viernes, 15 de enero de 2010

EL SIRVIENTE (1963), DE JOSEPH LOSEY. EL AMO DE LA CASA.


Si yo perteneciera a las así llamadas "clases altas", podría comenzar este artículo hablando acerca de las dificultades de encontrar en el mercado un buen criado, un profesional eficiente y discreto, pero no es el caso, al menos por el momento.

El remilgado Anthony Mounset sí que cree haber encontrado a su sirviente perfecto en la figura de Hugo Barrett, un mayordomo que se ocupa hasta en los más nimios detalles de la comodidad de su amo. Ninguno de los dos protagonistas son lo que parecen ser en un principio. El amo es un ser débil y apocado, circunstancias que apenas puede ocultar detrás de una máscara de insegura arrogancia. El criado, bajo su apariencia fría y eficiente oculta a un auténtico manipulador, que poco a poco, aprovechándose de las debilidades e incontrolados impulsos sexuales del otro, irá trastocando las relaciones de poder entre ambos y convirtiéndose en el verdadero dueño y señor de la casa, consiguiendo invadir los espacios más íntimos de la existencia de Mounset.

La película de Losey muestra como pocas el basamento de una buena parte de las relaciones entre seres humanos: batallas subterráneas de poder y sumisión, aprovechamiento de secretos y debilidades del contrario... Todo ello en el clima opresivo de un hogar burgués de atmósfera malsana que es el marco perfecto de la degradación en la que acaban embarrados los protagonistas, que terminan comportándose como niños degenerados.

Quizá, dadas las tendencias políticas de director y guionista (Harold Pinter) pueda interpretarse la película como una parábola de la eterna lucha de clases, pero en la que los parias no pretenden construir una sociedad nueva, sino apropiarse de la forma de vida de los de arriba y moldearla a su gusto. Una película digna de ser revisada en más ocasiones. Su marcado simbolismo y el gran número de detalles que pueden pasar desapercibidos en una primera visión invitan a ello.

4 comentarios:

  1. Miguel vi esa película hace tiempo y es de las que no se olvidan. Me llamó la atención el juego psicológio que se crea entre ambos personajes y no sé si al final ententí se plantea como una necesidad del uno hacia el otro un tanto destructiva. Es estupenda la sipnósis que haces de la cinta.

    Abrazos
    L;)

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  2. Es posible que la necesidad mutua venga de una pulsión homosexual, o al menos eso da a entender ciertas escenas, que tampoco podían ser muy explícitas en la época.

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  3. Acabo de leer la novela "El heredero" de François Vallejo, también sobre el tema de la relación amo-sirviente.

    Cuánto amamos el espectáculo de la ruindad...

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  4. Lo más interesante de esta película es la lucha de poderes, desde luego. Y la ruindad que conlleva, claro.

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