lunes, 7 de junio de 2010

KICK ASS (2010), DE MATTHEW VAUGHN. LA SEDUCCIÓN DE LOS INOCENTES.


Los comics-books de superhéroes constituyeron durante la segunda mitad del siglo XX una especie de mitología para los adolescentes, un espejo de virtudes, constituido por seres perfectos a los que guiaba únicamente el altruismo. Poco a poco esta imagen se fue difuminando y los superhéroes se convirtieron en individuos mucho más complejos e imperfectos, que a veces eran capaces de traspasar la fina línea entre el bien y el mal. Algunos, como Batman, aparecían en algunas historias tan psicóticos como los villanos a los que combatían.

En 1954, a raíz de la publicación del libro de Fredric Wertham "La seducción de los inocentes", el Senado de los Estados Unidos creó el "Comic Code Authority", una especie de censura previa ante el presunto peligro que podían correr los jóvenes con la lectura de relatos de terror, superpoderes o ligeramente sexuales. La etiqueta del "Comic Code Authority" en portada era una garantía de que los contenidos del cómic en cuestión no eran perniciosos para las maleables mentes juveniles. Poco a poco dicha etiqueta fue quedando como un elemento más decorativo que otra cosa y, como sucedió en España con la censura franquista, los guionistas sabían a veces como rizar el rizo para aludir a temas adultos sin que el censor lo advirtiera.

Con el tiempo el cómic se fue diversificando y los superhéroes exploraron también nuevos caminos en los que llegaban a plantearse su lugar en el mundo (Watchmen, de Alan Moore) o a volver después de muchos años inactivos para despertar el apetito de sus enemigos y demostrar que seguían siendo los mejores, aún a costa de desatar una violencia desmesurada (El regreso del Caballero Oscuro, de Frank Miller)

"Kick Ass" bebe de todas estas fuentes y nos presenta al típico grupo de adolescentes frikis de instituto. El protagonista es un muchacho normal y anónimo, pero que está obsesionado con la cuestión de por qué no existen superhéroes en la vida real, por lo que decide probar a serlo él mismo. El debut de Kick Ass es francamente desastroso y da con sus huesos en el hospital. Ya se lo habían advertido sus amigos: un superhéroe en la vida real no duraría más que un par de noches. Y el amigo Fredric Wertham seguro que les daría la razón.

A pesar del fracaso inicial, el muchacho decide seguir intentándolo y se hace famoso gracias a internet. A partir de ahí va a conocer a dos auténticos superhéroes: Big Daddy e Hit Girl, que resultan un padre y su hija de once años, que no cuentan con superpoderes, sino que han entrenado duro para ejercitar una venganza...

La película cuenta con dos partes bien diferenciadas: la primera, en tono de comedia adolescente, pero bastante realista, cuenta las relaciones de Dave, el protagonista, con sus amigos y sus primeras andanzas como superhéroe. La segunda, a partir de la aparición de los otros dos, adquiere tintes de hiperviolencia tarantinesca. "Kick Ass" es buen entretenimiento si se consigue ver sin prejuicios de ningún tipo, pero dista mucho de tratarse la obra maestra que pregonan los carteles que inundan nuestras ciudades.

No he tenido el gusto de leeer el cómic, por lo que no puedo comparar, pero una ojeada que le eché el otro día me confirma que es aún más violento que la película.
En todo caso la violencia que se muestra en pantalla es poco realista, de un estilo paródico entre Matrix, las películas de John Woo y "Kill Bill", de Tarantino, aunque hay que felicitar al director por haber conseguido a un Nicolas Cage tan contenido en un papel que invitaba al desmadre.

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