domingo, 26 de abril de 2026

CUENTOS COMPLETOS (1833-1849), DE EDGAR ALLAN POE. RELATOS DE LO GROTESCO Y LO ARABESCO.

Acercarse a los cuentos de Edgar Allan Poe no solo supone leer una de las obras más perturbadoras de la historia de la literatura, sino también a la de un auténtico innovador, pues Poe fue introductor de varios géneros que han hecho fortuna en numerosos autores posteriores. Su influencia es indudable en maestros como Borges (del que apreciamos numerosos homenajes a relatos de Poe que comienzan con citas bibliográficas presuntamente eruditas), Cortázar (su mejor traductor), Lovecraft, Baudelaire, Wilde, Quiroga... La lista sería interminable y da idea de la genialidad de un autor que no fue suficientemente exitoso en su tormentosa y corta existencia. Sus relatos más famosos nos llegan a lo más profundo porque están extraídos del fondo de una mente muy perturbadora y exploran los miedos inconscientes del ser humano: la muerte, con todas sus manifestaciones de horror, sufrimiento e incluso malos olores, el miedo a ser enterrado vivo, la enfermedad que nos aisla de los semejantes, la decadencia de linajes malditos... Todo lo que nos parece horrible pero a la vez atrayente está expresado por Poe con una prosa admirable que incide en lo ambiguo, en esa fina línea que existe entre lo sobrenatural y lo cotidinao y que nos inquieta especialmente, porque en el fondo sabemos que nuestro destino final puede estar poblado de todas estas pesadillas.

Pero no solo de horror vive Poe. También es el creador del relato policiaco moderno, con esos admirables relatos protagonizados por ese predecesor de Sherlock Holmes que es Auguste Dupin. Especialmente brillante en este sentido es La carta robada, en el que la resolución del misterio es tan simple como admirable. También hay cuentos fundamentados en la ciencia ficción más primitiva y otros que preceden a las aventuras de autores como Julio Verne (aunque en este caso la remisión más obvia sería a su novela Las aventuras de Arthur Gordon Pym). Es justo comentar también que buena parte de su producción en este tipo de literatura no es tan brillante. Hay relatos mal ejecutados, aburridos o paródicos de su propia producción, otros que quieren ser excesivamente científicos o simbólicos respecto a la política estadounidense de su época, que han quedado anticuados. Pero es bueno leerlos todos para advertir que los genios no siempre están acertados y que las obras maestras pueden tener como precio otras que no lo son tanto. 

Pero al final el lector se queda con los grandes clásicos, con ese perturbador diálogo con el moribundo Valdemar, con la intriga de El pozo y el péndulo, con el terror absoluto de El entierro prematuro o incluso con uno de mis favoritos, que describe el horror que es capaz de engendrar la propia naturaleza. Se trata de El descenso al Maelström, en el que el protagonista no se salva por azar, sino por la fria observación del fenómeno que está a punto de acabar con su vida, aunque dicha salvación tiene un alto precio. Cuentos a los que uno se puede acercar en diferentes ocasiones a través de los años y que siempre estarán ahí provocando profundas sensaciones en el lector. Especialmente recomendable es acercarse a la edición de Páginas de espuma, puesto que cada cuento aparece con el comentario de un escritor diferente.

sábado, 25 de abril de 2026

MIERDIFICACIÓN (2025), DE CORY DOCTOROW. QUÉ HACER ANTE LA APROPIACIÓN DE INTERNET POR LAS GRANDES TECNOLÓGICAS.

Hace veintincinco años internet era un medio de comunicación novedoso que podría definirse como la tierra de la gran promesa. Porque todo eran augurios de felicidad ante una red que parecía un sueño de libertad hecho realidad. Y al principio internet tenía algo de eso. Navegar era una experiencia excitante, como explorar un continente nuevo y peligroso que ofrecía infinitas posibilidades. La comunicación entre personas era mucho más sencilla y las páginas eran artesanales y no contaminadas por publicidad. Entre otras cosas, que hoy producen algo de sonrojo, muchos analistas prometían que internet reforzaría los vínculos democráticos entre el Estado y sus ciudadanos y también serviría, entre otras muchas cosas, para que cada persona pudiera ser un pequeño periodista que contara las noticias de las que fuera testigo en tiempo real. La red iba a ser un espacio de libertades presidido por la veracidad de sus contenidos que nadie iba a poder gobernar y que se autorregularía a través de la calidad de las propuestas que cualquier persona con talento podía difundir sin censuras de ningún tipo.

Todos sabemos en lo que han derivado todas estas ingenuas promesas. Ahora internet es un espacio dominado por un pequeño puñado de empresas cuyo máximo interés es la explotación económica de los datos que consigue de los comportamientos en la red de millones y millones de usuarios. Mientras la oferta sigue siendo aparentemente infinita, los contenidos se degradan y no se premia la calidad sino la capacidad de suscitar emociones rápidas, de usar y tirar. Se estimula ante todo la adicción de los navegantes a aplicaciones y páginas sin utilidad práctica, pero que pueden otorgar sorprendentes réditos económicos a unos pocos. 

Como no podía ser de otra manera Mierdificación pone su foco en los grandes villanos de esta historia, en esas multinacionales que ya no solo son dueñas de inmensas riquezas económicas, sino que cuentan con el poder de manipular las emociones del mundo. Se trata de empresas como Google, Amazon o Facebook, que poco a poco se han hecho imprescindibles para millones de personas que quedan atrapadas por unas reglas que no las favorecen en absoluto. A cambio de servicios que pueden parecer gratuítos la gente ofrece información acerca de sus más íntimos deseos a unas empresas que pueden ir personalizando sus ofertas publicitarias de manera cada vez más eficaz mientras van destruyendo sistemáticamente cualquier posible competencia. Pero eso no quiere decir que estos servicios sean cada vez mejores, sino todo lo contrario. Su principal interés no es la satisfacción de sus usuarios, sino la de sus clientes, que son las empresas que se van a beneficiar del comercio de datos. Como no hay alternativas, la gente queda atrapada por unos servicios que una vez funcionaron bien, pero cada vez son peores. 

Frente a la tendencia a la colaboración que se establecía como fundamental en el internet viejo y querido, ahora lo preponderante es la idea de dominación y esto no solo afecta a los consumidores, sino también a los empleados de estas multinacionales que ven empeorar año tras año sus condiciones de trabajo, ya que no hay alternativas al mismo y su esfuerzo es fácilmente reemplazable. Todo se resume en un texto de Doctorow publicado hace un mes en el suplemento Ideas de El País:

"La mierdificación describe el proceso de degradación caracterísitco de las plataformas: al principio, se portan bien con los usarios, al mismo tiempo que buscan la forma de fidelizarlos. En cuanto los responsables de una plataforma saben que los usuarios están fidelizados y no pueden irse así como así, empiezan a tratarlos peor (los espían, los manipulan, los bombardean con anuncios) para atraer a clientes del mundo de la empresa, que también acaban fidelizados, porque necesitan a los usuarios cautivos. Por último, la plataforma elimina el valor que aportaba y no deja más que un valor residual que es el mínimo necesario para mantener a los usarios atrapados en la platafomra y a las empresas atrapadas en los usuarios. Este valor se transfiere a los directivos y los accionistas y la plataforma se convierte en un montón de mierda."

Como puede observarse, se trata de un panorama verdaderamente desolador del que todos formamos parte de manera más o menos voluntaria. Que millones de ciudadanos hayan sido capaces de votar a un individuo tan transparentemente siniestro como Donald Trump, dice mucho de la capacidad de manipular con la que cuentan estas empresas que dominan el mundo actual de maneras absolutamente insospechadas.

SIEMPRE ES INVIERNO (2025), DE DAVID TRUEBA.

Al principio el personaje protagonista de Siempre es invierno aparece como un perdedor, que participa sin esperanzas de triunfo en un concurso internacional de arquitectura y experimenta en ese mismo viaje la ruptura con su pareja. Miguel parece tomarse todas estas desgracias con filosofía y se queda unos días en la ciudad belga a la que ha acudido para la competición. Entonces es cuando toma protagonismo un personaje que aparece al principio y creíamos que iba a ser circunstancial: se trata de Olga, una mujer muy madura que ha servido como acompañante de la pareja a su llegada a Bélgica. Entonces comienza un extraño romance marcado por una gran diferencia de edad en el que ambos protagonistas intentan no sentirse incómodos. El resto de la película sigue los siguientes meses de la vida de un Miguel que parece ir resolviendo todos sus problemas poco a poco, excepto el amoroso. ¿Ha dejado en él un poso sentimental la breve relación con Olga? Siempre es invierno es una película muy irregular, un tanto falta de ritmo y de mensaje un tanto confuso (aunque finalmente aprueba la relación entre Miguel y Olga lo hace de una forma incómoda para los protagonistas, incomodidad que se acaba transmitiendo al espectador), algo que puede remitir al panorama amoroso tan nebuloso al que se enfrenta tanta gente en la actualidad.

P: 5

domingo, 19 de abril de 2026

SUCEDIÓ UNA NOCHE (1934), DE FRANK CAPRA.

A pesar de que fue uno de los grandes éxitos cinematográficos en su momento (se llevó los Oscars más importantes), casi nadie creía en Sucedió una noche cuando fue concebida, entre otras cosas porque la mitad de su metraje transcurría en el poco glaumuroso espacio de un autobús. Pero la de Capra es una de esas películas que contienen una magia especial, sustentada por un guión que es mejorado por la indudable química en pantalla que muestran Gable y Colbert. Aquí todo se resume en el explosivo encuentro entre dos mundos: el de una rica heredera que huye de su padre, que estaba intentando evitar su boda con un famoso piloto de carreras con un periodista en horas bajas que siente que está ante la historria de su vida cuando advierte quien es su compañera de viaje. Con algunas escenas muy atrevidas propias de una época en el que todavía el cine era libre (la del autostop o las que protagonizan en la intimidad de la habitación del motel), Sucedió una noche llega a sus cotas más altas cuando esta pareja accidental tiene que disimular que son un matrimonio ya desgastado e improvisan una muy elocuente discusión, quizá porque se han odiado un poco antes de que surja el amor entre ellos. Toda una fábula procedente del Hollywood clásico cuyo visionado nunca decepciona.

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sábado, 18 de abril de 2026

WALDEN 2 (1948), DE BURRHUS FREDERIC SKINNER. HACIA UNA SOCIEDAD CIENTÍFICAMENTE CONSTRUÍDA.

Todavía recuerdo las promesas de hace treinta años en libros y artículos de periódico acerca del futuro fin del trabajo, de la progresiva disminución de horas en los empleos hasta llegar a su extinción, para culminar con una especie de mundo feliz en el que todo el mundo tendría tiempo para dedicarlo al ocio. La realidad ha demostrado que, lejos de acercarse a estos vaticinios, la realidad es que la gente trabaja incluso mayor número de horas. Además, las nuevas tecnologías que permiten estar conectados todo el tiempo permiten que la oficina se instale también en casa, por lo que mucha gente no tiene más remedio que adelantar trabajo desde sus propios domicilios si quiere cumplir con las tareas encomendadas. Todo esto, en el contexto de una sociedad cada día más competitiva y más exigente hace que la ansiedad sea la gran plaga de nuestro tiempo. Si contamos los necesarios desplazamientos de ida y de vuelta, el tiempo total dedicado al trabajo se dispara y cuando llega a casa, la gente se encuentra demasiado agotada como para dedicarse a algo productivo. En este contexto, una lectura como Walden 2 es extremadamente estimulante, pues promete una sociedad mucho más racional y relajada, aunque con un fondo realmente inquietante.

Habrá quien califique la sociedad descrita en Walden 2 como una utopía y otros como distopía. El autor plantea su libro como una novela que en realidad tiene mucho de ensayo, pues trata de la visita que realiza el protagonista con algunos amigos a esta comunidad y los diálogos que mantienen con su creador. Lo que contemplan, al menos en una primera impresión, es una sociedad armoniosa, caracterizada ante todo por la vida relajada de la que disfrutan sus miembros. Los trabajos, que se escogen voluntariamente, dan los créditos que otorgan el derecho de seguir viviendo en Walden 2 y no es necesario dedicar más de cuatro horas del día a los mismos. El resto es tiempo libre que se puede dedicar a actividades comunitarias o individuales. Desde luego se nos muestra que existe una intensa vida intelectual y artística en el seno de la comunidad. El gobierno está encarnado por un comité de sabios que va cambiando cada cierto tiempo, pero no de manera democrática, pues, aquí, a diferencia de lo que pensaban los anarquistas, es necesaria una autoridad, aunque no se trata de una autoridad represiva, sino conductista, en el sentido de que tiene las herramientas para arreglar cualquier comportamiento que perturbe la armonía del funcionamiento de la comuna:

"No estoy defendiendo la desaparición de todo gobierno, sino solamente de los que actualmente existen. Queremos un gobierno basado en la ciencia de la conducta, pues consideramos que es el único sistema que puede producir una estructura social permanente. Por primera vez en la historia estamos preparados para este tipo de gobierno , porque ahora podemos trabajar con el comportamiento humano de acuerdo con simples principios científicos. El defecto de los anarquistas es que confiaban demasiado en la naturaleza humana. Su doctrina fue una derivación de la filosofía del perfeccionismo."

Aunque practica una falsa humildad muy evidente, Frazier, el creador de la comunidad, se ve a sí mismo como un genio benévolo que al fin ha dado con la tecla para conseguir una sociedad basada en la felicidad humana. Y la herramienta para lograrlo es el conductismo, una doctrina científica que condiciona el comportamiento humano para orientarlo hacia el bien común. Esto hace que la libertad en la comunidad realmente brille por su ausencia, aunque sus miembros no lo sientan así. Que este sea el precio a pagar por la felicidad deriva necesariamente en un debate ético apasionante, ya que, según razona Frazier, el hombre plenamente libre no se parecerá al que describió Rosseau, por lo que es necesario condicionarlo para que elija sabiamente. Es verdad que muchos podrán argumentar que en la sociedad capitalista que habitamos en la actualidad tampoco somos libres y los condicionamientos que recibimos son mucho más siniestros, pero ser marionetas de una especie de dios benévolo, tal y como se insinúa en los últimos capítulos de Walden 2 tampoco tiene por qué ser el destino soñado para muchos. La novela de Skinner constituye un texto fundamental que prolonga ese anhelo de utopía que se encontraba presente ya en los textos de Platón.

domingo, 12 de abril de 2026

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE (1982), DE PETER WEIR.

En el convulso año 1965 - año en el que Estados Unidos iba a comenzar su desastrosa participación en el conflicto de Vietnam - había otro punto caliente en el sudeste asiático, en el que también se movían piezas en plena Guerra Fría. Un joven periodista llega a Yakarta en plena dictadura de Sukarno, con la misión de descubrir si son ciertos los rumores de insurrección comunista. Allí va a encontrar un mundo tan exótico como peligroso. La pequeña comunidad occidental vive de espaldas a la miseria imperante en la capital, los periodistas que conoce llevan allí el suficiente tiempo como para haberse convertido en unos cínicos y se aprovechan de sus privilegios frente a la necesidad de los indonesios, acudiendo con frecuencia a los baratos servicios de prostitución, cuyo centro neurálgico se encuentra en el cementerio. En toda esta oscuridad aparece una luz, representada por Jill Bryant, agregada de la embajada británica, con quien Guy Hamilton va a vivir un breve e intenso romance, en el que va a tener que probar si es más fuerte su instinto periodístico o el amor que siente por ella. Pero frente a todo destaca el personaje de Billy Kwan (por cuya interpretación ganó el Oscar Linda Hunt), un indonesio tan pequeño como inteligente, que será un verdadero guia para Hamilton en el complejo mundo en el que se ha sumergido. Kwan se presenta como un verdadero amigo del periodista, pero hay algo en él muy inquietante, puesto que es un tipo que pasa muchas horas solo, reflexionando y escribiendo dosieres acerca de la gente que lo rodea. Además, su orientación sexual también es ambigua, así como la política. Podría ser un espía comunista o de cualquier otro bando, pero el protagonista no tiene más opción que confiar en él. El año que vivimos peligrosamente es una película ejemplar en cuanto a ambientación y a la hora de mostrar todos los prismas que conforman un conflicto muy complejo, enmarcado en una época tan peculiar como la Guerra Fría. No se abstiene de mostrar ampliamente la miseria de los perdedores de la historia y de retratar a los occidentales como gente que no ha perdido todavía el espíritu colonial, a pesar de habitar ya en una nación independiente.

P: 9

sábado, 11 de abril de 2026

PRISCILLA (2023), DE SOFIA COPPOLA.

Hace cuatro años se estrenó un biopic sobre Elvis Presley que retrataba sobre todo las relaciones que mantuvo con su manager, una película muy disfrutable. Un año después llegó esta obra de Sofia Coppola que ofrece una visión más íntima de la estrella, pues aborda el romance con Priscilla Beaulieu, a la que conoció de adolescente mientras hacía el servicio militar en Alemania. Desde el principio se muestra el enorme desequilibrio en esta relación: mientras Elvis es una superestrella venerada por mujeres del mundo entero, ella es todavía casi una niña que debe pedir permiso a sus padres cada vez que tiene una cita con su incipiente novio. Aunque se diga que esta es una historia basada en hechos reales, en realidad se alimenta sobre todo de las declaraciones de Priscilla Presley, con lo que el retrato que ofrece de Elvis es el de un hombre un tanto desequilibrado y que podía ser muy violento e intimidante en ocasiones. Nadie dice que no fuera así, pero aquí estamos contemplando la versión de una de las partes. Estrictamente como película, Priscilla es una obra muy convencional que no retrata con suficiente profundidad las causas de la defitiva ruptura de la pareja. A destacar la intepretación de Jacob Elordi, que compone a un Elvis muy carismático, pero muy dependiente de su mujer (a la que, por otra parte, abandonaba frecuentemente para irse de gira) y de su círculo de amigos, que llenaban un autobús cada vez que tocaba desplazarse. Como retrato de la vida íntima de una estrella que debe aislarse de vez en cuando del mundo, Priscilla funciona razonablemente bien, pero no como un testimonio irrefutable de la misma.

P: 5

domingo, 5 de abril de 2026

SOLO EL CIELO LO SABE (1955), DE DOUGLAS SIRK.

Cary Scott es una viuda todavía joven, una mujer adinerada que, con una envidable posición social (sin ser inmensamente rica) está plenamente integrada en la alta sociedad de la pequeña localidad de Stoningham. El romance que comienza con el jardinero, un poco más joven que ella, es un asunto delicado que puede dar lugar a maliciosas habladurías en sus círculos sociales. Desde el primer momento Ron Kirby, un seguidor de las ideas de Thoreau, demuestra que tiene una filosofía de vida opuesta a la que Cary ha conocido toda su vida. Se trata de un tipo sencillo que no necesita nada superfluo, le basta con reformar un viejo molino que le pertenece para construir un hermoso hogar en el que vivir su historia de amor. Cary intenta adoptar esta forma de pensar, pero la oposición de los que se llaman sus amigos y, sobre todo, de sus hijos, resulta demasiado para ella, una mujer que no está preparada para una ruptura tan radical con su forma de vida. Nadie como Douglas Sirk hubiera sido capaz de mostrar de forma tan magistral la hipocresía de toda una clase social, que no admite entre ellos al que considera un sirviente, alguien de categoría inferior que sin duda tiene intenciones de aprovechar el romance para enriquecerse. La película muestra el contraste entre una vida tranquila y sin pretensiones materiales en plena naturaleza y el vacío de una existencia dedicada a reforzar el propio estatus social. Sus dos protagonistas están magníficos y transmiten una química perfecta en una historia que se cuenta de manera precisa en solo hora y media, muy lejos de los extendidos metrajes actuales. Toda una joya que, aunque muestra los prejucios de una época, sigue transmitiendo valores a los espectadores actuales.

P: 9

sábado, 4 de abril de 2026

VALOR SENTIMENTAL (2025), DE JOACHIM TRIER.

Como suele ser habitual en muchos triunfadores, en la última etapa de sus vidas advierten que su gran asignatura pendiente fue siempre su propia familia. Gustav Borg, un prestigioso director de cine, siente esta carencia e intenta compensarla con una última película, ofreciendo a una de sus dos hijas el papel principal. Nora es una actriz de teatro a la que conocemos sufriendo una tremenda crisis de ansiedad antes de salir al escenario. Su hermana Agnes lleva una vida más convencional y parece haberse reconciliado mejor con un pasado complicado. Ante la negativa de Nora a protagonizar su película, Borg debe recurrir a una estrella de Hollywood, una actriz muy profesional que hace todo lo que pueda por asumir el papel que se le está ofreciendo, pero el director siente que solo su hija podría comprenderlo con la necesaria profundidad, puesto que mucho del guión se basa en sus propias experiencias. Con este planteamiento, Valor sentimental intenta ofrecer un drama familiar de gran profundidad, pero pecando de tremendismo frente a unos problemas que son comunes en muchas familias y que la película retrata como excepcionales y traumáticos. Otro de los grandes problemas de la película de Trier es su extensa duración. Lo que podría haberse contado perfectamente en hora y media - obviando tramas que no llevan a ninguna parte, como la de la actriz de Hollywood - se estira hasta las dos horas y cuarto, un mal del que adolece mucho del cine de hoy. Al final Valor sentimental deja la sensación de algo mil veces visto, pero muy bien filmado e interpretado, pero sin una historia bien armada que deje enteramente satisfecho al espectador.

P: 6

COSAS PEQUEÑAS COMO ESTAS (2024), DE TIM MIELANTS.

Hace algunos años tuve ocasión de ver una película muy interesante, Las hermanas de la Magdalena, la estremecedora historia de unos conventos que funcionaron en Irlanda hasta 1996 que básicamente se dedicaban a explotar laboralmente a jóvenes que debían así expiar sus presuntos pecados, muchos de ellos relacionados con relaciones prematrimoniales. Cosas pequeñas como estas nos cuenta la historia de Bill Furlong, un hombre hecho a sí mismo que ha conseguido levantar un negocio moderadamente próspero de reparto de carbón. Estamos en 1985 y Furlong lleva una vida tan ordenada como consagrada a su familia, mientras intenta calmar la permanente ansiedad que le causan los recuerdos de una infancia de pobreza y privaciones. Ahora que ha conseguido una estabilidad, el protagonista teme perderlo todo, sobre todo cuando advierte como el convento local de la Magdalena, uno de sus principales clientes, trata a sus jóvenes internas. Algunas de las imágenes recuerdan a las de los campos de concentración del Tercer Reich. Lo malo es que Furlong no es un héroe, es un hombre temeroso con una posición social modesta, sin poder alguno para cambiar las cosas. ¿Debe arriesgarlo todo poniendo en peligro a su propia familia para denunciar una situación conocida y aceptada por la comunidad? Este es el gran dilema al que nos enfrenta la película de Mielants, un planteamiento muy interesante que podría haberse desarrollado mejor si el personaje principal no fuera tan plano y contenido, por lo que al final el resultado acaba siendo demasiado frio en una historia que reclamaba mayor profundidad.

P: 6

viernes, 3 de abril de 2026

LOS REQUISITOS DEL AMOR (2003), DE JOHN ARMSTRONG. UNA FILOSOFÍA DE LA INTIMIDAD.

Alcanzar un amor perfecto con la pareja es el ideal al que aspiran casi todas las personas que conviven en sociedad. Desde antiguo, mitos como el que describió Platon animan a encontrar en otra persona del sexo opuesto (o del mismo) aquello que nos falta en nosotros mismos. Aunque para muchos el relato del amor perfecto se encuentra en obras como Romeo y Julieta, en realidad el auténtico amor es el que perdura con los años y sabe superar todas las dificultades. Además, se trata indudablemente de una emoción que está en nuestros genes, pero que también ha sido moldeada social e históricamente: no es lo mismo el concepto de amor en la Edad Media que el de la sociedad occidental del siglo XXI.

Entre otras cosas, el amor correspondido refuerza algo tan importante como la autoestima, siempre que la otra persona sea capaz de ofrecernos "una mirada apreciativa que nos muestre nuestros aspectos más agradables", una mirada que sea precisa y amable y que no exagere nuestras virtudes ni se ensañe con nuestros defectos. Entonces vemos recompensados nuestros esfuerzos al estar con la persona indicada, puesto que el ritual de acercamiento al otro - depende de las capacidades de cada cual - puede ser agotador psicológicamente, pues en el interior de quien toma la iniciativa de acercarse a otra persona luchan el anhelo por ser correspondido con la posibilidad del fracaso y la humillación. Lo verdaderamente fascinante de todo esto es que conquistar a alguien anhelado no garantiza la felicidad:

"Esta es la tragedia intrinseca del amor. Si triunfa, si nuestro amor se ve correspondido, y desemboca en una relación, la persona con la que estamos debe acabar siendo distinta de la que imaginábamos. El amor anhela la cercanía, pero la cercanía siempre nos enfrenta a algo distinto de lo esperado, y con el tiempo esa persona que al principio parecía tan segura y llena de vida resulta ser un saco de ansiedades y miedos ocultos. Además, la seguridad de la rutina puede pillarnos desprevenidos: cuando intentábamos ganarnos su afectos nos mostrábamos ingeniosos y atentos, pero ahora que lo hemos conseguido volvemos a comportarnos de otro modo. Cuando triunfa, el amor nos lleva a asumir retos: tener hijos, comprar una casa, compartir las responsabilidades domésticas..., y para afrontar incluso moderadamente bien estas situaciones necesitaremos un montón de cualidades distintas a las que su día avivaron ese mismo amor."

Es lo que se llama madurez en el amor, algo que no suele aparecer en las grandes novelas o relatos clásicos que muestran una relación ardiente entre dos amantes. El protagonista de El gatopardo decía cínicamente que el matrimonio era un año de fuego y treinta de cenizas. El reto de una pareja es que esta famosa máxima no se haga realidad, aunque es muy difícil pensar en la rutina cuando una pareja empieza a conocerse. En este sentido, Los requisitos del amor trata de ser desmitificador, aunque reconociendo la magia que supone el enamoramiento. Por eso, porque todos hemos vivido experiencias similares, Armstrong interpela constantemente al lector, sin que esto se convierta en un libro de autoayuda, sino en un manual de aprendizaje, ya que siempre resulta algo insólito analizar el amor desde un enfoque más filosófico que emocional.

jueves, 2 de abril de 2026

Z (1969), DE COSTA-GAVRAS.

Tal y como se advierte al principio de la película, Z refleja hechos reales - ocurridos en Grecia - pero los traslada a un país del que no se dice su nombre para narrar una trama política en cuyo guión participó nada menos que Jorge Semprún. Se trata de una presunta democracia donde la oposición vive asediada y no puede expresarse libremente, por lo que cuando se va a organizar un acto en el que va a hablar un diputado que es la gran esperanza de la izquierda, las tensiones estallan y el diputado acaba asesinado. Lo que sigue son los intentos del Estado de ocultar los hechos frente a un juez de instrucción de comportamiento digno e incorruptible. Lo que podría haber sido una película impecable, debido a la fuerza del mensaje que se quiere transmitir, ha envejecido muy mal y vista hoy resulta desconcertante la poca sensación de verosimilitud que transmite. Que sus escenas de violencia no sean impactantes no importa demasiado, pero sí que molesta que todos los conspiradores de ultraderecha sean retratados como unos absolutos imbéciles cuya actuación en el magnicidio es una auténtica chapuza, por lo que se parecen más a villanos de Mortadelo y Filemón que a los que debían reflejarse en una película seria. Además, cuando están ante el juez todos muestran un comportamiento infantil y caen en las trampas dialécticas más sencillas. Además uno de ellos va vestido como Torrente (y su actuación es similar), lo que no hace sino sacarme todavía más de la trama presuntamente seria que estoy contemplando. Frente a todo esto la actuación tan digna del juez de instrucción queda como lo que la película podía haber sido y no fue. Pese a todo, Z sigue siendo una lección de politica filmada en unos años muy agitados y cuenta con las actuaciones muy dignas de Yves Montand e Irene Papas.

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REINA DE CORAZONES (2019), DE MAY EL-TOUKHY

Reina de corazones y su posterior remake francés, El último verano son prácticamente la misma película. Ambas hacen trizas las hipocresías del mundo burgués a través del peor de los escenarios posibles: la relación amorosa y sexual entre un adolescente y su madrastra. Y aquí la protagonista no puede aducir que es una mujer aburrida o frustrada, ya que se trata de una abogada exitosa y con una gran vida social. Pero se siente atraída por lo prohibido, por ese hijastro aparecido de la nada, con ese halo de rebeldía infinita que acaba volviéndola loca, hasta el punto de arriesgarlo todo por un poco de buen sexo. Esto no quiere decir que la abogada, con un historial impecable en cuanto a su vida familiar, se haya vuelto perversa de repente, sino que ha caído sin saber cómo en una tentación que parecía diseñada para ella y va a ser muy difícil ocultar las pruebas ante su marido, como bien conoce por su ejercicio profesional, precisamente como especialista en protección de menores. Pero lo mejor de ambas películas es que no ofrecen un discurso moral, sino que exhiben los hechos desnudos y es el propio espectador el que va a sentirse incómodo frente a unos hechos que muchos considerarán prohibidos e incluso depravados.

P: 6

miércoles, 1 de abril de 2026

LA DEUDA (2025), DE DANIEL GUZMÁN.

En una casa de un barrio céntrico de Madrid conviven una mujer muy mayor y un hombre que casi está llegando ya a los cincuenta. Pronto advertimos que no son madre e hijo, sino que él es un perdedor que tuvo la suerte de que Antonia le dejara vivir en su casa a cambio de compañía. El detonante de la trama es un drama social muy de nuestro tiempo: una deuda bancaria sobre el inmueble que quiere aprovechar un fondo buitre para convertir el domicilio de Antonia en uno más de esos malditos pisos turísticos que están echando de nuestras ciudades a los vecinos de siempre. Aquí entonces existen dos deudas: la que exige el banco y la que Lucas siente que tiene con Antonia, que quiere pagar acercándose a un grupo criminal que le ofrece un trabajo aparentemente fácil y bien retribuido, pero muy peligroso. Aunque a veces adolezca de falta de ritmo, La deuda es una película de género muy bien construída y que aprovecha muy bien sus limitaciones para ofrecer un producto correcto sin excesivas ambiciones. Hay personajes poco creíbles y no muy bien construídos, como el de la enfermera, pero en conjunto la película de Guzmán deja buen sabor de boca al espectador, ya que muestra una historia muy en consonancia con los problemas de una España que desde instancias oficiales dicen que va bien, mientras numerosas personas luchan cada día para conservar ese precario techo que tienen sobre sus cabezas. 

P: 6