martes, 18 de marzo de 2014

PAGANDO POR ELLO (2011), DE CHESTER BROWN. MEMORIA DE MIS PUTAS DIGNAS.

Jamás me he involucrado en dos de los negocios más rentables que existen en la actualidad, ni como cliente ni, por supuesto, como emprendedor: las drogas y la prostitución. Sobre el primer problema, sería bueno leer el magnífico ensayo de Araceli Manjón-Cabeza, La solución, donde denuncia la irresponsabilidad del Estado al dejar en manos de las mafias un negocio tan suculento que sus promotores a veces se transforman en gente más poderosa que los países que los combaten. El otro tema, acerca del que apenas hay debate público, es la prostitución, otro negocio altamente rentable controlado, en su mayor parte, por redes criminales (quizá en muchas ocasiones por las mismas que controlan la fabricación y distribución de drogas).

Lo primero que sorprende a la hora de abordar la lectura de una obra como Pagando por ello es la valentía de su autor, que se muestra al desnudo como un ser imperfecto con una forma de vida que puede ser rechazable socialmente, aunque en realidad la sociedad sea hipócrita en su conjunto. Lo único que pretende Chester Brown retrando su experiencia como putero es que el lector tome conciencia de que se trata de una actividad natural entre seres adultos, siempre que la relación se establezca con total libertad entre ambas partes. Brown, que siempre había tenido novias de una manera más o menos tradicional, se planteó, tras la ruptura con la última de ellas, si esa era el tipo de relación que quería en su vida. Mirando atrás, concluyó que el amor romántico era una experiencia que no quería volver a vivir, porque estaba lleno de complicaciones sentimentales, de malentendidos y, sobre todo, de falta de libertad. Pero tenía que resolver el problema del sexo, al cual no quería renunciar. La opción de los ligues ocasionales estaba descartada para él, que se describe como una persona tímida. Así que se atrevió a probar con el sexo de pago.

Desde el principio Brown tuvo claras dos cosas: que jamás se acostaría con una chica que no estuviera ejerciendo el oficio libremente y que no ocultaría a sus amistades lo que estaba haciendo. Así el cómic se divide entre sus encuentros sexuales, la mayoría de ellos plenamente satisfactorios para el autor y los debates con los amigos, inevitablemente presididos por lugares comunes y desconocimiento de lo que realmente hay detrás de la prostitución (o al menos del tipo de prostitutas que Brown frecuenta). Si hay una palabra que pueda definir la forma de pensar de Brown esta sería desapasionamiento. El autor lucha con argumentos contra una moral tradicional que se horroriza ante la visión del comercio carnal. Brown simplemente comenta que es un problema íntimo, de elección libre. Si una mujer quiere cobrar por ofrecer su cuerpo durante una hora y un hombre quiere llegar a un acuerdo al respecto con ella, ni el Estado ni la sociedad han de entrometerse. Algunos dirán que se trata de un trabajo indigno, de violencia contra la mujer, pero, como he expresado antes, esto solo se produciría en ausencia de libertad. 

Al final Pagando por ello trasciende su vocación de cómic y se convierte en un auténtico ensayo acerca de los orígenes del concepto de amor romántico y la función de la prostitución (no siempre el concepto de prostituta ha sido el mismo) a lo largo de la historia. Estamos hablando de un mundo en gran parte desconocido, lleno de mitos y del que se habla poco, ya que la mayoría de sus usuarios pretenden ser discretos. Claro está que estamos hablando de Canadá, donde es posible que las mafias no copen el negocio, como en España. Pero en ese caso ya estaríamos hablando de algo muy distinto, de delincuencia, de coacciones. Y esto no tiene nada que ver con la experiencia que cuenta Chester Brown en esta obra, que pretende ser un detonante para debatir acerca de un tema tabú. Un cómic valiente, a la vez que una lectura agradable y muy muy reflexiva.

3 comentarios:

  1. Muy interesante. Es probable que muerda el tu{etano de ambos asuntos. Pero no aclaras si toda la obra es comic o alterna con largos segmentos de prosa...Tarea para la casa ¿No te parece?

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  2. Por cierto. No sé por qué, a pesar de que te sigo, no apareció mi abatar en el comentario anterior. En ese caso te coloco el enlace de mi blog, por si alguna vez te animas en visitarme: www.tigrero-literario.blogspot.com ¡Saludos desde Venezuela!

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  3. ¡Hola Ali! La obra es casi todo cómic, pero las páginas finales son prosa, aclarando con más amplitud algunos de los conceptos que están presentes en la misma. Tu blog sí lo he visitado alguna vez. Ojalá supiera tanto de música como tú. Lo he puesto en la lista de enlaces.

    ¡Saludos!

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