sábado 31 de diciembre de 2011

LOS MEJORES LIBROS QUE LEÍ EN 2011.


A pesar de la omnipresente crisis que nos invade, o quizás gracias a ellas (la lectura es una perfecta y lúcida evasión de la realidad) este año ha sido especialmente fructífero para mí en este ámbito: casi noventa libros, entre los que se incluyen algunas obras maestras, por lo que no me ha sido nada fácil establecer la lista de este año. Aunque no esté entre los primeros, tengo que hacer una mención especial a mi reecuentro con "Corazón", el primer libro que leí y que sigue siendo una más que estimable obra literaria. También tengo que hablar de dos comics magistrales, que bien podrían estar en la lista: "Maus" y "Paracuellos". La novedad de este año, sin duda: el libro electrónico, que me ha permitido acceder a obras que sería difícil encontrar en papel y que ha incrementado mi biblioteca, como diría Borges, hasta el infinito. Feliz año nuevo a todos y un fuerte abrazo. Aquí la lista:

1. El señor de las moscas, de William Golding.
2. La muerte de Iván Ilich, de León Tolstoi.
3. El Aleph, de Jorge Luis Borges.
4. El mundo de ayer, de Stefan Zweig.
5. La de Bringas, de Benito Pérez Galdós.
6. A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales.
7. Tragedias, de Sófocles.
8. Bartleby el escribiente, de Herman Melville.
9. Sefarad, de Antonio Muñoz Molina.
10. El lobo estepario, de Hermann Hesse.
11. Eichmann en Jerusalén, de Hanah Arendt.
12. Padres e hijos, de Iván Turguénev.
13. Retrato del artista adolescente, de James Joyce.
14. De ratones y hombres, de John Steinbeck.
15. El mundo y sus demonios, de Carl Sagan.
16. Los restos del día, de Kazuo Ishiguro.
17. Campos de Níjar, de Juan Goytisolo.
18. Cuentos (1945-1959), de Julio Cortázar.
19. El túnel, de Ernesto Sábato.
20. El licenciado vidriera, de Miguel de Cervantes.
21. Johnny cogió su fusil, de Dalton Trumbo.
22. Cavalleria Rusticana, de Giovanni Verga.
23. Corazón, de Edmundo D´Amicis.
24. El palacio de los sueños, de Ismail Kadare.
25. El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle.
26. El paraiso en la otra esquina, de Mario Vargas Llosa.
27. El cura de Tours, de Honoré de Balzac.
28. El crisantemo y la espada, de Ruth Benedict.
29. Manon Lescaut, del Abate Prevost.
30. Ensayo sobre la lucidez, de José Saramago.
31. Historia de dos ciudades, de Charles Dickens.
32. Una habitación propia, de Virginia Woolf.
33. La maleta, de Sergei Dovlatov.
34. Crematorio, de Rafael Chirbes.
35. El derecho a la pereza, de Paul Lafargue.
36. Madame de Treynes, de Edith Wharton.
37. Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline.
38. Rubicón, de Tom Holland.
39. El sueño del Celta, de Mario Vargas Llosa.
40. Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas.
41. Diario del año de la peste, de Daniel Defoe.
42. Por qué ganaron los Aliados, de Richard Overy.
43. El signo de los cuatro, de Arthur Conan Doyle.
44. Cuentos crueles, de Villiers de L´Isle Adam.
45. Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa.
47. El paseo, de Robert Walser.
48. El hombre del salto, de Don DeLillo.
49. Llenos de vida, de John Fante.
50. Las lunas de Júpiter, de Alice Munro.
51. Ciudades junto al mar, de René Vázquez Díaz.
52. Ucrania, de Pablo Aranda.
53. La luz es más antigua que el amor, de Ricardo Menéndez Salmón.
54. Los propios dioses, de Isaac Asimov.
55. Málaga, paraíso perdido, de Antonio Soler.
56. Claus y Lucas, de Agota Kristof.
57. El anorak de Picasso, de José Antonio Garriga Vela.
58. Rosetta, de Barbara Ewing.
59. El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas.
60. El cielo es azul, la tierra es blanca, de Hiromi Kawakami.

LOS CLICKS CONQUISTAN ANTEQUERA.


Para los que ya vamos teniendo cierta edad, el sentimiento de la nostalgia comienza a ser un acompañante fiel y querido en muchas circunstancias. De pequeño mi juguete favorito eran los clicks de famobil (que no de playmobil). Siempre los pedía a los Reyes Magos y tenía un par de tambores de detergentes llenos de estos simpáticos personajes que tanto estimulaban la imaginación. Las aventuras que yo inventaba estaban llenas de errores cronológicos, pues mezclaban a vaqueros, indios, legionarios romanos, conquistadores españoles del siglo XVI, caballeros medievales y todo tipo de clicks que quisieran unirse a la fiesta. Lo importante es que yo pasaba tardes enteras de pura diversión con tan heterogéneos personajes.

Ahora visito en Antequera una magnífica exposición que, ante todo, denota un inmenso cariño a estos muñecos que en su simplicidad se convierten casi en humanos cuando interactúan con sus iguales. La exposición está basada en hechos históricos de la historia de Antequera: desde los romanos hasta la construcción de las autovías y el Ave y el nivel de detalle alcanzado en las escenas es realmente impresionante. Cientos de clicks perfectamente alineados y muy en su papel son los protagonistas de este evento lúdico y original. No se pierdan la reconstrucción del Titanic o la Antequera romana: sencillamente querrán quedarse solos con los muñecos y regresar a su infancia.

La exposición está abierta en el centro cultural Santa Clara de Antequera hasta el 8 de enero.

CUENTOS CRUELES (1883), NUEVOS CUENTOS CRUELES (1888), HISTORIAS INSÓLITAS (1888), DE AUGUSTE VILLIERS DE L´ISLE ADAM. HISTORIAS POCO ORDINARIAS.


Una de las alegrías que me proporciona el libro electrónico: poder leer recopilaciones de cuentos de autores de antaño, que no están olvidados, pero que tampoco son demasiado conocidos, aunque debieran serlo. Me apetecía volver al género de terror, que tan olvidado tengo y recordé el nombre de Auguste Villiers de L´Isle Adam y el estimulante adjetivo que le otorga a sus narraciones. A la espera de leer algo de clásicos modernos como Stephen King o Peter Straub.

Leidos hoy algunos de estos cuentos parecen los de un discípulo de Borges, si no fuera por el detalle de que Auguste Villiers de L´Isle Adam es un autor del siglo XIX y Borges del XX. Otros están influidos por el estilo de Poe, aunque nuestro autor intenta darle un matiz filosófico y a veces muy macabro y, como nos advierte el propio título de sus recopilaciones, cruel.

En una de mis narraciones favoritas, un médico visita a otro, condenado a ser guillotinado, para que se preste a un experimento científico: cuando ruede su cabeza, le hablará al oido y el recién descabezado deberá guiñarle para hacerle ver que aún goza de algo de entendimiento. En otros se resalta el gusto de Villiers por la Inquisición española, esa institución que torturaba en nombre de la salvación de las almas. Hay alguno especialmente logrado como "Vera", que habla de amor y muerte de una manera especialmente inquientanteo "El convidado de las últimas fiestas", de una resolución realmente magistral. Una de las peores características del francés es su irregularidad: hay cuentos bastante malos junto a piezas muy logradas, pero siempre es de agredecer que Villiers no sea hombre que se muerda la lengua: tiene la valentía de exponer los hechos más truculentos con la más fina de las ironías. Pero dejemos hablar a Jorge Luis Borges, su principal valedor, en el prólogo que le dedicó a la antología que publicó en la Biblioteca de Babel:

"Villiers en París quería jugar con el concepto de la crueldad de igual manera que Baudelaire jugaba con el mal y el pecado. Ahora, desventuradamente, nos conocemos demasiado para jugar con ellos. Contes cruels es ahora un título ingenuo y no lo fue cuando Villiers de l'Isle-Adam, entre grandilocuente y conmovido, lo propuso a los cenáculos de París. Este casi indigente gran señor, que se sentía protagonista enlutado de imaginarios duelos y de imaginarias ficciones, ha impuesto su imagen en la historia de la literatura de Francia."
"Villiers en París quería jugar con el concepto de la crueldad de igual manera que Baudelaire jugaba con el mal y el pecado. Ahora, desventuradamente, nos conocemos demasiado para jugar con ellos. Contes cruels es ahora un título ingenuo y no lo fue cuando Villiers de l'Isle-Adam, entre grandilocuente y conmovido, lo propuso a los cenáculos de París. Este casi indigente gran señor, que se sentía protagonista enlutado de imaginarios duelos y de imaginarias ficciones, ha impuesto su imagen en la historia de la literatura de Francia."

martes 27 de diciembre de 2011

HÁBITOS DE LECTURA.


He de comenzar diciendo que no me considero un gran lector, sino un lector intermedio. Cuando contemplo lo que me falta por leer, no veo lagunas, sino un inmenso océano repleto de palabras hasta el fondo, muchas de ellas insospechadas. El sábado se publicaba en Babelia la lista de los mejores libros del año según la crítica. No he leído ni uno, aunque por aquí tengo algunos de ellos como "Libertad", de Jonathan Franzen o "Los enamoramientos", de Javier Marías, que estoy seguro contarán con mi entusiasmo el día que me decida a sumergirme en sus páginas. Pero nunca encuentro el tiempo necesario para afrontar ciertas empresas lectoras. Y hay un culpable de ello: los clubes de lectura.

Hace algunos años, yo era el dueño absoluto de mis elecciones. Leía lo que me daba la gana y cuando me apetecía. Ahora suelo leer de una manera muy distinta: sabiendo que otras personas tienen el mismo libro y hacen uso de él al mismo tiempo que yo y que tendré que defender ante ellos mi postura al respecto. Además, está la obligación de redactar un artículo más o menos extenso para este blog o para Suite 101 (he de reconocer que los debates en torno a los libros me proporcionan muchos argumentos a la hora de afrontar esta grata tarea). Es decir, que ya no leo únicamente por el gusto de leer, sino que esta acción me va a llevar a otras actividades en un futuro inmediato. Mi falta de libertad en las lecturas se compensa sobradamente por ello.

A lo largo de estos años he conocido en estos eventos a gente extraordinaria que han pasado de ser compañeros a amigos. Antes solía buscar por mí mismo, con la ayuda de los suplementos literarios y las referencias de otros autores, mis futuras lecturas. Ahora siempre tengo presente las recomendaciones de gente que lleva leyendo mucho más tiempo que yo, que me lleva a territorios insospechados en este mundo infinito que es la literatura. ¿Cómo se puede agradecer un don tan precioso? El libro es en sí mismo algo tan valioso y, a la vez con tan poco valor económico en relación con lo que ofrece, que cualquier consejo en la dirección adecuada es todo un regalo.

Repasando las lecturas de este año, quizá he exagerado un poco. Sí que hay muchos libros que he elegido por mí mismo. El libro electrónico, que uso más o menos en una de cada tres ocasiones me ha proporcionado más variedad de títulos disponibles, pero no por ello dejo de acudir a mi viejo amigo, el libro de papel. A veces pienso (y no me refiero específicamente a la ciudad de Málaga) que cuando los dispositivos electrónicos estén generalizados no vamos a saber que lee el vecino en el metro o en el autobús. No soy una persona excesivamente curiosa acerca de la vida de los demás, pero este punto en concreto me gusta saberlo. En todo caso, dentro de unos días, elaboraré la lista de los mejores libros del año según este humilde lector. No crean que eso no me da trabajo...

sábado 24 de diciembre de 2011

EL LICENCIADO VIDRIERA (1613), DE MIGUEL DE CERVANTES. LA SABIDURÍA DE LA LOCURA.



Si obviamos la serie de dibujos animados dedicada a Don Quijote, la lectura de esta novela ejemplar fue mi primer contacto con la obra cervantina. Recuerdo que venía como complemento al Lazarillo de Tormes en uno de esos libros publicados por editorial Bruguera en el que el texto de las novelas se acompañaba con una versión en cómic. Las imágenes indudablemente afectaban a la imaginación, pero también dotaban de atractivo al relato.

De entre las Novelas Ejemplares de Cervantes mis favoritas son ésta y "El coloquio de los perros". También, por supuesto, "Rinconete y Cortadillo". Hace algunos meses, paseando por Sevilla, localicé el lugar donde Cervantes había situado el famoso patio de Monipodio. No voy a decirles donde está, seguro que mirando por internet no es difícil de encontrar. Lo cierto es que tengo una relación muy cariñosa con Cervantes, ya que cada vez que lo leo no veo en él a un escritor, sino a un amigo que me muestra la dureza de la vida, se rie de ella y me aconseja. Lo mismo me sucedió cuando leí a Montaigne. Además, Cervantes recorrió la Andalucía que yo he recorrido tantas veces ganándose duramente la vida en la ingrata tarea de recaudador de impuestos. Es decir, fue soldado, cautivo y trabajador de no mucha fortuna. Sabía lo suficiente de la vida como para plasmarla magistralmente con su escritura. Además califica a Málaga en este relato como "una de las mejores ciudades de Andalucía".

El licenciado vidriera es una especie de superhéroe del siglo XVII. Un brillante estudiante al que un día un brebaje otorga el poder de la sabiduría y tiene respuesta, siempre directa y mordaz, para todos los asuntos que le plantean, como si de una caricatura del rey Salomón se tratara, ya que, según Cervantes, su personaje no era cuerdo:

"(...)loco de la más extraña locura que hasta entonces se había visto. Imaginóse el desdichado que era todo hecho de vidrio, y con esta imaginación, cuando alguno se llegaba a él, daba terribles voces pidiendo y suplicando con palabras y razones concertadas que no se le acercasen, porque le quebrarían; que real y verdaderamente él no era como los otros hombres: que todo era de vidrio de pies a cabeza."

Cervantes aprovecha aquí para arremeter contra todos los males de su tiempo, a través de las sentencias de su personaje, una especie de doctor House de hace cuatro siglos que no se muerde la lengua. Una lectura muy agradable con la que podemos degustar al mejor Cervantes en pocas páginas. Y de entre sus palabras, destaco esta frase:

"Las luengas peregrinaciones hacen a los hombres discretos."

sábado 17 de diciembre de 2011

PADRES E HIJOS (1862), DE IVÁN TURGUÉNEV. SERVIDUMBRE HUMANA.


Muy buena elección esta vez la Cincoechegaray. No pude resistirme a leer un libro que me espera en la estantería desde hace veinte años. Y pienso terminarme el resto de novelas de Turguénev que vienen en el volumen, entre ellas la famosa "Primer amor". Aquí el artículo:


http://miguel-angel-jimenez-guerra.suite101.net/padres-e-hijos-una-novela-de-ivan-turguenev-a74808

EL INVIERNO DEL DIBUJANTE (2010), DE PACO ROCA. LA HISTORIA OCULTA DEL TEBEO ESPAÑOL.



La primera imagen de este cómic me hace rendirme a la nostalgia. Yo pertenecí a una de las últimas generaciones que compraban cómics de Bruguera. Cada semana en el kiosko se exponía una variada selección. Yo solía decantarme por Zipi y Zape o por Los Pitufos. Más tarde mis preferencias volaron a Superlópez. Lo que no podía sospechar es la historia que había detrás de esta empresa. Yo veía las firmas de Ibáñez o Escobar y pensaba en ellos como estrellas que debían ganar mucho dinero, mientras sostenía mi flamante tebeo recién comprado, que me procuraría muchas horas de diversión.

Este cómic de Paco Roca, el autor de "Arrugas" recupera una historia que hasta ahora era poco conocida: el intento de un grupo de dibujantes estrella de Bruguera de crear su propia editorial, allá por el año 1957 y su fracaso, debido a las presiones de la todopoderosa Bruguera, hasta que las aguas volvieron a su cauce. Aunque estos dibujantes se dedicaban a desarrollar historietas de humor, sus condiciones laborales no eran ninguna broma: cuando creaban un personaje los derechos de explotación eran para la editorial y ellos cobraban una cantidad irrisoria por página. Eso sí: Bruguera les garantizaba trabajo abundante y por tiempo indefinido. Siempre que acataran las normas.

Paco Roca trata con gran cariño y sensibilidad a sus personajes, que son también colegas de profesión. Así asistimos a momentos memorables, como los primeros esbozos de Mortadelo y Filemón por parte de un joven Ibáñez o los particulares trucos de Vázquez para ir de gorrón por la vida. Además, ofrece algunos cuadros costumbristas muy acertados de la vida en España en esos años duros. Hay que decir que muchos de estos dibujantes eran antiguos republicanos y algunos habían sido anteriormente represaliados (lo de Carpanta, el tipo que pasaba hambre todos los días no era casual). Muy recomendable la lectura, para los amantes de los cómics o, simplemente, para los interesados en la intrahistoria de este país.

lunes 12 de diciembre de 2011

TERCER ANIVERSARIO DE "EL HOGAR DE LAS PALABRAS"


Se cumplió ayer, pero como estuve fuera, lo pongo hoy. Qué veloces transcurren los años... Lo celebraré esta noche leyendo a Turguénev. Muchísimas gracias y un abrazo a todos los lectores.

EDIPO REY, EDIPO EN COLONO Y ANTÍGONA, DE SÓFOCLES.


Ya que tenía que leer "Antígona", me puse a la tarea fascinante de leer el resto de la producción que se conserva de Sófocles (sólo siete tragedias de las apróximadamente ciento treinta que se estima escribió). Son obras de plena actualidad, que nos hablan de conflictos y sentimientos humanos que se pueden extrapolar a la actualidad. Aquí el artículo:

NUBOSIDAD VARIABLE (1996), DE CARMEN MARTÍN GAITE. CARTAS CRUZADAS.


El año pasado leí mi primer libro de Carmen Martín Gaite, "Caperucita en Manhattan". Me gustó mucho la sencillez de su prosa, la estupenda mezcla entre fantasía y realidad y el hecho de que fuera un libro idóneo para todas las edades. Con "Nubosidad variable", las sensaciones han sido otras. Me ha producido el mismo leve malestar que se siente al despertar en un día borrascoso: uno afronta el día como todos los demás, pero con cierta pesadez en el espíritu...

La novela se compone de una serie de cartas cruzadas que se escriben dos amigas que no se han visto desde la juventud. Ambas gozan de una vida acomodada. Una está casada y tiene hijos que empiezan a vivir la edad adulta, pero siente un vacío existencial que se extiende desde la relación con su marido (ya casi inexistente) hasta los actos sociales a los que se ve obligada a asistir, realmente banales. En realidad, se siente absolutamente sola. La otra, psiquiatra de éxito, es capaz de tratar a todo tipo de pacientes excepto a sí misma. Mantiene una relación de pareja de carácter destructivo y en sus cartas se puede apreciar a una mujer que huye de sí misma e idealiza un pasado en el que las cosas eran más sencillas.

Quizá por la advertencia de la primera de las cartas, en la que las amigas se comprometen a respetar las reglas que establecieron en su adolescencia a la hora de escribir este tipo de misivas, en el sentido de que no pueden borrar nada de lo que plasmen en el papel, el lector debe estar prevenido desde el principio de que las cartas son extensas y a veces difíciles de digerir. Uno de los personajes puede pasarse una página describiendo su habitación, luego hablando del pasado y tomando mil recovecos hasta llegar al tema que verdaderamente quiere exponer. A veces, uno como lector siente que estas mujeres se ahogan en un vaso de agua y que intensifican el dramatismo a situaciones corrientes de la vida: los hijos que ya no viven en casa, un antiguo amor que no pudo ser...

Seguramente hay mucho de autobiográfico en este libro, ya que expone con suma delicadeza las sensaciones de una mujer que llega a una determinada edad. Pero hay que censurarle a una de las protagonistas, Sofía, que quizá la soledad se la ha buscado ella misma, al inferir en sus palabras que no suele ser precisamente amable en sus relaciones sociales. Tengo que decir que en el club de lectura donde hemos debatido este libro se ha producido una verdadera polémica en torno al mismo. Ni que decir tiene en que bando estaba yo. Eso no resta ni un ápice de mérito a la prosa de Martín Gaite, siempre de calidad, pero en este caso tan espesa que cuesta mantener la concentración en tal maraña de palabras y frases. Prefiero la sencillez de "Caperucita en Manhattan".

martes 6 de diciembre de 2011

CUANDO VIVÍAMOS AQUÍ (2011), DE LOLI PÉREZ, MAURICIO CIRUELOS, ISABEL MERINO. MIGUEL NÚÑEZ, INMACULADA REINA, PEDRO ROJANO Y ANDREA VINCI.


Las fronteras entre escritores profesionales y aficionados son cada vez más difusas. Internet y los nuevos métodos de difusión de la escritura van dejando obsoletas las formas tradicionales de edición. Los libros autoeditados son cada vez más frecuentes, aunque hay que reconocer que raramente funcionan más allá de un círculo más o menos reducido. El poder de las grandes editoriales sigue siendo omnímodo, pero poco a poco se van abriendo brechas en el mismo. Digo esto porque me ha sorprendido muy gratamente leer un libro escrito por autores que no se dedican a esto profesionalmente, pero de gran calidad literaria y primorosamente editado. Y nada de esto ha sucedido por casualidad.

Los integrantes de Punto y seguido escritores se conocieron a raíz de su paso por un taller de escritura. Se ve que les enganchó la magia de crear historias y decidieron seguir reuniéndose todas las semanas para seguir compartiéndolas. El proyecto dio sus frutos con "Album de familia", un libro colectivo que editaron hace un par de años. Era un volumen pequeño, pero que contenía enormes ilusiones que se han visto colmadas con la publicación de este "Cuando viviamos aquí". Estuve en su presentación, como no podía ser de otra manera, y puedo dar fe de que en el salón de actos del Ateneo no cabía ni un alfiler.

Los relatos han colmado mis expectativas como lector. No son cuentos escritos por principiantes, sino por autores que han pulido su estilo, cada uno con una forma muy personal de entender la literatura. Mención especial me merecen los de Loli Pérez, que tantas ganas tenía de leer, que aporta una visión agridulce de la existencia, retratando desde lo esperpéntico (Noranoranora123), que parte de las nuevas formas de comunicación para mostrarnos el vacío en la vida de su protagonista hasta lo cruel y erótico en "Alcoba con vistas al jardín" una narración valiente y desconcertante.

Hay otros muchos cuentos en esta antología que tiene la virtud de la regularidad. "Camino bravo", de Isabel Merino González exhibe un dominio perfecto de los giros en una trama muy sorpresiva para el lector. Otros, como "Crónicas de desajustes", de Miguel Núñez Ballesteros inciden en los absurdos de la vida contemporánea, sobre todo en estos tiempos de crisis. "Se acabó el aire", de Pedro Rojano es un buen retrato psicológico, con tintes de novela negra. Sería imposible hablar de todos ellos, pero sí puedo mandar desde aquí mi más sincera felicitación por un trabajo bien hecho. Ahora toca la aventura de los libros individuales.

Si a alguien le interesa comprar un ejemplar, (si es que no se han agotado ya) puede ponerse en contacto con ellos en esta dirección:

puntoyseguido_escritores@hotmail.com


UN DIOS SALVAJE (2011), DE ROMAN POLANSKI. EL ANIMAL HUMANO.


¿Qué es un hombre civilizado? ¿Es fina la capa que protege a los demás del animal que llevamos dentro? No he podido leer todavía la obra de teatro de Yasmina Reza en la que se basa esta película, pero hay que aplaudir un argumento que mete el dedo en la llaga de algunos de nuestros males contemporáneos. Somos sofisticados, nos comunicamos a larga distancia sin problemas y dominamos una tecnología increible, pero a la hora de resolver nuestros problemas cara a cara seguimos siendo seres primitivos y, en realidad, somos seres que sabemos disculparnos íntimamente nuestros males y defectos, pero condenamos sin remisión los del vecino.

Al principio "Un dios salvaje" me provocó las mismas sensaciones que las mejores películas de Woody Allen: dos matrimonios enfrentados por un asunto que creen poder resolver civilizadamente. Pero escarbando un poco en cada uno de los personajes, surgen sin muchos problemas los demonios internos: frustraciones, infelicidades, dependencias. Los personajes se pelean y se alían entre sí a un ritmo endiablado, pero coherente con lo que nos están contando. La vida moderna interrumpe: el móvil de Waltz suena constantemente, advirtiendo que hay una vida fuera de esa estúpida discusión que no admite demoras. Pero cuando las cosas se ponen realmente caldeadas, ya no importa nada más que masacrar al contrario, aunque te dejes media vida en el empeño. Así somos y así nos retrata Polanski en esta magistral tragicomedia.

¿Está justificando el director sus propios pecados al decirnos que nadie está libre de culpa? Probablemente. El director de origen polaco lleva media vida huyendo y supongo que querrá enfrentarse a sus fantasmas como mejor sabe: narrando una historia en la que los protagonistas no tienen más remedio que quitarse las máscaras que usan diariamente para vivir en sociedad y arrojarlas al suelo con estrépito. Algo de lenitivo hay en ello: al fin y al cabo somos animales (i)racionales.

sábado 3 de diciembre de 2011

UN MÉTODO PELIGROSO (2001), DE DAVID CRONENBERG. EXPLORADORES DE UN NUEVO MUNDO.


Es esta una de las películas que más deseaba visionar este año. Cronenberg ha dejado de especializarse en cine de terror y aborda con maestría otros géneros en producciones que, al final, siempre dejan al espectador inquieto, con más preguntas que respuestas. Eso es lo que yo suelo pedirle a una tarde de cine.

Hace unos años tuve la oportunidad de entrar en el despacho de Freud. En realidad es un lugar acondicionado para turistas, donde el principal interés es que la gente pase por la tienda para comprar algún carísimo recuerdo del padre del psicoánalisis. Pero si uno se abstrae del ambiente, puede sentir que aquel es un lugar muy especial, el lugar donde la concepción tradicional del hombre fue puesta patas arriba.

Aquí se abordan con mucha valentía las relaciones entre Freud y Jung, alumno y discípulo que terminaron rompiendo por no querer este último sumarse a la ortodoxia freudiana. La escena del encuentro entre los dos genios es realmente fascinante. Pasean por el parque que inspiró a Freud su teoría del complejo de Edipo (precisamente de Edipo he quedado bien empapado en mis últimas lecturas) y luego van al despacho de Freud, donde tiene lugar la famosa escena de la precognición que Jung cuenta en sus memorias. La conversación dura tantas horas que es Freud el que tiene que darle fin. Ambos estaban explorando un continente desconocido, que chocaba con la moral de la época. Aún así llevaban una vida burguesa basada en el matrimonio tradicional. Luego continuaron con una rica relación epistolar y algún encuentro más hasta la ruptura.

Jung, que es el protagonista de la cinta, va a ser transportado a los abismos de los deseos más ocultos a través de la relación con una paciente, que se convertiría en la famosa psiquiatra Sabina Spielrein. Así, Jung se debate entre la moral establecida, que le pide respetar su matrimonio y la pasión irracional que le despierta Sabina, con la que puede dar rienda suelta a sus instintos de dominación. El sentimiento de culpa es inevitable, intentando averiguar cual de estos dos seres que habitan en él mismo es el más auténtico.

Una película valiente, redondeada con excelentes interpretaciones y una gran recreación de una época irrepetible. Me habría gustado que tuviera mayor duración, para desarrollar aún más las relaciones entre los personajes, pero aún así la historia que cuenta, aún sabida, es fascinante al ser trasladada al medio cinematográfico.

EL PASEO.


El Paraíso Terrenal debía ser algo parecido a estos senderos que atraviesan jardines en los que encuentro animales benignos que no huyen del hombre. La tarde de un día fresco, pero acompañado de un cielo azul casi transparente declina y estos seres aprovechan los últimos rayos de Sol.

Por un camino se llega a una explanada repleta de cactus de todas clases. En otro encuentro a un gato acechando a una presa invisible. Luego se me cruzan tres conejos que juegan a perseguirse. El sendero ha estado solitario todo este tiempo, pero por fin encuentro a una pareja que se sienta en un banco a hablar de sus cosas mientras admiran los colores del día que se acaba. Mientras camino, me acompaña el canto de miles de pájaros y un pato, que se mueve como un pato mareado, me sigue a prudente distancia. Luego contemplo como una niña rubia, como la Alicia de Lewis Carroll, persigue a un conejo blanco que se mueve con parsimonia, sabiendo que su joven cazadora es demasiado cautelosa y no se atreverá a tocarle. "No te voy a hacer nada, sólo quiero jugar", repite la niña. Y el conejo asiente y continua con la lenta persecución. Ya casi a la salida del parque, los conejos montan guardia sobre sus dos patas rodeando un túmulo donde está izada la bandera bien alta en su mástil. No se mueven, parecen concentrados en su contemplación. Pienso que cierto político castellanomanchego estaría muy orgulloso de ellos.

Al final, encuentro mi destino: un edificio naranja de grandes cristaleras que se encuentra junto a una sonora cascada. Allí pasaré las siguientes dos horas conversando en torno a Sófocles.

jueves 1 de diciembre de 2011

CLUBES DE LECTURA EN MÁLAGA EN DICIEMBRE. ANTÍDOTOS CONTRA LA CRISIS.


Si está usted harto de oír hablar de primas de riesgo, diferenciales, deudas soberanas, intervenciones y amenazas varias, el mejor remedio es tomar un libro e introducirse en otros mundos, que pueden ser mejores o peores que éste, pero seguro que no tan aburridos. Y si quiere que la experiencia sea aún más estimulante, pásese por alguno de los muchos clubes de lectura existentes en Málaga y tenga noticia del paso de otras personas por aquellos mundos que usted ha visitado. Verá como tienen mucho en común, porque los viajes además de aprendizaje, proporcionan altos grados de tolerancia y solidaridad. Y si hay discrepancias en la interpretación de lo que han visto, no se preocupe: discutan, intercambien ideas. Todo es enriquecedor. Este mes hay muchas oportunidades.

En el club de lectura de la Biblioteca Provincial, seguimos con Carmen Martín Gaite y "Nubosidad variable".

En el club de lectura de la Biblioteca Cristóbal Cuevas, además de muchas actividades para los más pequeños, tendremos un libro de un autor belga que yo desconocía hasta este momento, "El niño azul", de Henry Bachau.

En el club de lectura "Encuentro con los clásicos", de la Biblioteca de Arroyo de la Miel, nada menos que Antígona, Sófocles. (Yo estoy aprovechando para leer las siete obras de teatro que se conservan de este autor).

En el club de lectura de Cincoechegaray, otro clásico (y encima ruso) al que llevo tiempo deseando leer Iván Turguéniev con "Padres e hijos".

En club de lectura de la biblioteca Emilio Prados (El Palo), "Laura y Julio", de Juan José Millás.

Es posible que me lleguen nuevas noticias de actos los próximos días, que se irán reflejando puntualmente en la columna de la derecha. Este mes no hay club de lectura en la Casa del Libro, pero volverá en enero con "Yo que serví al rey de Inglaterra", de Bohumil Hrabal. En el CAL se celebrará la sesión aplazada del mes pasado con "Aguirre el magnífico", de Manuel Vicent.

Para un mes con días tantos festivos como diciembre no está nada mal...

EL ANORAK DE PICASSO (2005), DE JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA. ENCUENTRO EN LA CASA NATAL.


¿Qué mejor lugar para tener un encuentro con los clubes de lectura malagueños en torno a este libro que la casa natal de Picasso? El tercer encuentro con autor de este mes se celebró ayer con José Antonio Garriga Vela. Asistimos los clubes de lectura de la biblioteca Cristóbal Cuevas, Manuel Altolaguirre y El Palo.

"El anorak de Picasso" es un libro pequeño, la narración de una anécdota familiar sucedida al propio autor, pero en eso mismo reside su encanto, puesto que lo que se cuenta es fruto de casualidades tan increíbles que sólo puede ser verdadero.

Entre otras cosas, Garriga Vela habló de como su propias experiencias son la base fundamental de su narrativa, como vive casi todo el tiempo en su propio mundo imaginativo (y para vivir plenamente en él prefiere residir lejos del mundanal ruido) y como sospecha que sus años en Barcelona, en la casa de Muntaner 38, que fue donde tuvo su taller Santiago Rusiñol, seguramente le influyó en su vocación sin él saberlo. Respecto a su técnica de escritura es muy sencilla: no tener miedo de la hoja en blanco, sino de lo ya escrito, que cuando es publicado a veces se comporta como una bomba de relojería, puesto que un texto nunca está libre de resultar ofensivo a determinadas personas.

Yo le pregunté (muy original yo) acerca de sus influencias literarias. Nombró en primer lugar un cuento de Samuel Beckett que desconozco: "El primer amor". Después se refirió a escritores amigos, como Vila Matas, Vázquez Montalbán, Marsé o Bonilla.

Garriga Vela parece un hombre feliz: se dedica a lo que más le gusta y los lectores le responden. Él sabe que su relación con éstos es fundamental y siempre está dispuesto a acercarse a ellos. Muy agradable el encuentro de ayer y muy recomendable el libro, al que basta con dedicarle veinte minutos, pero que deja un buen gusto en el paladar durante mucho más tiempo.