. Se trata de empresas como Google, Amazon o Facebook, que poco a poco se han hecho imprescindibles para millones de personas que quedan atrapadas por unas reglas que no las favorecen en absoluto. A cambio de servicios que pueden parecer gratuítos la gente ofrece información acerca de sus más íntimos deseos a unas empresas que pueden ir personalizando sus ofertas publicitarias de manera cada vez más eficaz mientras van destruyendo sistemáticamente cualquier posible competencia. Pero eso no quiere decir que estos servicios sean cada vez mejores, sino todo lo contrario. Su principal interés no es la satisfacción de sus usuarios, sino la de sus clientes, que son las empresas que se van a beneficiar del comercio de datos. Como no hay alternativas, la gente queda atrapada por unos servicios que una vez funcionaron bien, pero cada vez son peores. 

Frente a la tendencia a la colaboración que se establecía como fundamental en el internet viejo y querido, ahora lo preponderante es la idea de dominación y esto no solo afecta a los consumidores, sino también a los empleados de estas multinacionales que ven empeorar año tras año sus condiciones de trabajo, ya que no hay alternativas al mismo y su esfuerzo es fácilmente reemplazable. Todo se resume en un texto de Doctorow publicado hace un mes en el suplemento Ideas de El País:

"La mierdificación describe el proceso de degradación caracterísitco de las plataformas: al principio, se portan bien con los usarios, al mismo tiempo que buscan la forma de fidelizarlos. En cuanto los responsables de una plataforma saben que los usuarios están fidelizados y no pueden irse así como así, empiezan a tratarlos peor (los espían, los manipulan, los bombardean con anuncios) para atraer a clientes del mundo de la empresa, que también acaban fidelizados, porque necesitan a los usuarios cautivos. Por último, la plataforma elimina el valor que aportaba y no deja más que un valor residual que es el mínimo necesario para mantener a los usarios atrapados en la platafomra y a las empresas atrapadas en los usuarios. Este valor se transfiere a los directivos y los accionistas y la plataforma se convierte en un montón de mierda."

Como puede observarse, se trata de un panorama verdaderamente desolador del que todos formamos parte de manera más o menos voluntaria. Que millones de ciudadanos hayan sido capaces de votar a un individuo tan transparentemente siniestro como Donald Trump, dice mucho de la capacidad de manipular con la que cuentan estas empresas que dominan el mundo actual de maneras absolutamente insospechadas.

SIEMPRE ES INVIERNO (2025), DE DAVID TRUEBA.

Al principio el personaje protagonista de Siempre es invierno aparece como un perdedor, que participa sin esperanzas de triunfo en un concurso internacional de arquitectura y experimenta en ese mismo viaje la ruptura con su pareja. Miguel parece tomarse todas estas desgracias con filosofía y se queda unos días en la ciudad belga a la que ha acudido para la competición. Entonces es cuando toma protagonismo un personaje que aparece al principio y creíamos que iba a ser circunstancial: se trata de Olga, una mujer muy madura que ha servido como acompañante de la pareja a su llegada a Bélgica. Entonces comienza un extraño romance marcado por una gran diferencia de edad en el que ambos protagonistas intentan no sentirse incómodos. El resto de la película sigue los siguientes meses de la vida de un Miguel que parece ir resolviendo todos sus problemas poco a poco, excepto el amoroso. ¿Ha dejado en él un poso sentimental la breve relación con Olga? Siempre es invierno es una película muy irregular, un tanto falta de ritmo y de mensaje un tanto confuso (aunque finalmente aprueba la relación entre Miguel y Olga lo hace de una forma incómoda para los protagonistas, incomodidad que se acaba transmitiendo al espectador), algo que puede remitir al panorama amoroso tan nebuloso al que se enfrenta tanta gente en la actualidad.

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domingo, 19 de abril de 2026

SUCEDIÓ UNA NOCHE (1934), DE FRANK CAPRA.

A pesar de que fue uno de los grandes éxitos cinematográficos en su momento (se llevó los Oscars más importantes), casi nadie creía en Sucedió una noche cuando fue concebida, entre otras cosas porque la mitad de su metraje transcurría en el poco glaumuroso espacio de un autobús. Pero la de Capra es una de esas películas que contienen una magia especial, sustentada por un guión que es mejorado por la indudable química en pantalla que muestran Gable y Colbert. Aquí todo se resume en el explosivo encuentro entre dos mundos: el de una rica heredera que huye de su padre, que estaba intentando evitar su boda con un famoso piloto de carreras con un periodista en horas bajas que siente que está ante la historria de su vida cuando advierte quien es su compañera de viaje. Con algunas escenas muy atrevidas propias de una época en el que todavía el cine era libre (la del autostop o las que protagonizan en la intimidad de la habitación del motel), Sucedió una noche llega a sus cotas más altas cuando esta pareja accidental tiene que disimular que son un matrimonio ya desgastado e improvisan una muy elocuente discusión, quizá porque se han odiado un poco antes de que surja el amor entre ellos. Toda una fábula procedente del Hollywood clásico cuyo visionado nunca decepciona.

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sábado, 18 de abril de 2026

WALDEN 2 (1948), DE BURRHUS FREDERIC SKINNER. HACIA UNA SOCIEDAD CIENTÍFICAMENTE CONSTRUÍDA.

Todavía recuerdo las promesas de hace treinta años en libros y artículos de periódico acerca del futuro fin del trabajo, de la progresiva disminución de horas en los empleos hasta llegar a su extinción, para culminar con una especie de mundo feliz en el que todo el mundo tendría tiempo para dedicarlo al ocio. La realidad ha demostrado que, lejos de acercarse a estos vaticinios, la realidad es que la gente trabaja incluso mayor número de horas. Además, las nuevas tecnologías que permiten estar conectados todo el tiempo permiten que la oficina se instale también en casa, por lo que mucha gente no tiene más remedio que adelantar trabajo desde sus propios domicilios si quiere cumplir con las tareas encomendadas. Todo esto, en el contexto de una sociedad cada día más competitiva y más exigente hace que la ansiedad sea la gran plaga de nuestro tiempo. Si contamos los necesarios desplazamientos de ida y de vuelta, el tiempo total dedicado al trabajo se dispara y cuando llega a casa, la gente se encuentra demasiado agotada como para dedicarse a algo productivo. En este contexto, una lectura como Walden 2 es extremadamente estimulante, pues promete una sociedad mucho más racional y relajada, aunque con un fondo realmente inquietante.

Habrá quien califique la sociedad descrita en Walden 2 como una utopía y otros como distopía. El autor plantea su libro como una novela que en realidad tiene mucho de ensayo, pues trata de la visita que realiza el protagonista con algunos amigos a esta comunidad y los diálogos que mantienen con su creador. Lo que contemplan, al menos en una primera impresión, es una sociedad armoniosa, caracterizada ante todo por la vida relajada de la que disfrutan sus miembros. Los trabajos, que se escogen voluntariamente, dan los créditos que otorgan el derecho de seguir viviendo en Walden 2 y no es necesario dedicar más de cuatro horas del día a los mismos. El resto es tiempo libre que se puede dedicar a actividades comunitarias o individuales. Desde luego se nos muestra que existe una intensa vida intelectual y artística en el seno de la comunidad. El gobierno está encarnado por un comité de sabios que va cambiando cada cierto tiempo, pero no de manera democrática, pues, aquí, a diferencia de lo que pensaban los anarquistas, es necesaria una autoridad, aunque no se trata de una autoridad represiva, sino conductista, en el sentido de que tiene las herramientas para arreglar cualquier comportamiento que perturbe la armonía del funcionamiento de la comuna:

"No estoy defendiendo la desaparición de todo gobierno, sino solamente de los que actualmente existen. Queremos un gobierno basado en la ciencia de la conducta, pues consideramos que es el único sistema que puede producir una estructura social permanente. Por primera vez en la historia estamos preparados para este tipo de gobierno , porque ahora podemos trabajar con el comportamiento humano de acuerdo con simples principios científicos. El defecto de los anarquistas es que confiaban demasiado en la naturaleza humana. Su doctrina fue una derivación de la filosofía del perfeccionismo."

Aunque practica una falsa humildad muy evidente, Frazier, el creador de la comunidad, se ve a sí mismo como un genio benévolo que al fin ha dado con la tecla para conseguir una sociedad basada en la felicidad humana. Y la herramienta para lograrlo es el conductismo, una doctrina científica que condiciona el comportamiento humano para orientarlo hacia el bien común. Esto hace que la libertad en la comunidad realmente brille por su ausencia, aunque sus miembros no lo sientan así. Que este sea el precio a pagar por la felicidad deriva necesariamente en un debate ético apasionante, ya que, según razona Frazier, el hombre plenamente libre no se parecerá al que describió Rosseau, por lo que es necesario condicionarlo para que elija sabiamente. Es verdad que muchos podrán argumentar que en la sociedad capitalista que habitamos en la actualidad tampoco somos libres y los condicionamientos que recibimos son mucho más siniestros, pero ser marionetas de una especie de dios benévolo, tal y como se insinúa en los últimos capítulos de Walden 2 tampoco tiene por qué ser el destino soñado para muchos. La novela de Skinner constituye un texto fundamental que prolonga ese anhelo de utopía que se encontraba presente ya en los textos de Platón.

domingo, 12 de abril de 2026

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE (1982), DE PETER WEIR.

En el convulso año 1965 - año en el que Estados Unidos iba a comenzar su desastrosa participación en el conflicto de Vietnam - había otro punto caliente en el sudeste asiático, en el que también se movían piezas en plena Guerra Fría. Un joven periodista llega a Yakarta en plena dictadura de Sukarno, con la misión de descubrir si son ciertos los rumores de insurrección comunista. Allí va a encontrar un mundo tan exótico como peligroso. La pequeña comunidad occidental vive de espaldas a la miseria imperante en la capital, los periodistas que conoce llevan allí el suficiente tiempo como para haberse convertido en unos cínicos y se aprovechan de sus privilegios frente a la necesidad de los indonesios, acudiendo con frecuencia a los baratos servicios de prostitución, cuyo centro neurálgico se encuentra en el cementerio. En toda esta oscuridad aparece una luz, representada por Jill Bryant, agregada de la embajada británica, con quien Guy Hamilton va a vivir un breve e intenso romance, en el que va a tener que probar si es más fuerte su instinto periodístico o el amor que siente por ella. Pero frente a todo destaca el personaje de Billy Kwan (por cuya interpretación ganó el Oscar Linda Hunt), un indonesio tan pequeño como inteligente, que será un verdadero guia para Hamilton en el complejo mundo en el que se ha sumergido. Kwan se presenta como un verdadero amigo del periodista, pero hay algo en él muy inquietante, puesto que es un tipo que pasa muchas horas solo, reflexionando y escribiendo dosieres acerca de la gente que lo rodea. Además, su orientación sexual también es ambigua, así como la política. Podría ser un espía comunista o de cualquier otro bando, pero el protagonista no tiene más opción que confiar en él. El año que vivimos peligrosamente es una película ejemplar en cuanto a ambientación y a la hora de mostrar todos los prismas que conforman un conflicto muy complejo, enmarcado en una época tan peculiar como la Guerra Fría. No se abstiene de mostrar ampliamente la miseria de los perdedores de la historia y de retratar a los occidentales como gente que no ha perdido todavía el espíritu colonial, a pesar de habitar ya en una nación independiente.

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sábado, 11 de abril de 2026

PRISCILLA (2023), DE SOFIA COPPOLA.

Hace cuatro años se estrenó un biopic sobre Elvis Presley que retrataba sobre todo las relaciones que mantuvo con su manager, una película muy disfrutable. Un año después llegó esta obra de Sofia Coppola que ofrece una visión más íntima de la estrella, pues aborda el romance con Priscilla Beaulieu, a la que conoció de adolescente mientras hacía el servicio militar en Alemania. Desde el principio se muestra el enorme desequilibrio en esta relación: mientras Elvis es una superestrella venerada por mujeres del mundo entero, ella es todavía casi una niña que debe pedir permiso a sus padres cada vez que tiene una cita con su incipiente novio. Aunque se diga que esta es una historia basada en hechos reales, en realidad se alimenta sobre todo de las declaraciones de Priscilla Presley, con lo que el retrato que ofrece de Elvis es el de un hombre un tanto desequilibrado y que podía ser muy violento e intimidante en ocasiones. Nadie dice que no fuera así, pero aquí estamos contemplando la versión de una de las partes. Estrictamente como película, Priscilla es una obra muy convencional que no retrata con suficiente profundidad las causas de la defitiva ruptura de la pareja. A destacar la intepretación de Jacob Elordi, que compone a un Elvis muy carismático, pero muy dependiente de su mujer (a la que, por otra parte, abandonaba frecuentemente para irse de gira) y de su círculo de amigos, que llenaban un autobús cada vez que tocaba desplazarse. Como retrato de la vida íntima de una estrella que debe aislarse de vez en cuando del mundo, Priscilla funciona razonablemente bien, pero no como un testimonio irrefutable de la misma.

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domingo, 5 de abril de 2026

SOLO EL CIELO LO SABE (1955), DE DOUGLAS SIRK.

Cary Scott es una viuda todavía joven, una mujer adinerada que, con una envidable posición social (sin ser inmensamente rica) está plenamente integrada en la alta sociedad de la pequeña localidad de Stoningham. El romance que comienza con el jardinero, un poco más joven que ella, es un asunto delicado que puede dar lugar a maliciosas habladurías en sus círculos sociales. Desde el primer momento Ron Kirby, un seguidor de las ideas de Thoreau, demuestra que tiene una filosofía de vida opuesta a la que Cary ha conocido toda su vida. Se trata de un tipo sencillo que no necesita nada superfluo, le basta con reformar un viejo molino que le pertenece para construir un hermoso hogar en el que vivir su historia de amor. Cary intenta adoptar esta forma de pensar, pero la oposición de los que se llaman sus amigos y, sobre todo, de sus hijos, resulta demasiado para ella, una mujer que no está preparada para una ruptura tan radical con su forma de vida. Nadie como Douglas Sirk hubiera sido capaz de mostrar de forma tan magistral la hipocresía de toda una clase social, que no admite entre ellos al que considera un sirviente, alguien de categoría inferior que sin duda tiene intenciones de aprovechar el romance para enriquecerse. La película muestra el contraste entre una vida tranquila y sin pretensiones materiales en plena naturaleza y el vacío de una existencia dedicada a reforzar el propio estatus social. Sus dos protagonistas están magníficos y transmiten una química perfecta en una historia que se cuenta de manera precisa en solo hora y media, muy lejos de los extendidos metrajes actuales. Toda una joya que, aunque muestra los prejucios de una época, sigue transmitiendo valores a los espectadores actuales.

P: 9

sábado, 4 de abril de 2026

VALOR SENTIMENTAL (2025), DE JOACHIM TRIER.

Como suele ser habitual en muchos triunfadores, en la última etapa de sus vidas advierten que su gran asignatura pendiente fue siempre su propia familia. Gustav Borg, un prestigioso director de cine, siente esta carencia e intenta compensarla con una última película, ofreciendo a una de sus dos hijas el papel principal. Nora es una actriz de teatro a la que conocemos sufriendo una tremenda crisis de ansiedad antes de salir al escenario. Su hermana Agnes lleva una vida más convencional y parece haberse reconciliado mejor con un pasado complicado. Ante la negativa de Nora a protagonizar su película, Borg debe recurrir a una estrella de Hollywood, una actriz muy profesional que hace todo lo que pueda por asumir el papel que se le está ofreciendo, pero el director siente que solo su hija podría comprenderlo con la necesaria profundidad, puesto que mucho del guión se basa en sus propias experiencias. Con este planteamiento, Valor sentimental intenta ofrecer un drama familiar de gran profundidad, pero pecando de tremendismo frente a unos problemas que son comunes en muchas familias y que la película retrata como excepcionales y traumáticos. Otro de los grandes problemas de la película de Trier es su extensa duración. Lo que podría haberse contado perfectamente en hora y media - obviando tramas que no llevan a ninguna parte, como la de la actriz de Hollywood - se estira hasta las dos horas y cuarto, un mal del que adolece mucho del cine de hoy. Al final Valor sentimental deja la sensación de algo mil veces visto, pero muy bien filmado e interpretado, pero sin una historia bien armada que deje enteramente satisfecho al espectador.

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COSAS PEQUEÑAS COMO ESTAS (2024), DE TIM MIELANTS.

Hace algunos años tuve ocasión de ver una película muy interesante, Las hermanas de la Magdalena, la estremecedora historia de unos conventos que funcionaron en Irlanda hasta 1996 que básicamente se dedicaban a explotar laboralmente a jóvenes que debían así expiar sus presuntos pecados, muchos de ellos relacionados con relaciones prematrimoniales. Cosas pequeñas como estas nos cuenta la historia de Bill Furlong, un hombre hecho a sí mismo que ha conseguido levantar un negocio moderadamente próspero de reparto de carbón. Estamos en 1985 y Furlong lleva una vida tan ordenada como consagrada a su familia, mientras intenta calmar la permanente ansiedad que le causan los recuerdos de una infancia de pobreza y privaciones. Ahora que ha conseguido una estabilidad, el protagonista teme perderlo todo, sobre todo cuando advierte como el convento local de la Magdalena, uno de sus principales clientes, trata a sus jóvenes internas. Algunas de las imágenes recuerdan a las de los campos de concentración del Tercer Reich. Lo malo es que Furlong no es un héroe, es un hombre temeroso con una posición social modesta, sin poder alguno para cambiar las cosas. ¿Debe arriesgarlo todo poniendo en peligro a su propia familia para denunciar una situación conocida y aceptada por la comunidad? Este es el gran dilema al que nos enfrenta la película de Mielants, un planteamiento muy interesante que podría haberse desarrollado mejor si el personaje principal no fuera tan plano y contenido, por lo que al final el resultado acaba siendo demasiado frio en una historia que reclamaba mayor profundidad.

P: 6

viernes, 3 de abril de 2026

LOS REQUISITOS DEL AMOR (2003), DE JOHN ARMSTRONG. UNA FILOSOFÍA DE LA INTIMIDAD.

Alcanzar un amor perfecto con la pareja es el ideal al que aspiran casi todas las personas que conviven en sociedad. Desde antiguo, mitos como el que describió Platon animan a encontrar en otra persona del sexo opuesto (o del mismo) aquello que nos falta en nosotros mismos. Aunque para muchos el relato del amor perfecto se encuentra en obras como Romeo y Julieta, en realidad el auténtico amor es el que perdura con los años y sabe superar todas las dificultades. Además, se trata indudablemente de una emoción que está en nuestros genes, pero que también ha sido moldeada social e históricamente: no es lo mismo el concepto de amor en la Edad Media que el de la sociedad occidental del siglo XXI.

Entre otras cosas, el amor correspondido refuerza algo tan importante como la autoestima, siempre que la otra persona sea capaz de ofrecernos "una mirada apreciativa que nos muestre nuestros aspectos más agradables", una mirada que sea precisa y amable y que no exagere nuestras virtudes ni se ensañe con nuestros defectos. Entonces vemos recompensados nuestros esfuerzos al estar con la persona indicada, puesto que el ritual de acercamiento al otro - depende de las capacidades de cada cual - puede ser agotador psicológicamente, pues en el interior de quien toma la iniciativa de acercarse a otra persona luchan el anhelo por ser correspondido con la posibilidad del fracaso y la humillación. Lo verdaderamente fascinante de todo esto es que conquistar a alguien anhelado no garantiza la felicidad:

"Esta es la tragedia intrinseca del amor. Si triunfa, si nuestro amor se ve correspondido, y desemboca en una relación, la persona con la que estamos debe acabar siendo distinta de la que imaginábamos. El amor anhela la cercanía, pero la cercanía siempre nos enfrenta a algo distinto de lo esperado, y con el tiempo esa persona que al principio parecía tan segura y llena de vida resulta ser un saco de ansiedades y miedos ocultos. Además, la seguridad de la rutina puede pillarnos desprevenidos: cuando intentábamos ganarnos su afectos nos mostrábamos ingeniosos y atentos, pero ahora que lo hemos conseguido volvemos a comportarnos de otro modo. Cuando triunfa, el amor nos lleva a asumir retos: tener hijos, comprar una casa, compartir las responsabilidades domésticas..., y para afrontar incluso moderadamente bien estas situaciones necesitaremos un montón de cualidades distintas a las que su día avivaron ese mismo amor."

Es lo que se llama madurez en el amor, algo que no suele aparecer en las grandes novelas o relatos clásicos que muestran una relación ardiente entre dos amantes. El protagonista de El gatopardo decía cínicamente que el matrimonio era un año de fuego y treinta de cenizas. El reto de una pareja es que esta famosa máxima no se haga realidad, aunque es muy difícil pensar en la rutina cuando una pareja empieza a conocerse. En este sentido, Los requisitos del amor trata de ser desmitificador, aunque reconociendo la magia que supone el enamoramiento. Por eso, porque todos hemos vivido experiencias similares, Armstrong interpela constantemente al lector, sin que esto se convierta en un libro de autoayuda, sino en un manual de aprendizaje, ya que siempre resulta algo insólito analizar el amor desde un enfoque más filosófico que emocional.

jueves, 2 de abril de 2026

Z (1969), DE COSTA-GAVRAS.

Tal y como se advierte al principio de la película, Z refleja hechos reales - ocurridos en Grecia - pero los traslada a un país del que no se dice su nombre para narrar una trama política en cuyo guión participó nada menos que Jorge Semprún. Se trata de una presunta democracia donde la oposición vive asediada y no puede expresarse libremente, por lo que cuando se va a organizar un acto en el que va a hablar un diputado que es la gran esperanza de la izquierda, las tensiones estallan y el diputado acaba asesinado. Lo que sigue son los intentos del Estado de ocultar los hechos frente a un juez de instrucción de comportamiento digno e incorruptible. Lo que podría haber sido una película impecable, debido a la fuerza del mensaje que se quiere transmitir, ha envejecido muy mal y vista hoy resulta desconcertante la poca sensación de verosimilitud que transmite. Que sus escenas de violencia no sean impactantes no importa demasiado, pero sí que molesta que todos los conspiradores de ultraderecha sean retratados como unos absolutos imbéciles cuya actuación en el magnicidio es una auténtica chapuza, por lo que se parecen más a villanos de Mortadelo y Filemón que a los que debían reflejarse en una película seria. Además, cuando están ante el juez todos muestran un comportamiento infantil y caen en las trampas dialécticas más sencillas. Además uno de ellos va vestido como Torrente (y su actuación es similar), lo que no hace sino sacarme todavía más de la trama presuntamente seria que estoy contemplando. Frente a todo esto la actuación tan digna del juez de instrucción queda como lo que la película podía haber sido y no fue. Pese a todo, Z sigue siendo una lección de politica filmada en unos años muy agitados y cuenta con las actuaciones muy dignas de Yves Montand e Irene Papas.

P: 5

REINA DE CORAZONES (2019), DE MAY EL-TOUKHY

Reina de corazones y su posterior remake francés, El último verano son prácticamente la misma película. Ambas hacen trizas las hipocresías del mundo burgués a través del peor de los escenarios posibles: la relación amorosa y sexual entre un adolescente y su madrastra. Y aquí la protagonista no puede aducir que es una mujer aburrida o frustrada, ya que se trata de una abogada exitosa y con una gran vida social. Pero se siente atraída por lo prohibido, por ese hijastro aparecido de la nada, con ese halo de rebeldía infinita que acaba volviéndola loca, hasta el punto de arriesgarlo todo por un poco de buen sexo. Esto no quiere decir que la abogada, con un historial impecable en cuanto a su vida familiar, se haya vuelto perversa de repente, sino que ha caído sin saber cómo en una tentación que parecía diseñada para ella y va a ser muy difícil ocultar las pruebas ante su marido, como bien conoce por su ejercicio profesional, precisamente como especialista en protección de menores. Pero lo mejor de ambas películas es que no ofrecen un discurso moral, sino que exhiben los hechos desnudos y es el propio espectador el que va a sentirse incómodo frente a unos hechos que muchos considerarán prohibidos e incluso depravados.

P: 6

miércoles, 1 de abril de 2026

LA DEUDA (2025), DE DANIEL GUZMÁN.

En una casa de un barrio céntrico de Madrid conviven una mujer muy mayor y un hombre que casi está llegando ya a los cincuenta. Pronto advertimos que no son madre e hijo, sino que él es un perdedor que tuvo la suerte de que Antonia le dejara vivir en su casa a cambio de compañía. El detonante de la trama es un drama social muy de nuestro tiempo: una deuda bancaria sobre el inmueble que quiere aprovechar un fondo buitre para convertir el domicilio de Antonia en uno más de esos malditos pisos turísticos que están echando de nuestras ciudades a los vecinos de siempre. Aquí entonces existen dos deudas: la que exige el banco y la que Lucas siente que tiene con Antonia, que quiere pagar acercándose a un grupo criminal que le ofrece un trabajo aparentemente fácil y bien retribuido, pero muy peligroso. Aunque a veces adolezca de falta de ritmo, La deuda es una película de género muy bien construída y que aprovecha muy bien sus limitaciones para ofrecer un producto correcto sin excesivas ambiciones. Hay personajes poco creíbles y no muy bien construídos, como el de la enfermera, pero en conjunto la película de Guzmán deja buen sabor de boca al espectador, ya que muestra una historia muy en consonancia con los problemas de una España que desde instancias oficiales dicen que va bien, mientras numerosas personas luchan cada día para conservar ese precario techo que tienen sobre sus cabezas. 

P: 6

lunes, 30 de marzo de 2026

AMARGA NAVIDAD (2026), DE PEDRO ALMODÓVAR.

Pedro Almodóvar elige de nuevo a sus propias experiencias como material de su guión y entrega una historia repleta de personajes guapos y que gozan de una envidiable riqueza material, pero que están amargados por diversas causas. El principal problema de Amarga Navidad es que ni las actuaciones ni los diálogos de sus actores son en absoluto creíbles, ni en la ficción que está inventando el director protagonista para su próxima película ni en su propia realidad, de la que extrae su inspiración como si fuera un vampiro para la gente que lo rodea. Y este es precisamente el tema que quiere plantear Almodóvar, los difusos límites entre realidad y ficción y el derecho del creador para apropiarse de las historias que lo rodean, por muy privadas que sean éstas, para poder verterlas en su arte cinematográfico, como ya hicieron antes directores como Fellini. Aunque al principio se sigue la historia con interés, el espectador pronto empieza a aburrirse ante esa colección de dramas sin sustancia, muy impostados y tremendos. Bien es cierto que la estética de la película y su dirección son impecables, pero eso no basta para mantener el interés en una narración que se va diluyendo poco a poco hasta provocar el desinterés más absoluto. Una obra tremendamente fallida que no desmerece en absoluto el legado de este gran director.

P: 3

ÉRASE UNA VEZ EL OESTE (2025), DE PETER BERG.

La historia del origen de Estados Unidos está teñida de sangre. Durante décadas el cine del oeste idealizó este periodo como unos años injustos para los indígenos, pero épicos. Érase una vez el oeste quiere hacer un retrato diferente, más realista y mucho más violento y sórdido. Para ello se parte de un episodio especialmente desconcertante, el ataque encubierto de los mormones - que querían hacerse con el control de Utah a toda costa - a una caravana de pioneros, provocando una auténtica masacre. A partir de ahí se derivan varias historias, aunque la de las intrigas de los mormones (quizá la más interesante) se diluye para dar más importancia a la huida de una fugitiva de la justicia a la que ayuda Isaac, un tipo huraño y violento que tiene un pasado de relaciones con los indios. Peter Berg muestra imágenes de violencia descarnada cada vez que tiene ocasión, ayudándose de un ángulo de cámara muy bajo para este tipo de escenas. Aquí no se es condescendiente con ninguno de los bandos en conflicto: tanto el ejército mormón como el de Estados Unidos están conformados por gente deplorable que ha conocido una vida de violencia. Los indios son tratados con algo más de respeto, aunque también son gente capaz de asesinar a sus cautivas a sangre fría, aunque a la que dejan sobrevivir tratan de integrarla en su tribu. En resumen, Érase una vez el oeste ofrece un retrato muy interesante, aunque algo lastrado en sus episodios finales, de cómo se conformó América realmente. Y esta realidad no es nada bonita.

P: 6

domingo, 29 de marzo de 2026

COMERÁS FLORES (2025), DE LUCÍA SOBRAL. LOS DÍAS IMPERFECTOS.

Además de ser una primera novela muy bien escrita, Lucía Sobral ha convencido a millares de lectores gracias a la temática que aborda: el maltrato psicológico en una pareja en la que existe una gran diferencia de edad. Desde el primer momento en el que Marina, de veinticinco años, conoce a Jaime, veinte años mayor que él, se siente absolutamente deslumbrada. Jaime es un tipo que se conserva muy bien y es un empresario de éxito que concede a su joven novia todo tipo de caprichos, ya sean solicitados o no. Poco a poco se va volviendo una presencia constante en su vida: necesita tener el control sobre Marina, haciéndole ver que el maduro de la pareja es él: ella debe ser moldeada, en cierto modo, en la idea narcisista que él tiene de la esposa perfecta, por lo que necesita castigarla psicológicamente cada vez que considera que ella incurre en un error.

Para culminar sus deseos, Jaime necesita apartar a Marina de su entorno, conseguir que él sea la única figura de referencia en su vida frente a su familia y amigos. Poco a poco el lector irá asistiendo al deterioro vital de la protagonista, con la paradoja de gozar de una existencia de lujos que jamás había soñado teñida con un sentimiento constante de miedo, porque los estallidos de furia de su pareja son terribles, por mucho que jamás llegue a agredirla físicamente. Nos encontramos ante un caso claro de violencia de género según las definiciones jurídicas actuales, pero también ante una relación tóxica en la que ella también padece problemas de autoestima, pues es una persona joven que todavía no ha superado la reciente muerte de su padre, por lo que se encuentra en un momento especialmente vulnerable. También es cierto que este tipo de maltrato también se da en sentido contrario. Muchas mujeres pueden aprovecharse de espíritus débiles para imponer su reinado de terror a su pareja. ¿Hubiera sido una novela más rompedora si se hubiera abordado de esta manera?

Comerás flores describe de una manera muy efectiva cómo es todo este proceso de imposición moral frente a la pareja indefensa. Cómo el maltratador sabe utilizar máscaras en las que se muestra ante los demás como un ser encantador, consiguiendo así dejar sin argumentos cualquier comentario de ella a sus íntimos. Desde luego Jaime consigue que Marina goce de días muy felices, pero estos siempre están bajo la sombra de un estallido que puede surgir con el menor pretexto. En este sentido la narración está diseñada para que el lector sufra junto a la protagonista y se sienta solidario con ella. Quizá el final es lo menos conseguido de la misma, pero el viaje previo al que nos ha invitado Lucía Sobral sí que merece la pena.

domingo, 22 de marzo de 2026

ALIMENTAR A LOS FANTASMAS (2024), DE TESSA HULLS.

El siglo XX fue una época tan terrible en algunos lugares del planeta que generaciones enteras de personas traumatizadas, traumas que pueden herederase de padres a hijos. El caso de China es especialmente sangrante, puesto que el país tuvo que interrumpir temporalmente su guerra civil para hacer frente a la invasión japonesa, reanudándola después de la Segunda Guerra Mundial. Pero lo que vino después fue el gobierno comunista enloquecido liderado por Mao, que produjo millones de muertos y el hundimiento de la economía del país. La abuela de la autora, Sun Yi, se vio obligada a abandonar el país al ser considerada enemiga del Régimen y la progresiva enfermedad mental que adquirió poco después afectó profundamente a la madre de la autora, que a su vez a la crianza de su hija, la propia Tessa Hulls. El cómic de Hulls, ganador del premio Pulitzer, es un análisis a la vez frío y apasionado de las repercusiones que ha tenido en su vida todo este drama familiar. Apelando a la siniestra historia de China en el siglo XX, la autora coloca a su familia en un verdadero torbellino de sufrimiento que debe ir siendo descifrado, por lo que la narración se va volviendo más y más compleja por momentos. Alimentar a los fantasmas no es un cómic complaciente, ya que muestra un dolor muy cercano sin filtros, apelando en muchas viñetas a representaciones pesadillescas a través de un dibujo muy denso y alegórico, que en ocasiones puede resultar incluso abrumador para el lector.

sábado, 21 de marzo de 2026

PERSONAJE SECUNDARIO (2025), DE ENRIQUE MURILLO. LA OSCURA TRASTIENDA DE LA EDICIÓN.

Cuando uno lleva toda una vida como lector, acercarse a un libro como éste resulta toda una revelación, ya que Enrique Murillo no ha sido un cualquiera en el mundo de la edición en España - aunque él insista en calificarse como personaje secundario - sino uno de los personajes más influyentes de los que han pasado por las principales editoriales de nuestro país. Murillo comenzó como lector de manuscritos para Carlos Barral y después de un periodo en Inglaterra, empezó a trabajar en la editorial Anagrama, la empresa que revolucionaría para siempre el sector en España. Antes que nada, después de su paso por el extranjero, el autor ya se había convertido en un hombre escéptico acerca de los niveles de lectura en nuestro país:

"Cada vez que veo los datos de las encuestas de lectura españolas me revuelco de risa y rabio de dolor. Primero, porque esas encuestas no son nada fiables. Y porque, en cualquier caso, cincuenta años más tarde seguimos más o menos igual. Aquí leer se considera «cultura» y lindezas semejantes, en lugar de pasión, entretenimiento y alimento cerebral cotidiano. La gente en España responde a las encuestas lo que cada uno piensa que queda bien. Y leer queda bien. Otra cosa es ponerse a leer un libro. Resulta claro que en nuestro país no se lee prácticamente nada si lo comparamos con lo que ocurre en el Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos o Escandinavia."

Para Anagrama Murillo empezó como traductor externo y terminó siéndolo todo para la editorial, con la paradoja de que jamás fue contratado como empleado por la misma. Fueron años apasionantes en los que se descubrieron autores que luego se convertirían en auténticos clásicos como Javier Marías, Álvaro Pombo o Vila-Matas, mientras se ofrecía a los lectores españoles traducciones de libros que se convertirían en auténticos éxitos, como La conjura de los necios, de Kennedy Toole, Bella del señor, de Albert Cohen o La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe. Si por algo se ha caracterizado la labor de Murillo en el mundo editorial es por su capacidad para descubrir nuevos valores que luego vendían decenas de miles de ejemplares.

Pero su paso por Anagrama, tan excitante, tuvo un lado oscuro. Buena parte de Personaje secundario está dedicado a ofrecer un retrato ciertamente negativo de Jorge Herralde, el fundador de la editorial. Descrito como alguien con muy poca empatía y escasos conocimientos literarios, terminó provocando que Murillo dejara la editorial ante la reiterada negativa de obtener un contrato laboral por parte de la misma. Además, el conflicto con Javier Marías, que discrepaba con las cifras de royalties que cobraba respecto a las ventas de sus libros, provocó que este autor también diera un portazo a Anagrama y terminara publicando en Alfaguara. Estos episodios están descritos con todo detalle. Herralde no volvió a dirigir la palabra a Murillo y - según palabras del autor - siempre temió que se dedicara a quitarle autores de Anagrama desde su trabajo en otras editoriales.

Personaje secundario, que es un libro muy extenso, continua con su paso por grandes grupos editoriales como Plaza & Janés, Alfaguara o Planeta. Pero antes cuenta un episodio muy interesante, referido a su paso por el diario El País y la fundación del famoso suplemento cultural Babelia, que sigue publicándose a día de hoy y sigue siendo una de las referencias en cuanto a crítica cultural de nuestro tiempo, una experiencia agridulce y un tanto surrealista, que reforzó su impresión de que las más altas instancias de los grandes grupos empresariales dedican más tiempo a las intrigas y navajazos internos que a mejorar sus productos escuchando los consejos de los profesionales que trabajan para ellos. También hay episodios muy jugosos referidos a la publicación de los libros de conversaciones del rey y de la reina, que vendieron en su momento cientos de miles de ejemplares o el vergonzoso caso del plagio en la novela firmada (que no escrita) por Ana Rosa Quintana.

En sus últimos años Murillo fundó una editorial de prestigio, Libros del lince, que no tuvo suerte, debido, entre otros factores, al impacto de la pandemia en sus ventas. Pero otras editoriales pequeñas y con vocación de ser prestigiosas sí han conseguido consolidarse frente a los grandes grupos que dominan la edición en España. El Acantilado, Gatopardo, Capitán Swing y muchas otras que han revolucionado el mundo del libro en un país en el que sigue leyéndose poco, pero en el que se lanzan más novedades que nunca. Cualquier interesado en la intrahistoria de la edición en España tiene como lectura obligatoria este Personaje secundario, una autobiografía escrita sin filtros por alguien que seguramente ya está de vuelta de todo y no teme ser criticado por la visión tan realista y cruda - entre otras cosas por la sistemática explotación laboral a la que se somete a numerosos trabajadores - de un mundo que es idealizado por muchos.

lunes, 16 de marzo de 2026

HOMICIDIO EN PRIMER GRADO (1995), DE MARC ROCCO.

Homicidio en primer grado comienza informando al espectador de que se trata de una película basada en hechos reales, pero cuando uno accede a la información real acerca de Henri Young, el preso en el que se inspira la historia, advierte que el guión ha edulcadorado en exceso su historia. Young no fue encarcelado en Alcatraz por robar cinco dólares para dar de comer a su hermana, sino por ser un ladrón de bancos y haber asesinado a una persona. Tampoco se corresponde con la realidad que pasara tres años en una celda de aislamiento en condiciones medievales. Y el asesinato del compañero que lo delató en su intento de fuga fue mucho más premeditado que lo sugiere la película. Dicho esto, Homicidio en primer grado es un drama carcelario que se sostiene sobre todo por el trabajo de un inmenso Kevin Bacon, que hace creíble a un personaje totalmente roto por el trato recibido en prisión. El resto consiste en un trama convencional protagonizada por un joven abogado que pelea contra los abusos del sistema e intenta probar que, lejos contener un programa de rehabilitación, la cárcel de Alcatraz empeora la conducta de los criminales debido al trato que reciben en la misma. La descripción de este ambiente carcelario y estremece al espectador, pues la película consigue mostrar a sus presos como víctimas. En cualquier caso, Homicidio en primer grado podría haber sido mucho mejor si se hubiera amoldado más a la realidad de los hechos que cuenta.

P: 5

domingo, 15 de marzo de 2026

QUIENES SE MARCHAN DE OMELAS (1973), DE URSULA K. LE GUIN. EL PRECIO DE LA PROSPERIDAD.

Quizá es éste el relato más famoso de Ursula K. Le Guin. Se describe al lector la ciudad de Omelas, un lugar en el que no existe la infelicidad, donde todos sus habitantes viven en armonía, sin violencia de ningún tipo y se celebran permanentemente festividades. La autora incita a cada lector a imaginarse cuál es su utopía perfecta y a aplicarla a Omelas. Vivir allí sería el fin de la angustia y la prosperidad absoluta, dado que las cosechas siempre son abundantes. Según parece, cada cual puede llevar la forma de vida que le apetezca aunque, según se describe, hay una propensión a lo festivo, quizá porque la mayoría de la gente imagina así su existencia ideal: en un desmadre permanente.

Pero esta felicidad se sostiene de una manera muy retorcida. En uno de los sótanos de la ciudad está encerrado un niño inocente. El chiquillo ha intentado en muchas ocasiones hablar con sus captores para ser liberado, pero estos nunca contestan. Vive en la penumbra, entre la suciedad y el abandono, completamente solo. Todos los ciudadanos lo visitan alguna vez y comprenden el precio de su felicidad. Si el niño fuera liberado, se dice, la sociedad se desmoronaría. ¿Hasta qué grado? No lo sabemos con exactitud, ni siquiera si dicha afirmación es tan solo una leyenda, una superstición que intenta explicar la extraña fortuna de Omelas. El caso es que el niño jamás es liberado y mucha gente reacciona a su sentimento de culpa abandonando para siempre la ciudad.

Como ya había hecho Dostoievski en Los hermanos Kamarazov, Le Guin plantea un dilema moral que incomoda profundamente al lector. Se trata de la doctrina utilitarista llevada al extremo, puesto que el sufrimiento intolerable de un ser inocente es la base de la felicidad de la inmensa mayoría. ¿Es un precio razonable a pagar? Quizá es esta una fábula acerca de cómo están construídas nuestras sociedades, cómo nuestra prosperidad se basa en el trabajo invisible de muchos desheredados y cómo preferimos mirar hacia otro lado pensando que el sistema es así y que sus consecuencias negativas para algunos son inevitables. Lo cierto es que Quienes se marchan de Omelas sigue fascinando a generaciones de lectores, entre otras cosas debido a la ambigüedad de su mensaje moral, dado que la narradora no se pronuncia en ningún momento acerca de lo que habría que hacer en esta situación, únicamente se limita a describir las vergüenzas ocultas de una sociedad utópica.

sábado, 14 de marzo de 2026

LA ÚLTIMA SESIÓN DE FREUD (2023), DE MATT BROWN.

La última sesión de Freud narra el presunto encuentro entre el creador del psicoanálisis y C.S. Lewis, el autor de Una pena en observación (papel que ya interpretó Anthony Hopkins muchos años antes, ahora es Freud). Se trata de una visita a casa de Freud de pocas horas, además en un momento muy concreto: cuando está comenzando la Segunda Guerra Mundial y cuando Freud, ya muy enfermo, se había trasladado a vivir a Londres, debido a la ocupación nazi de Viena. La conversación entre estos dos genios tiene momentos de gran interés, pero nunca acaba de arrancar del todo, debido a las constantes interrupciones - una alarma aérea, visitas, llamadas telefónicas - que cortan el hilo de la misma. La principal contradicción entre ambos interlocutores estriba en que Lewis es creyente y Freud es ateo, pero luego la conversación deriva en otros muchos asuntos sin profundizar en ninguno, quizá porque las conversaciones reales son así, no se preparan previamente y se pasa de un tema a otro continuamente. Hay también varios vistazos al pasado: los traumas de la infancia de Freud, los traumas de la Primera Guerra Mundial de Lewis... pero todo está dominado por la enfermedad del autor de La interpretación de los sueños. Ante todo es un hombre ya moribundo que necesita sus dosis de narcóticos para luchar contra un dolor constante en su mandíbula. Freud es un hombre que rie todo el tiempo, pero la suya es una risa amarga, la del hombre derrotado que sabe que le queda muy poco y que, cuando muera, no le va a estar esperando ningún Dios. Lewis es un tipo muy serio y reflexivo que contempla a Freud con la veneración de quien sabe que está ante un mito viviente. Una película muy curiosa, que podía haber sido mejor si hubiera llevado un poco más lejos sus interesantes premisas.

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jueves, 12 de marzo de 2026

EL AMANECER DE TODO (2021), DE DAVID GRAEBER Y DAVID WENGROW. UNA NUEVA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.

En cierto modo, El amanecer de todo es un libro revolucionario, que viene a poner patas arriba todo lo que nos habían contado sobre los orígenes de la civilización autores tan consagrados como Steven Pinker o Yuval Noah Harari. Partiendo de las teorías clásicas - y antagónicas -  de Rosseau (que estimaba que el hombre era bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompía) y Hobbes (que aseguraba que el estado natural del hombre era una especie de guerra de todos contra todos y la única manera de controlarlo es un Estado autoritario), se describía un proceso lineal en el paso del estado de naturaleza a la civilización, siendo la invención de la agricultura el factor determinante de este proceso. La amplia investigación emprendida por Graeber y Wengrow concluye que las cosas no son tan sencillas, puesto que hay numerosas evidencias de sociedades que no se corresponden con ese relato: ciudades basadas en la igualdad de todos sus habitantes, comunidades que cambiaban su autoridad dependiendo de la estación del año y sobre todo gente que vivía con grados insospechados de libertad y tiempo libre:

"En primer lugar, es muy raro imaginar que durante los 10.000 años (hay quien diría que, más bien, 20.000) durante los cuales se pintaron las paredes en Altamira, nadie —no solo en Altamira, sino en cualquier lugar del planeta— experimentara con formas alternativas de organización social. ¿Cuántas probabilidades hay de que haya sido así? En segundo lugar, ¿no es la capacidad de experimentar con diferentes formas de organización social, en sí misma, parte esencial de lo que nos convierte en humanos, es decir, seres con la capacidad de autocreación, incluso de libertad? La cuestión fundamental en la historia de la humanidad no es nuestro acceso igualitario a recursos materiales (tierra, calorías, medios de producción), si bien estas cosas son, obviamente, importantes, sino nuestra igual capacidad para contribuir a decisiones acerca de cómo vivir juntos. Evidentemente, ejercer esa capacidad implica que debería haber algo importante que decidir, en primer lugar.

Si, como muchos sugieren, el futuro de nuestra especie gira ahora en nuestra capacidad para crear algo diferente (digamos, por ejemplo, un sistema en el que la riqueza no pueda convertirse libremente en poder, o en el que no se les diga a algunas personas que sus necesidades son irrelevantes, ni que sus vidas carecen de valor), entonces lo que definitivamente importa es si podemos redescubrir las libertades que nos convierten, en primer lugar, en seres humanos. Ya en 1936 el prehistoriador V. Gordon Childe escribió un libro titulado Man Makes Himself. Más allá del machismo del título (que se traduce del inglés como «hombre se hace a sí mismo»), ese es el espíritu que queremos invocar. Somos proyectos de autocreación colectiva. ¿Qué tal si nos acercamos así a la historia de la humanidad? ¿Y si tratamos a la gente, desde el principio, como criaturas inteligentes, imaginativas y lúdicas que merecen ser comprendidas como tales? ¿Qué tal si, en lugar de contar una historia acerca de cómo nuestra especie cayó en desgracia desde algún idílico estado de igualdad, nos preguntamos cómo acabamos atrapados en grilletes conceptuales tan pesados que no somos capaces siquiera de imaginar la capacidad de reinventarnos?"

Estas evidencias de vida en libertad chocaron a los primeros colonizadores de occidente que llegaron a norteamérica, puesto que los seres que allí habitaban no se consideraban inferiores, ni siquiera intelectualmente, a los europeos recién llegados. Vivían de una forma alternativa en la que daban menos importancia a los bienes materiales, pero ellos decían contar con activos mucho más importantes: tranquilidad, comodidad y tiempo. Hay numerosos testimonios de la época de europeos que, por unas circunstancias u otras terminaban viviendo entre los indígenas y, más tarde, se negaban a volver a la civilización. Mientras tanto, nuestras sociedades son prósperas, pero la mayoría de los ciudadanos que emplea la mayor parte de su tiempo en empleos que no le aportan otra cosa que los medios de supervivencia, siente que las cosas podrían ser de otro modo, que el hecho de que un reducido porcentaje de la población controle la riqueza y el destino de todos los demás es una anomalía que quizá algún día se corrija.

Parece ser que numerosas comunidades vivían bajo la sombra de tres libertades: la libertad de abandonar la propia comunidad sabiendo que será bienvenido en tierras lejanas, la libertad de pasar de unas estructuras sociales a otras y la libertad de desobedecer a las autoridades sin consecuencias graves. Son postulados inconcebibles hoy en día, pero algo común, parece ser, en épocas pretéritas. Y esto podía funcionar así incluso en aglomeraciones importantes de personas, que no necesitaban una autoridad dictatorial para organizarse como sociedad, algo que empezó a ser frecuente mucho más tarde, con la creación de los primeros imperios en el área de Oriente Medio. Evidentemente no todas las sociedades del Neolítico fueron paradisiacas, aunque la guerra era una actividad menos frecuente de lo que se cree. Simplemente existían formas alternativas de organización social que parecen insólitas a nuestros ojos acostumbrados a Estados férreos que controlan mediante leyes cualquier aspecto de la vida social y sancionan, a veces duramente, a los que incumplen. El libro de Graber y Wengrow nos abre los ojos a formas alternativas de vida social y nos hace pensar en cómo serían las cosas si la historia hubiera avanzado de un modo alternativo.

MI AMIGA EVA (2025), DE CESC GAY.

Eva, la protagonista, tiene cincuenta años y se puede decir que su vida es envidiable, con unos niveles de estabilidad económica y amorosa que serían la envidia de muchos espectadores. Vive en Barcelona, habita un piso de aspecto prohibitivo en las actuales circunstancias inmobiliarias y está casado con un hombre muy guapo que la adora. Además tiene dos hijas sanas. Pero en un viaje de trabajo a Roma se da cuenta de que algo falta en su vida: quiere volver a sentir esas mariposas en el estómago que caracterizan la fase de enamoramiento incial en una relación. Aunque no quiera admitirlo durante el metraje, el deseo se lo ha activado un breve encuentro con un guionista argentino, lo que será el detonante de que se separe de su pareja y emprenda un nuevo camino en solitario en busca de nuevas emociones. El resto de la película sigue un esquema mil veces visto, con situaciones de comedia ligera en las que Eva va quedando con pretendientes con rasgos ridículos hasta que un encuentro casual nos lleve al final feliz. Lo mejor de Mi amiga Eva, como en otras películas de Gay es el retrato de la Barcelona que habita gente acomodada, cuyos problemas tienen mucho más que ver con lo espiritual que con lo material.

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martes, 10 de marzo de 2026

AL FINAL DE LA ESCAPADA (1960), DE JEAN-LUC GODARD.

La nueva película de Richard Linklater ha vuelto a poner de actualidad a la que es considerada como la impulsora de la nouvelle vague francesa, un movimiento que quería ir más allá del cine clásico rompiendo sus reglas. Lo mejor de Al final de la escapada es que se trata de un experimento que sale bien, tan bien que se ha convertido en una obra mítica y la imagen de Jean Seberg vendiendo periódicos junto a Jean Paul Belmondo en una de las más icónicas de la historia del cine. El espectador debe entrar en el juego para disfrutar plenamente de la obra, debe comprender que se trata de una película con rodaje realizado al natural, improvisando, en el que hay numerosas personas que miran directamente a la cámara y no hay planificación de planos y secuencias. El guión sigue las andanzas de Michel, un criminal de poca monta que regresa a París buscando refugio después de haber cometido un asesinato. Michel cuenta con un buen puñado de mujeres dispuestas a prestarle dinero, pero su interés principal se centra en Patricia, una joven americana de no muchas luces, pero con la que existe una química indudable. Al final de la escapada se debate entre lo cómico y lo trágico. No hay duda de que es puro cine, aunque sea por el retrato naturalista y auténtico que ofrece de las calles de un París muy diferente al de hoy día, el de finales de los cincuenta, un París repleto de vida que es el escenario ideal para rodar esta historia de amor loco protagonizada por unos personajes sin propósito, que solo quieren vivir un poco más sin saber lo que va a pasar mañana. Un rodaje caótico, que podría haber dado como resultado un auténtico desastre, dio lugar a una obra que puede gustar más o menos, pero que ha influido en el cine posterior como pocas lo han conseguido.

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lunes, 9 de marzo de 2026

ODIO ENTRE HERMANOS (1949), DE JOSEPH L. MANKIEWICZ.

Odio entre hermanos es un estupendo retrato de una familia de origen italiano que prospera en Nueva York. No se trata de los Corleone, sino de los Monetti, cuyo patriarca, después de regentar una humilde peluquería funda una casa de créditos muy próspera, pero que llega a tener problemas con la Hacienda estadounidense. Aquí Mankiewicz es capaz de reflejar en pocos trazos la personalidad del padre y de los cuatro hermanos que heredarán el negocio y sus conflictos presentes y futuros. Destaca ante todo la estupenda interpretación de Edward G. Robinson, al que se le ve disfrutar con un papel que le va como anillo al dedo, pues pone toda la carne en el asador para reflejar la pasión de un italiano que ha prosperado rápidamente a base de trabajo duro. Entre los hijos hay de todo: el aficionado al boxeo que se deja manipular por sus hermanos, el abogado inteligente que debe elegir entre una buena chica italiana y otra con una personalidad más ambigua y el que está casado con una dama de la alta sociedad que le exige un salario más alto a su esposo. La trama va derivando poco a poco desde el drama familiar al cine negro, sin llegar a ser una película pura del género. La trama, bastante compleja en realidad, es condensada de manera magistral en poco más de hora y media por su director, un guión que quizá hoy día podría justificar una serie de varias temporadas.

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